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15.8.11

El devenir revolucionario de los individuos. Michel Onfray

SEXTA PARTE
Una política libertaria

II
Una práctica de la resistencia

1


El devenir revolucionario de los individuos. Ya nadie cree en la revolución a la manera insurreccional de Blanqui. ¡Incluso el capitalismo liberal ha renunciado a los golpes de Estado según las teorías de Malaparte! Ya no tiene éxito en ningún lado la idea de Marx según la cual el cambio de infraestructura económica modifica en forma automática la superestructuras ideológicas. La apropiación colectiva y violenta de los medios de producción no cambia nada: la ideología no surge de la supuración fisiológica de los modos de producción, sino de otras lógicas... Las ideas viven una vida menos breve.
El capitalismo es flexible. No renuncia a sus posiciones sin recurrir a artimañas y múltiples medios antes de darse por vencido. Aún no se ha escrito la historia de esas metamorfosis: el afecto, la proximidad, los sentimientos hacia el capitalismo paternalista; el llamado a los grandes fetiches -la libertad, en especial, de emprender- junto a la variante liberal dura; la convocatoria de la vena social en el caso de la versión socialdemócrata; el rigor brutal de los fascistas con casco; la seducción de la posibilidad de acceder a los objetos deseables en el tropismo consumista; el espejismo permisivo con los liberales libertarios; la infiltración permeable e insidiosa en la actualidad de los fascismos micrológicos. Y todo el tiempo, el envoltorio y el condicionamiento atraen la atención sobre la novedad, pero la mercancía sigue siendo siempre la misma...
¿La renuncia a la insurreción? ¿Habrá que hacer el duelo, en lo sucesivo, de una acción revolucionaria? ¿O quedan esperanzas todavía y, si es así, bajo qué formas? ¿La revolución es un ideal aún defendible? ¿A qué precio? ¿Para hacer qué? ¿Con quién? ¿En busca de qué? ¿Qué haría Blanqui en nuestra época? ¿Querría aún el golpe de Estado que predispone a la opinión pública cuando el ardid permite que ocurra sin dificultades y se instale por largo tiempo? La lección de Auguste Blanqui no se encuentra en la letra de su texto, ni en sus acciones en las barricadas, sino en el espíritu de su vida: intentar la producción de efectos revolucionarios.
Detengámonos un instante en la noción de revolución: ¿qué significa hoy en día? Evitemos el significado astronómico: pues toda revolución implica una rotación, sin duda, peo para volver al punto de partida. Con frecuencia, las cosas no ocurren así: ciertamente, la Revolución Rusa abolió el zarismo, pero para instaurar un régimen mucho más brutal al del látigo de los zares. Aquel falso cambio no es deseable: alimenta la ilusión, desalienta y decepciona para toda la vida.
La revolución tampoco consiste en el cambio radical ni en la abolición del pasado, la tabla rasa. La destrucción de la memoria nunca ha permitido construir nada durable o que valga la pena que perdure El odio al pasado, a la Historia y a la memoria -síntomas de nuestra época crepuscular- produce espejismos, fantasmas y períodos históricos estériles. Los autos de fe, la exaltación iconoclasta, los incendios de edificios y los diversos vandalismos rozan la bestialidad y no estimulan de ningún modo el progreso de la razón.
¿Dónde está, pues, la revolución? En la lógica hegeliana de la Aufhebung: conservación y superación. En el proceso dialéctico que permite apoyarse en lo dado, el pasado, la historia, la memoria, para adquirir el impulso que, respetuoso de aquel punto de apoyo, avanza más allá y genera nuevas posibilidades de vida. Esta dialéctica no es una ruptura radical, sino la continua superposición, evolución fanca y abierta hacia horizontes lejanos. Recuperemos el proyecto de Condorcet, siempre de actualidad, con fe en el progreso del espíritu humano. Y démosle a ese espíritu radical la posibilidad de realizar considerables progresos.

¿Qué hacer? Releer a La Boétie [1] y recuperar sus tesis más importantes: el poder no existe, se ha dicho, sin el consentimiento de aquellos sobre quienes se ejerce. ¿Si falta ese consentimiento? El poder cesa y pierde su conquista. Pues el coloso con pies de barro conserva los pies -imagen del Discurso sobre la servidumbre voluntaria- únicamente a través de la anuencia del pueblo explotado. Frase sublime: estén decididos a dejar de servir y serán libres, escribe el amigo de Michel de Montaigne. Nada ha cambiado desde el siglo XVI. La brutalidad del liberalismo sólo se mantiene debido a la aprobación de los que lo padecen. Cuando ellos le nieguen su colaboración -la palabra es importante-, la fortaleza se convertirá en un montón de piedras yermas.
La violencia liberal no es platónica ni caída del cielo ni emana de ideas puras. Surge del suelo y de la tierra, se encarna y toma apariencia humana, utiliza vías de paso localizables, activadas por hombres con rostro. Existe debido a los que contribuyen a su genealogía y a la persistencia de esa monstruosidad. Se encarna en lugares y personas, en las circunstancias y en las ocasiones. Se muestra: es visible y por lo tanto frágil y delicada, asequible, expuesta, y así es posible combatirla, detenerla y prohibirla.
La naturaleza de los microfascismos conduce a las microrresistencias. En muchas ocasiones las fuerzas negativas se oponen a las fuerzas reactivas e interrumpen la difusión de la energía lóbrega. Seamos nominalistas: el liberalismo no es una esencia platónica, sino una realidad tangible y encarnada. No luchamos con conceptos sino con situaciones concretas. En el terreno inmanente, la acción revolucionaria se define por el rechazo a transformarse en correo de transmisión de negatividad.
Aquí y ahora, y no mañana o en un futuro radiante, más tarde... porque mañana no es hoy... La revolución no espera la buena voluntad de la Historia con mayúscula; se encarna en situaciones múltiples en los lugares donde se la moviliza: en su familia, su taller, su oficina, su pareja, en su casa, bajo el techo familiar, en cuanto un tercero queda implicado en una relación, por todas partes. No hay pretextos para dejar para mañana lo que finalmente no se hace jamás: ¿el lugar, el tiempo, las circunstancias y la oportunidad revolucionaria? Ahora mismo. Al comprobar el fin de toda posible revolución insurrecional, Deleuze recurrió al devenir revolucionario de los individuos. La convocatoria conserva toda su eficacia y potencialidad.
Claro está que a ese rechazo no le conviene la soledad, pues el poder y la dominación liberal disponen de medios para hacer entrar en razón al rebelde aislado, que será aplastado, eliminado y reemplazado con gran rapidez. Cada acción dividida da pie a su represión inmediata. Salvo si se tiene vocación de mártir -inútil y contraproducente-, el heroísmo sin concertación desperdicia una energía preciosa en pura pérdida. La resistencia permanente, sí: y construir una vida dedicada a evitar que se convierta en una engranaje del funcionamiento de la máquina nefasta es aun mucho mejor. No obstante, en la realidad resulta más efectivo concertar, asociar las fuerzas y aumentar las posibilidades de triunfo de las propias ideas: retrasar, frenar detener, parar, volver la máquina inútil e ineficaz. De la inercia al sabotaje.


[Michel Onfray/La potencia de existir. Manifiesto hedonista
Ediciones de la flor. 2007]

[1] Discurso sobre la servidumbre voluntaria. La Boétie. 1576

El fascismo micrológico. Michel Onfray

SEXTA PARTE
Una política libertaria

I
Una cartografía de la miseria

3


El fascismo micrológico. La época del fascismo con casco, armado y con botas ha desaparecido. Esa fórmula tiene la ventaja de la visibilidad: sus modalidades se ven en la calle, las comisarías, las escuelas de guerra, los medios de comunicación, la universidad y otros aspectos sensibles de la sociedad civil. El golpe de Estado según el principio putchista con la ayuda de una columna de vehículos blindados y la topa de soldados de élite decididos, sin fe ni ley, todo eso ha desaparecido. Los Estados Unidos lo llevaron a cabo en América del Sur en el siglo XX, algunos países africanos insisten en conservar aquel modelo pasado de moda, pero el fascismo ya no recurre a artificios tan groseros. En adelante, el fascismo del león da paso al fascismo del zorro; merece un análisis.
Primero, el fascismo del león: trivial, clásico, incluido en los libros de historia, comprende la comunidad nacional mística que ingiere y digiere visiblemente las individualidades en beneficio de un cuerpo místico trascendente: la Raza, el Pueblo, la Nación, el Reich... Desaparece la vida privada en el alambique en fusión de la colectividad omnipotente. La propaganda invade todos los aspectos de la vida, y determina qué leer, pensar, consumir y vestir; cómo comportarse de una manera precisa, establecida y única. Todo discurso alternativo se vuelve difícil; es censurado, denigrado e incluso prohibido. La razón no cuenta para nada; se la presenta, además, como un factor de decadencia, un fermento de descomposición; en su lugar se prefiere al instinto nacionalista, la pulsión popular, la energía irracional de las masas incitadas por numerosos discursos y técnicas de sujeción mediáticas. La conformación de este desatino puro exige la presencia del jefe carismático, el gran organizador, el principio de cristalización...
Luego, el fascismo del zorro: apende de las lecciones del pasado y admite combinaciones formales y revoluciones significantes. Pues el liberalismo es maleable, y ésa es además su fuerza. El golpe de Estado no es popular: demasiado visible, demasiado indefendible en estas horas de mediatización universal y de pleno poder de las imágenes. Malas maneras... De ahí, el rechazo a la violencia del león maquiavélico en provecho del zorro, que pertenece al mismo bestiario, pero es reconocido por su astucia, su picardía y su deshonestidad. El león recurre a la fuerza del ejército; el zorro, al poder de los arreglos discretos.
En cuento al contenido, las cosas cambian poco: se trata siempre de reducir la diversidad a uno y de someter las individualidades a una comunidad que las trascienda. Se recurre al pensamiento mágico, a los instintos más que a la razón; se intimida; se justifica el terror con la lucha entre los enemigos convertidos en víctimas propiciatorias; se constriñe menos con el cuerpo que con la sumisión de las almas; no se maltrata el cuerpo, pero se apalea el espíritu; no se suelta a la milicia; se formatean las inteligencias para que no piensen: nada nuevo excepto el envase...
El éxito de la empresa se confirma: en las zonas de dominación liberal -la Europa maastrichtiana que, sin duda, foma parte de ellas-, las editoriales y la prensa sirven el mismo caldo insípido; los políticos en el poder, derecha e izquierda confundidas, defienden el mismo programa bajo falsas diferencias orquestada para el espectáculo; el pensamiento dominante alaba el pensamiento de los dominadores; el mercado es la ley en todos los sectores -educación, salud, cultura, por supuesto, pero también ejército y policía; los partidos, sindicatos, parlamentos, participan de la oligarquía y reproducen el orden social de modo idéntico; se desacredita el uso público de la razón crítica en favor de métodos irracionales de comunicación-, sabiamente teatralizados y escenificados por consorcios financieros monopólicos; todos los días se manipula a las masas a través del uso adictivo de la televisión; se impide cualquier proyecto constructivo que no esté al servicio de una religión consumista, etcétera.
El fascismo del zorro es micrológico porque se manifiesta en situaciones ínfimas y minúsculas. Lección de Michel Foucault: el poder está en todas partes. Por lo tanto, en los intervalos, en los intersticios, en el entredós de lo real. Aquí, allá, en otra parte, en las pequeñas superficies, en las zonas estrechas. Mil veces en un día, esa zorrería llega a producir sus efectos.
Otra clase magistral, la de La Boétie: afirma en su obra Discurso sobre la servidumbre voluntaria que todo poder se ejerce con el consentimiento de aquellos sobre quienes se manifiesta. Ese microfascismo no viene de arriba, sino que irradia, conforme al modo rizomático, a través de pasantes- en potencia, cada uno de nosotros- que se vuelven conductores de esa mala energía, como la electricidad. Esta comprobación constituye el primer tiempo necesario para elaborar la lógica de la resistencia. Saber dónde se encuentra la alienación, cómo funciona y de dónde proviene permite visualizar la continuación con optimismo.


[Michel Onfray/La potencia de existir. Manifiesto hedonista
Ediciones de la flor. 2007]

29.4.11

¿Por qué un "medio alternativo" es un medio alternativo?

¿Por qué un "medio alternativo" es un medio alternativo? [1]

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Gustavo Roig, miembro de la Asamblea de Nodo50


"Confucio alteró el texto de un viejo almanaque popular cambiando algunas palabras: en lugar de escribir ’el maestro Kun hizo matar al filósofo Wan’ escribió: ’el maestro Kun hizo asesinar al filósofo Wan’. En el pasaje donde se hablaba de la muerte del tirano Sundso, ’muerto en un atentado’, remplazó la palabra muerto por ’ejecutado’ abriendo la vía a una nueva concepción de la historia." Bertolt Brecht. Cinco dificultades para escribir la verdad.

Cuando pensamos en los grandes medios, los asociamos con facilidad y certeza al universo de las empresas de comunicación, los partidos políticos, la banca o el estado. Y solemos acertar, así, en una primera apreciación, al identificar a los mass media con el poder en términos generales y con algunas expresiones del mismo en términos particulares. Y al poder lo asociamos a la idea de pensamiento dominante, único; a verdades incuestionables que operan como matrices hegemónicas desde las que se explica el mundo y todo lo que nos acontece [2]. Idea de poder, concepto de verdad y una responsabilidad evidente en los mecanismos de producción de sentido, que permiten a la opinión pública aceptar como inevitable la vida y el mundo que nos ha tocado vivir. Eso suele ser lo que intuimos al pensar en los grandes medios.

¿Y qué pensamos cuando nos referimos a los medios alternativos? En algunos casos, cercanía, si lo hacemos desde algún espacio de las redes sociales. Complicidad, al comprobar coincidencias en su forma de abordar temas que consideramos "nuestros". Los sentimos parte de nuestra actividad, sometidos a las mismas penurias y debilidades organizativas que suelen caracterizar a los espacios de militancia y activismo que convenimos en llamar movimiento. Son algo cercano, empático, son parte de lo nuestro, por tanto en ellos hay algo de nosotros.

Sentir esto aclara, por contraste, la contraposición evidente entre los medios hegemónicos y las prácticas comunicativas contrahegemónicas, y lo hace a un nivel epidérmico, en la percepción básica. Profundizando bajo esa primera impresión podríamos establecer algunos de los elementos definitorios de esta prácticas alternativas con la idea de presentarlas como un modelo de comunicación propio de las redes sociales, de los espacios sociales desde los que se construye pensamiento y prácticas críticas con la realidad, es decir, con el capitalismo.

El modelo

Comunicación y política son conjuntos significativos superpuestos que a estas alturas de la historia se mimetizan y no pueden concebirse por separado. Cuando en los sesenta Marcuse 3 sentaba cátedra sobre la ciencia y la tecnología taylorista como proceso social de reproducción sistémica y como actualización ideológica de las fantasías progresistas decimonónicas, apenas se percibía la potencia política del desarrollo científico técnico vinculado a estrategias comunicativas. Habermas fue quizá el primero a intuir, apenas superado el 68 francés, las posibilidades liberadoras de lo técnico vinculado a procesos deliberativos. Hoy, la política , que es pura comunicación, ha incorporado la tecnología de la información como herramienta y la ha transformado en paradigma, en ideología. La red ya no es sólo un espacio ni una plataforma de interconexión; hoy las redes son modelo organizativo y referente de organización social y política tanto para teóricos de la nueva economía (que a día de hoy ya no es nueva) como para movimientos de resistencia y acción global.

Lo que solemos entender como medios de comunicación alternativos son un conjunto de webs, periódicos, revistas, radios libres o televisiones que comparten con las redes sociales discurso y formas de organización. Y no es poca cosa pues desde esas dos premisas es desde donde se construye un modelo de comunicación propio (el de las redes sociales) alternativo al de los medios de comunicación de masas (MCM). La alternatividad no explica mucho más que eso: el distanciamiento respecto al modelo mediático hegemónico y su superación política de la mano de políticas rupturistas, antisistémicas, contrahegemónicas. Lo alternativo no es una categoría política, mucho menos una corriente política definida. Es un recurso significativo que nos sirve para mencionar unas prácticas a las que hace tiempo hemos dejado de llamar revolucionarias (una renuncia a mitad de camino entre la derrota cultural y el reconocimiento de lo real) y hoy podemos englobar en la crítica organizada al capitalismo: antiglobalizadores, libertarios, autónomos, ecologistas, feministas, hackers, estudiantes, sindicalistas, comunistas... Este entramado de novísimos, nuevos y viejos movimientos sociales -difícil de definir en la precisión académica, accesible en una representación mental de tipo político o cultural- es el espacio de lo alternativo y de él parten los discursos de la alternatividad.

La agenda de la protesta es amplia. Recoge el conjunto de agravios con el que el neoliberalismo ofende a la izquierda, agrede al planeta y a su gente. De la misma manera, sistematiza análisis, programas, proyectos y propuestas. La agenda de los movimientos sociales es la agenda de la comunicación alternativa que, a diferencia de los media convencionales, se presenta como un conjunto coherente de causas/consecuencias/propuestas que explican y facilitan la comprensión de la realidad que viene al caso. Frente a la barbarie que se expone como calamidad natural, encontramos contexto, datos, causas, análisis y propuestas pegados a lo real. Así, la información mercantilizada de las empresas de comunicación, cuyo efecto suele ser paralizante y desinformativo, se recupera desde la comunicación alternativa como toma de partido para la acción. En lo orgánico los proyectos asumen las pautas de funcionamiento propias de las redes de colectivos de las que provienen, lo que imprime a la organización de los medios alternativos un formato horizontal y descentralizado. Pierde fuerza la figura de la pirámide que disocia y enfrenta la figura del director y la redacción, y cobra protagonismo la asamblea a cuyo cargo está la autogestión del proyecto. En algunos nodos de Indymedia, en periódicos como Diagonal, radios libres como Elo o servidores como Nodo50 la gestión es asamblearia y la responsabilidad es colectiva. Esta opción no responde precisamente a criterios de eficiencia o en todo caso, eficiencia y eficacia se someten, en tensión permanente, a la determinación política que respeta (porque asume) las señas de identidad organizativas del movimiento al que pertenece. Las iniciativas de comunicación de las redes sociales se perfilan, pues, como áreas especializadas dentro de los movimientos, muchas veces como un proyecto más dentro de un mismo espacio político. No son empresas periodísticas, sino áreas dedicadas a la comunicación en la red social de la que son parte. En buena medida, esta posición privilegiada que le permite constituirse como proyecto dentro del movimiento, determina variaciones de fondo en la comunicación alternativa respecto a los modelos comunicativos clásicos. En la medida en que los medios de comunicación de los movimientos son protagonistas activos, las tareas convencionales de emisión/recepción se disuelven en experiencias de autoproducción informativa en la que los protagonistas de lo noticiable son al tiempo quienes lo procesan, le dan formato, lo emiten y lo vuelven a procesar en su entorno político más inmediato. Estas prácticas de autogestión empiezan a incorporarse como parte del repertorio de acción de foros sociales, semanas de lucha, congresos, encuentros, coberturas de acciones en directo. La red Indymedia marcó en este sentido una pauta que ha sido interiorizada por buena parte de las iniciativas políticas de base en los últimos años: los centros de medios independientes, la expresión más elevada de las prácticas alternativas de comunicación [4].


Verdades

Para la narrativa posmoderna cualquier pretensión de verdad universal es una manifestación de violencia cultural [5]. El "derecho a narrar" situaría a la experiencia particular en la base de la credibilidad y legitimidad de un relato. Como diría Zizek con sarcasmo, sólo una mujer negra lesbiana sabe lo que es una mujer negra lesbiana. La "imposibilidad" de explicar la realidad de ese colectivo social aleja la idea de verdad e impone un estrecho margen expositivo limitado a una mera relación de puntos de vista. En una lógica opuesta, los MCM trabajan deliberadamente en la consolidación de conceptos e ideas fuerza incuestionables. "Somos la verdad", afirman, e insisten en que "los hechos hablan por sí solos". Producen un efecto verdad en torno a personajes, acontecimientos históricos, conflictos sociales, convirtiéndolos en matrices explicativas a partir de las cuales todo cuadra en determinada forma de entender lo real [6]. Así, por ejemplo, la idea de legitimidad de la Transición, construida sobre la base de escandalosas omisiones, deliberados olvidos y más de una renuncia, se presenta como un pilar incuestionable (una verdad absoluta), que confiere legitimidad por meros mecanismos de transitividad lógica a la monarquía (ilegítima y antidemocrática por definición) y sus representantes.

La lógica de las redes sociales es otra: escapa al relativismo paralizante de la narrativa posmoderna y subvierte los valores incuestionables que fabrican los MCM. El viejo Marx nos advirtió hace ciento cincuenta años que el problema de las verdades objetivas es un problema práctico: "Es en la práctica dónde el hombre tiene que demostrar la verdad, es decir, la realidad y el poderío, la terrenalidad de su pensamiento. El litigio entre la realidad e irrealidad de un pensamiento que se aisla de la práctica, es un problema puramente escolástico" [7]. Nada mas lejano a la escolástica que la práctica de las redes sociales que en este sentido trabajan mas cercanas a lo que ya Lenin adelantó en los primeros años del siglo XX [8], y que demostró su operatividad en tanto se incorpora de manera generalizada a la práctica política moderna. Una política de la verdad se levanta sobre la construcción colectiva de un relato que enlaza, da sentido a las aspiraciones colectivas de un sector social en movimiento y a su percepción de lo real objetivo. La veracidad se sustenta en la capacidad del discurso compartido de dotar a colectivos sociales de herramientas para la interpretación y la intervención subversiva sobre el mundo, sus instituciones, sus iconos y sus valores imperantes. Una política de la verdad se basa así en un proceso de creación colectiva de relatos, mitos, lineas de interpretación e imaginarios en disposición de convertirse en topos conceptuales que horadan y socavan las bases conceptuales de la realidad [9].

Hace tiempo ya que los nuevos movimientos sociales se han reapropiado una serie de tecnologías de la comunicación y las han puesto a trabajar al servicio de toda una práctica comunicativa que se levanta desde el conflicto y la acción colectiva. En ese empeño se construye una práctica y una política de la verdad en que se presenta un conjunto de dignósticos, causas y responsabilidades acerca de lo real que conecta con las necesidades y las impresiones de millones de personas. Ese fue el trabajo de Lenin y los suyos, que en 1902 levantaron una organización de revolucionarios sobre la red social de lectores, redactores y distribuidores de Iskra 10. Comunicación e intervención política entrelazadas de la misma manera que a día de hoy los movimientos de resistencia global no se conciben sin la agitación, la coordinación y la amplificación de sus voces que obtienen gracias a su reapropiación de las redes de telecomunicación, donde habitan y desde las que se coordinan.

11M: un ejemplo como conclusión

Entre los días 11 y 13 de marzo del 2004 la casi totalidad de los medios electrónicos contrainformativos de este Estado trabajó en esta línea en relación a los atentados de Vallecas y Atocha, con unos resultados políticos espectaculares. Al tiempo que desde los MCM el gobierno fraguaba una gran mentira bajo el formato de una verdad incuestionable ("ha sido ETA", desde la contrainformación se ponían en marcha toda una serie de dispositivos preventivos que demostraban, como mínimo, una cierta desconfianza genética frente a la verdad oficial. Tras unas primeras horas, las reacciones de emotividad más elementales frente a la muerte abren paso a una búsqueda arriesgada de relatos alternativos. Desde las primeras horas del día 11 pudimos leer en webs como Indymedia Barcelona, La Haine o Nodo50 noticias que apuntaban en dirección opuesta a la linea oficial de investigación. A pesar de la presión mediática, la amenaza política y el chantaje emocional que en ciudades como Madrid incapacitaban cualquier reflexión autónoma, la contrainformación en Internet hilvana desde muy temprano una serie de datos que provienen de fuentes alternativas (extranjeras, oficiosas, históricas, testimonios personales) y que en su conjunto cuestionan y acentúan la desconfianza frente al monólogo a varias voces que impuso el Partido Popular. Estos datos se cruzaron con las declaraciones de Arnaldo Otegui el mismo día 11 y con los diferentes comunicados de ETA. En conjunto se fue conformando un relato público, diferenciado del oficial, enfrentado a él y plenamente coherente con la lógica inmediata de los acontecimientos (guerra de Iraq, elecciones, desesperación del PP ante una previsible confirmación de la pista islámica). Lo que se presentaba como verdad incuestionable se enfrenta en la red a otra verdad operativa, lógica, coherente y dinámica, que crece y se fortalece según pasan las horas.

Bertolt Brecht explicaba en 1934 cuales eran las dificultades para escribir la verdad [11], que en situaciones de crisis política y cierres mediáticos podemos agrupar en :

1) la dificultad de reunir el valor necesario para escribir la verdad, a pesar de las presiones y amenazas. Algunos medios renunciaron a ello muy pronto el mismo 11 de marzo. [12]

2) la dificultad para descubrir elementos informativos que nos permitan reelaborar un discurso veraz.

3) la dificultad a la hora de saber utilizar la verdad como un arma en el combate político.

4) la necesidad de disponer de la astucia necesaria para difundir la verdad

5) la necesidad de que la verdad desencadene la acción

Entre el 11 y el 13 de marzo del 2004 casi todos los medios alternativos en la red superaron con inteligencia y valor las dificultades que Brecht sistematizó como el problema de los escritores bajo la Alemania nazi. Se contó con la determinación de construir un relato alternativo ante lo que se presumía era una gran mentira encubridora (1). Se buscaron en muchísimos sitios fuentes alternativas con las que poder construir esa otra verdad (2). Se utilizaron con inteligencia y habilidad nuevos y viejos canales, desde la web y los foros para la difusión (4), hasta los móviles, para pasar a la acción ante las sedes del PP de buena parte del Estado (5). Utilizar la jornada de reflexión como jornada de acción colocó al Gobierno en el peor de los escenarios posibles, con miles de personas ante las sedes de su partido, relacionando las bombas de Madrid con los bombardeos en Iraq. Efectivamente, se utilizó como un arma esa verdad construida colectivamente en el pulso que las redes sociales mantuvieron con el gobierno desde el mismo día 11 (mediante una estrategia de desobediencia informativa) y que acaba el 13 en forma de desobediencia civil generalizada [13] (3). Lo ocurrido el 14 de marzo alguna relación debe tener con todo esto.

En coyunturas de crisis como las del 11-13 M los MCM ponen en evidencia sus debilidades y limitaciones. Esas fisuras están siendo convenientemente explotadas por un nuevo modelo comunicativo emergente que refuerza día a día la conformación progresiva de esferas públicas periféricas. La fórmula que consigue desencadenar la acción masiva a partir de la comunicación política, está en la base de los temblores políticos y sociales que hemos protagonizado en estos años. Nuestra verdad, colectiva, obcecada y siempre revolucionaria, es por tanto el motor de nuestra historia.



Notas:

[1] El título de este artículo es un guiño al trabajo de Noam Chomsky "Qué hace que los medios convencionales sean convencionales?" . Ha sido escrito en junio del 2006 para el número 84 de la Revista Exodo.

[2] Acaba de declarar el Subcomandante Marcos ante el Loco de la Colina: " La política moderna en un monólogo a varias voces. Los medios de comunicación lo declaman, marcan la agenda. Los políticos son el coro" TVE 1 15-06-06, 23:00 hs.

[3] Marcuse, H.: El Hombre Unidimensional , Planeta Agostini, 1985, Barcelona, págs. 171-197

[4] La Semana de Lucha Social, Rompamos el Silencio ha incorporado en su últimas ediciones anuales un eje comunicativo propio. Periódicos como Diagonal, radios libres como Elo,servidores de Internet como Nodo50, proyectos de contrainformación como La Haine, Otro Madrid, La Plataforma o Quieres Callarte han puesto en marcha Centros de Medios que tienen como función cubrir las necesidades comunicativas de los más de 40 colectivos que participan en la campaña. Ver http://www.rompamoselsilencio.net

[5] Zizek, S.: Repetir Lenin , Madrid, Ediciones Akal, 2004, págs. 15-22

[6] Gándara, S., "La prensa partidaria en la izquierda. Verdad, acción, conflicto" , en Vinelli y Rodríguez: Contrainformación. Medios Alternativos para la acción política, Buenos Aires, Ediciones Continente, 2004, págs. 38-50. [valioso trabajo el de Gándara a partir del cual surgen algunas ideas para este artículo]

[7] Marx, C.; "Tesis sobre Fuerbach" , en Muñoz, J.: Marx. Antología, Barcelona, Ediciones Península, Barcelona, págs. 607-608

[8] Lenin, V.: Qué hacer?, Moscú, Editorial Progreso, 1981, págs. 176-189

[9] Eso, cuyo significante fue desde hace un par de décadas denostado y todavía hoy, a pesar de habitar en cada una de nuestras cabezas, sigue sin ser reconocido: la ideología. Imprescindible en este sentido Therborn, G.: La ideología del poder y el poder de la ideología, Madrid, Siglo XXI, 1995.

[10] Iskra, periódico de los socialdemócratas revolucionarios rusos creado por Lenin en el año 1900

[11] Brecht, B., "Cinco dificultades para escribir la verdad" , en Escritos sobre teatro,2, Buenos Aires, Nueva Visión, 1970, págs. 205-6.

[12] Sobre estas renuncias es de interés el siguiente texto: http://www.nodo50.org/lecturas/imposturas_dominguez.pdf

[13] López, S. y Roig, G.; "Del desconcierto emocional a la movilización política: redes sociales y medios alternativos del 11 al 13M" , en Sampedro V. (ed): 13-M Multitudes Online, Madrid, Los Libros de la Catarata, 2005, pág. 183


¿Por qué un "medio alternativo" es un medio alternativo?
Gustavo Roig Domínguez
gustavo@nodo50.org

junio 2006

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Fuente

19.3.11

Eliana (La internacional Nadaísta) - ''Canción del futuro''

>Negarlo todo para recrearlo todo


Esta canción pertenece al disco ''La internacional Nadaísta'' de Eliana, cantante de protesta colombiana de los años 70. Se hace evidente debido al nombre del disco, que Eliana estuvo muy relacionada con un ''movimiento literario'' de esa época: el Nadaísmo. Uno de los ''nadaístas'' mas destacados fue Gonzalo Arango, de hecho él ha escrito algunas letras del disco (Girasol Giranada, Réquiem para un Yé-Yé). Se puede encontrar gran parte de su obra (textos, poemas, grabaciones, etc) en estas páginas:

http://www.gonzaloarango.com/
http://www.elprofetagonzaloarango.com/


Extracto del Primer Manifiesto Nadaísta
''La misión es ésta:
No dejar una fe intacta, ni un ídolo en su sitio. Todo lo que está consagrado como adorable por el orden imperante será examinado y revisado. Se conservará solamente aquello que esté orientado hacia la revolución, y que fundamente por su consistencia indestructible, los cimientos de la sociedad nueva.
Lo demás será removido y destruido.
¿Hasta dónde llegaremos? El fin no importa desde el punto de vista de la lucha. Porque no llegar es también el cumplimiento de un destino.''








Para descargar el disco de Eliana
http://www.mediafire.com/download.php?zln5ckyytmw




y para cerrar...



¡Los yetis y su Nadaismo! (letra de Gonzalo Arango)

En la década de los 60 el Nadaismo dejó su marca en la música que la juventud cantaría, escucharía y bailaría.
Uno de esos grupos musicales jóvenes que sintieron esas reverberaciones fue el conjunto de "Rock" paisa llamado "Los Yetis".








''Nunca abracé la felicidad, siempre una enfermedad nueva, una nueva desesperación
se sumaban al calvario donde clavaría mi bandera de odio contra el mundo.''

(de ''Café y Confusiones'', Arango)

2.10.10

La libertad del paseante [Andrés Devesa]

A la gente que va levantando polvo en un rugiente automóvil les muestro siempre mi rostro malo y duro, y no merecen otro mejor. Piensan entonces que soy un vigilante y policía de paisano, encargado por elevadas autoridades y organismos de vigilar a los conductores, tomar el número de los vehículos y denunciarlos después. Siempre miro sombrío a las ruedas, al conjunto, y nunca a los ocupantes, a los que desprecio, en modo alguno de forma personal, sino por puro principio; porque no comprendo ni comprenderé nunca que pueda ser un placer pasar así corriendo ante todas las creaciones y objetos que muestra nuestra hermosa Tierra, como si uno se hubiera vuelto loco y tuviera que correr para no desesperarse miserablemente.

Robert Walser: El paseo[1]

Tengo algo que confesar. Hay un aspecto de mi vida que es de sobra conocido entre mis allegados, pero que cuando sale a relucir ante gente desconocida suele causar sorpresa. No tengo coche. Sí, he de confesarlo. Pero la cuestión no queda ahí. Tengo carnet de conducir [2], pero no tengo coche y, además, –y esto es lo que más suele chocar a la gente, provocando miradas interrogantes y algún sobresalto de sorpresa- no tengo la más mínima intención de tener uno. Lo cierto es que siento un profundo desprecio por esos engendros mecánicos.

No quiero poseer un automóvil. Aunque tuviese el dinero suficiente para poder comprarme uno, no lo haría. ¿Por qué? En primer lugar, por motivos de conciencia: los automóviles suponen uno de los despilfarros –tanto en energía como en materiales- más absurdos de la sociedad industrial; son altamente contaminantes; necesitan del petróleo, un combustible peligroso –recordemos el Prestige y el lema “si tienes coche, comerás fuel”- y escaso, lo que provoca guerras por su control; causan miles de muertos y heridos todos los años, siendo la mayor causa de muerte entre la juventud; transforma destructivamente el paisaje y la ciudad etc. [3] El automóvil resume en sí todas las características del capitalismo: el individualismo exacerbado, el desprecio de la vida –humana y no humana-, el despilfarro de los recursos, la imposición totalitaria al resto de la sociedad,… Pero hay otro motivo –si bien conectado con todos estos- que me lleva a no tener coche: el de conservar, hasta donde pueda, mi libertad.

¿Qué tiene que ver tener coche con conservar la libertad? Es más, según los anuncios publicitarios –los Santos Evangelios de nuestra época-, el coche nos proporciona una mayor libertad. Libertad para circular, para desplazarnos donde queramos. Pero, ¿para qué queremos cambiar de aires si hoy todos los lugares son iguales, si todo ya se ha estandarizado y asimilado, si ya no hay dónde respirar pureza? La libertad, puta a su pesar, es utilizada por todos y echada a patadas de la cama al día siguiente. La utilizan, pero la desprecian profundamente, porque la temen. Por eso nos venden como libertad la mayor de las esclavitudes, la neolengua orwelliana en estado puro. Para mí, la libertad es algo tan sencillo como poder pasear por la ciudad, sin dirección, sin sentido, disfrutando simplemente de la calle, de las gentes, del paisaje: en una palabra, vagabundear. Esto es francamente difícil hoy día. La ciudad espectacular, con su monumentalización, especialización y enajenación de la dimensión humana –la ciudad se diseña para el coche, no para el ser humano-, impide que en ella se puede desarrollar lo que antes se llamaba vida. El acto sencillo de pasear, como antaño hiciera el flâneur por las calles de París [4], es algo que pertenece a la prehistoria, tan lejos del eterno presente que vivimos como las pinturas rupestres de Altamira. La vida en la calle es un infierno. Todo está colonizado por la mercancía, por la funcionalidad del sistema capitalista. A menudo, si te paras tranquilamente en mitad de una calle por el simple placer de observar lo que te rodea o para fumar relajadamente un cigarrillo, no tardará mucho en llegar alguien –normalmente vestido de azul y con placa y porra- para molestarte: <<¿Se ha perdido?>>. No pueden comprender que el mayor acto de libertad que puede quedarle al ser humano es sustraerse al dominio de la cosificación de la vida y que un modo maravilloso de hacerlo es negarse a participar de la locura del desplazamiento obligatorio, disfrutando del vagabundeo en la medida en la que es aún posible. ¡Me niego a perder mi libertad en la masa informe de amasijos metálicos que día a día avanzan retorciéndose por entre las ruinas de la ciudad! ¡Me niego a participar de la sinrazón! Quiero una ciudad humana, una ciudad basada en la Razón: “Hay que reconstruirlo todo: Ciudad y Razón, sobre el mismo terreno y con los materiales de derribo, escogidos, reordenados –igual que los habitantes de las chabolas, expulsados de las ciudades camelo y de los campos de mentira.”[5]

No hace muchos años, cuando aún quedaban restos de algo llamado vida, no era extraño ver a niños jugando en la calle, a señoras que bajaban sillas a la calle y charlaban sentadas tranquilamente junto a sus portales. La ciudad conservaba algún rasgo humano. Quedaba todavía un ligero recuerdo de lo que era la vida en comunidad, el disfrute de la calle como espacio público, el mercado, la plaza, el ágora como centros de reunión de gentes que compartían un espacio común. Pensar en una ciudad distinta es ser un nostálgico. Hay que celebrar el triunfo de la ciudad moderna, con sus espacios separados[6], a imagen y semejanza de la separación a que está sometido el ser humano. La ciudad espectacular ha logrado acabar con cualquier rasgo comunitario y solidario, consagrándose a la dictadura de la funcionalidad, la mercantilización y la estandarización. No podemos movernos por la ciudad sin ir a algún sitio: a la oficina, al centro comercial, a la discoteca, al cine,… corriendo para no llegar tarde y poder producir o consumir[7] más y más. La ciudad pertenece al automóvil, en tanto que motor y símbolo del sistema industrial, todo se organiza en función de sus necesidades –las necesidades humanas parecen no importar en absoluto-, transformando el paisaje, tanto urbano como rural, reduciéndolo a una sucesión de puntos intermedios entre una etapa y otra del desplazamiento automovilístico. Puntos de avituallamiento de consumo de sucedáneos de vida, mientras la realidad (por vivir) se nos escapa por entre los dedos artríticos de la estandarización.

Pero, a pesar de todo, entre coches aparcados en doble fila, atascos, anuncios luminosos, centros comerciales, policías de proximidad, suciedad, desesperación, a través de la ciudad claustrofóbica, fiel imagen de la sinrazón de la vida moderna, el nostálgico, el irreductible paseante bisnieto del flâneur, deambula sin rumbo fijo, sin ninguna ocupación, sin saber adónde va, dejándose llevar, parando aquí o allá para ver en una calle a unos niños jugando, interrumpiendo el tráfico y riéndose al contemplar a los enfurecidos automovilistas, histéricos mirando el reloj, gritando que llegan tarde… llegan tarde a dejarse consumir la vida…


NOTAS:

[1] Robert Walser: El paseo, Siruela, Madrid, 2005, p. 23

[2]Las razones por las que tengo carnet de conducir se pueden reducir a una: la imposición social y familiar. Pareciera que si con veinte años no tienes carnet de conducir no existes, no eres nadie, ahora, con el paso de los años, me alegro de ser un don Nadie, con carnet pero felizmente sin coche.

[3]Para un análisis profundo de estos aspectos del automóvil nada mejor que echar un vistazo a alguna de las publicaciones monográficas sobre el tema: Justo de la Cueva: Esos asesinos que impunemente matan cada día a miles de personas: Los automóviles, Hiru, Hondarribia, 1996; Colin Ward, Agustín García Calvo y Antonio Estevan: Contra el automóvil. Sobre la libertad de circular, Virus, Barcelona, 1996; y el especial doble de la revista Archipiélago: “Trenes, tranvías, bicicletas. Volver a andar”, Archipiélago. Cuadernos de crítica de la cultura, 18-19, 1994.

[4] “El <<flâneur>> está en el umbral tanto de la gran ciudad como de la clase burguesa. Ninguna de los dos le ha dominado. En ninguna de las dos se encuentra como en su casa. busca asilo en la multitud.”, Walter Benjamin: “París, capital del siglo XIX”, Poesía y capitalismo. Iluminaciones II, Taurus, Madrid, 2001, p. 184

[5]Encyclopédie des Nuisances: La sinrazón en las ciencias, los oficios y las artes, Likiniano elkartea, Bilbao, 2000, p. 40.

[6]La ciudad moderna consagra la “separación radical entre lugar de trabajo y vivienda, entre centro administrativo-comercial y periferia habitada”, Miguel Amorós: “Urbanismo y Orden”, Las armas de la crítica, Likiniano elkartea, Bilbao, p.101.

[7]Tanto da una cosa como la otra, pues han llegado a ser tan parecidos que es ya imposible distinguir el ocio del trabajo, ambos compulsivos y vaciados de contenidos.


Texto de Andrés Devesa.

http://fcuatrocincouno.blogspot.com/


19.7.10

La falsa oposición de la liberación animal

Desde sus inicios, el movimiento por la liberación animal ha tenido una gran acogida en todo el planeta, esto se puede ver evidenciado en el gran numero de individualidades, colectivos y/o grupos que se han venido consolidando de forma legal e ilegal.
Este texto trata acerca del camino que ha recorrido y el rumbo que muchas veces toma el movimiento por la liberación animal, transformándose, en ocasiones, en una simple tradición o costumbre que se ha ido perpetuando.
Este texto fue publicado originalmente en la revista A Murder of Crows, for Social War and the Subversion of Daily Life (Nº2, en Marzo del 2007) de Seattle; firmado por Aden Marcos. Traducido al castellano por individualidades de España.
Se añadió, a modo de prólogo, un texto publicado en Barcelona, en Octubre del 2007, titulado Replanteamiento de la Liberación Animal entre Anarquistas, cuya iniciativa parece ser la misma, hacer una crítica constructiva al movimiento por la liberación animal.


Edición a cargo de Revuelta Verde

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http://corazondefuegorecs.files.wordpress.com/2010/03/la_falsa_oposicion_de_la_liberacion_animal.pdf


"Para tener algún tipo de cambio social real y efectivo, las relaciones sociales deben ir más allá de su adhesión a ideologías y sus falsas oposiciones, más allá de las tomas de decisiones estratificadas, más allá de piadosas proclamaciones. Queremos algo radicalmente diferente, un mundo donde podamos ser libres y elegir como queremos vivir. Esto es solo posible si actuamos fuera del rol social de activista o de consumidor, sin partidos políticos y sus proclamaciones banales u organizaciones sin ánimo de lucro y sus campañas monotemáticas.
No intentamos que los convertidos adopten nuestra perspectiva. No le pedimos a nadie que niegue la explotación de los animales o simplemente que empiece a comer carne. En lugar de eso, deseamos promover un mayor pensamiento crítico y discusiones analíticas de nuestras acciones diarias así como de las teorías y las prácticas de los movimientos sociales."

26.6.10

Críticas a las teorías de conspiración

HAY ALGO MÁS ALLÁ DE NUESTRAS NARICES
Crítica a las teorías de conspiración
[1]
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Edición a cargo de Mariposas del Caos
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A lo largo de toda nuestra historia como explotados y oprimidos hemos querido liberarnos, conciente o inconcientemente, de esas relaciones capitalistas que nos hacen ajenos a nosotros mismos, esas mismas relaciones que imponen las necesidades de la economía a nuestras necesidades humanas. En este proyecto siempre ha existido el reformismo, vestido con diferentes trajes pero intacto en su interior, fiel a su esencia. Sus formas han variado, es verdad –partidos “oficiales” y “opositores”, sindicatos más o menos burocráticos, religiones conocidas o desconocidas, subculturas, ONGs- pero su contenido se mantiene ileso a lo largo del tiempo: ser la tendencia del capital para reciclarse y adaptarse a cada época, manteniendo en todo momento lo fundamental: el trabajo asalariado, la mercancía, el Estado, es decir toda dominación que nos convierte en esclavos. Su función específica es la de presentar alternativas a las formas ya obvias y clásicas de dominación, así como también a las “nuevas” e “innovadoras”, según su pobre análisis. El reformismo, en su metodología de atacar las consecuencias de un sistema -o aislar el problema para jamás encontrar una respuesta posible- ya no puede sorprendernos en sus ridículas respuestas. Así y todo, amparados en la ideología dominante, es un muerto que se sigue alimentando de sangre humana.

Ayer mismo, este partido de la reforma actuaba más o menos a cara descubierta, y de esta manera era más fácil identificar a un socialdemócrata o a un sindicalista con sus propuestas. En última instancia, si algún sector salía beneficiado económicamente con ciertas reformas era directamente éste, quedando rápidamente en evidencia. Los reformistas de hoy, en cambio, tienen cierta tendencia a actuar más escondidos, ya sea esta una expresión de su cinismo o de la dinámica dominante, y sus beneficios son difícilmente reconocibles a los ojos del ciudadano que no ve más allá de sus propias narices.

Para gran parte de la población, los políticos y opinólogos varios ya no son creíbles, porque se sabe que “se llenan los bolsillos” o “sólo actúan por el dinero y el poder”. El ciudadano no debe investigar demasiado, basta con que prenda su televisor o lea los diarios y revistas que se le ofrecen para ver imágenes de sus gobernantes y explotadores rodeados del lujo y el confort que a él se le niega. Así las cosas, aparecen estos nuevos altruistas que nos vienen a salvar sin pedir nada a cambio, otro nuevo movimiento que pretende la emancipación del ser humano: la cada vez más creciente formulación y aceptación de teorías conspirativas.

Según estas buenas gentes, las cosas no cambian para bien porque “quienes nos gobiernan son gente mala”, o porque “nosotros aún no somos lo suficientemente buenos para cambiarlas”. La modificación de la conciencia, totalmente separada de las condiciones materiales, bastaría para trasformar lo existente[2]. Para ellos, este mismo sistema, con su explotación e injusticias varias, podría engendrar la felicidad de la humanidad orientado convenientemente, de la misma manera que provoca su suicidio.

Estas teorías llevan a desviar la atención de las causas reales de los problemas. Las causas y responsabilidades de las crisis, guerras, etc. son percibidas como fruto de actividades de "hombres tras la cortina", "sociedades secretas", "lobbies ocultos", entre otros “misteriosos” sujetos. El tipo de mensaje que se da frecuentemente roza aquel del nazismo y fascismo clásicos: la conspiración masónica, los judíos, los illuminati, etc. son los culpables de las crisis, guerras y problemas del mundo. No se analiza que el problema real está en las relaciones económicas y de poder de nuestras sociedades, y en los mecanismos surgidos de ellas.

Estos señores nos harán sentir estafados por el Banco Mundial, pero no por el patrón que se devora nuestras vidas, extrayéndonos la plusvalía a diario. Nos harán sentir mal por las extremas injusticias del capitalismo, pero no podrán reconocer que esos no son momentos extraordinarios de las relaciones mercantiles, sino su misma esencia. Se asustan del montaje del 11 de Septiembre con las Torres Gemelas, mas no les asombra el asesinato diario de proletarios a manos de la policía o las cárceles atestadas de presos.

Una gran parte del origen de este problema podemos achacarlo a una crítica muy corta, simplista y cómoda al capitalismo y al poder. Es más fácil personalizar el funcionamiento del sistema en una serie de actores ocultos, que comprender como una economía tan compleja como la actual actúa, cómo son las estructuras económicas actuales y qué características tienen las estructuras de poder que se forman en el mundo. Algo que por un lado es más concreto, menos secreto, pero por otro lado es más complejo y sobre todo de una abstracción mayor. Esto obedece, claramente, a un aspecto fundamental de la sociedad “de la información”: se tiene la impresión de que hay tantas cosas por aprender y tan poco tiempo, que se aceptan y se buscan las maneras más sintéticas y básicas de obtener comprensión y conocimiento. Existe una presión, algo difusa, que empuja al individuo a querer saber un poco sobre cada asunto, a tener una visión general sobre cada disciplina, ya sea esta mecánica, política o espiritualidad. A cada una le corresponde una mercancía adaptada a la situación, ya sea en forma de best-sellers que parecen haber sido producidos por un software de combinación de frases trilladas, interminables colecciones de videos o reveladoras páginas web interesadas en cuestiones tan dispares como el fenómeno OVNI y las elecciones en Chipre: todo se consume vertiginosamente para poder pasar a la siguiente mercancía, como si de un parque de atracciones se tratara.

Pero la realidad es que vivimos en un sistema donde las personas que ocupan posiciones de decisión y gestión son perfectamente intercambiables en su mayoría, lo que hace que el real problema esté en el sistema en sí, y no en los "actores". El decir esto no es nada nuevo, como el decir que el capitalismo trae la guerra, el hambre y la crisis sin necesidad que nadie desde la sombra, desde grupos ocultos y ocultistas esté provocando estos hechos. Efectivamente, la crítica a las teorías conspirativas que hacemos corresponde al pensamiento clásico de cualquier tendencia revolucionaria que se precie como tal, que desde un principio se enfrentaban a la superstición y a la alienación que se esconden detrás de la conspiranoia/paranoia conspirativa.

Otro problema supone el que sectores reaccionarios diversos: nazis, islamistas, fundamentalistas protestantes, líderes populistas, etc. utilizan y difunden estas teorías de forma cada vez más convincente entre la población, haciendo de ellas un instrumento muy valioso para extender sus mensajes de odio: el antisemitismo, la islamofobia, nacionalismos radicales y excluyentes. En este momento, además, hay algo que juega a su favor: el desprestigio de la clase política, y sobre todo, el desprestigio de la prensa en muchos ámbitos.

Desde la reducción y personalización de la época del nazismo en Europa en “el loco” de Hitler a la justificación de la suba de precios en Argentina por la personalidad soberbia de la presidenta Cristina Fernández, o por el manejo desde las sombras de su marido y ex-presidente… Desde la personificación del imperialismo en el presidente yanqui de turno hasta la personalización de un período de dictadura cívico-militar en un represor o su cúpula más cercana: el aparato sigue intacto, la base de estas políticas económicas siguen intactas, incuestionables.

Este desprestigio se pronuncia en buscar nuevos canales para la protesta, cada vez más moderada: si antes nos desanimábamos con manifestaciones callejeras que parecían un rebaño de ovejas, hoy eso parece revolucionario en comparación con las protestas por Internet que se traducen en cadenas de e-mails, mensajes en foros, difusión de videos-documentales como “Zeigeist”[3], etc.

Así y todo, es sorprendente que a estos pseudomanifestantes aún les queden ganas de hacer esto, ya que la lejanía en la que sitúan al enemigo ya debería ser de por sí suficientemente desalentadora. Si la izquierda del sistema, aquí en América Latina, nos sitúa al enemigo en los distantes Estados Unidos, los conspiraniocos nos hablan de una o dos familias, grupos o sectas que se hallan escondidos en alguna parte del mundo, manejando desde allí las palancas de todos los países.

Nos presentan este sistema como inalterable, porque el problema parecen ser ciertas personas, mas no las relaciones miserables que engendra el capitalismo… Comprendemos que estas relaciones están personificadas por los burgueses (empresarios, políticos, directores de los mass media, etc), pero nuestra lucha no es esencialmente contra ciertas personas o grupos de personas, sino contra ciertas formas de relación social que ellos generan. Claramente, nos encontraremos con estas personas como obstáculos desde el momento en que queramos ponernos a actuar para ser verdaderamente libres, pero no comprender que se trata de personas y de relaciones sociales es no comprender la totalidad del asunto. Y, peor aún, ocultar las verdaderas causas de nuestras desgracias es seguir podando ramas sin atacar la raíz del problema.

No es la causa de la pobreza que estén conspirando para imponer una moneda única en Europa y Estados Unidos, las causas de la pobreza se encuentran en una sociedad de clases que, entre otras cosas, ha necesitado crear el dinero, el intercambio de valor, y busca sobrevivir a costa de lo que sea. No hace falta que como “ciudadanos libres” nos pongamos a luchar por combustibles alternativos al petróleo que genera guerras y degrada el medio ambiente. Primero porque no somos ni ciudadanos ni libres, somos explotados y oprimidos, y segundo porque los capitalistas ya estaban investigando de antes sobre combustibles alternativos para no detener la ruta de la mercancía.

La creencia en teorías conspirativas no sólo puede llevarnos a desarrollar puntos de vista reaccionarios y alejados de la realidad, sino incluso a servir de difusores para ideas de la extrema derecha. Por ejemplo, con respecto a las revueltas que comenzaron en Diciembre de 2008 por la región griega, en uno de estos sitios web donde su autor ve conspiraciones masónicas o illuminati por todas partes nos profetizaba:

“Hace meses, os advertí del peligro de que las lógicas protestas ante las ayudas a los bancos derivaran en disturbios, que han comenzado en Grecia tras el asesinato de un joven (comprobado por testimonios oculares, no fue una “bala perdida”). El asesinato ha sido el detonante perfecto para los disturbios que los Illuminati-Bilderberg de la Comisión Europea necesitaban mientras deciden como imponer su Constitución y las ayudas a los bancos, además de criminalizar la natural ira ante la estafa que sufrimos a sus manos. Estos disturbios artificialmente diseñados son la excusa perfecta para que muchas personas no se unan a las protestas y, así, dividir a la población. […] Si estos chicos pensaran, y supieran lo que venimos avisando desde hace años, sabrían que todas esas noticias, el crack económico y del dólar y, por supuesto, sus propias algaradas, son el pretexto buscado -y diseñado- para la supresión de la moneda “contante”, la instauración ÚNICA del dinero electrónico y, cómo no, del chip en nuestros propios cuerpos […]”

Estas estúpidas paranoias y mediocres reflexiones nos llevarían no sólo a la inacción, sino a perder de vista la potencia de nuestra clase en tanto que fuerza autónoma, destructiva y transformadora. ¿Cómo piensan estos señores que vamos a revertir las cosas? ¿Pacíficamente en nuestros computadores? ¿Votando al Partido Verde?

Resumiendo, las teorías conspirativas son un problema dentro de los movimientos sociales, y particularmente del movimiento libertario. Pero no son estas pseudo-teorías las que contaminan y desvían la praxis pretendidamente revolucionaria, sino que éstas encuentran terreno fértil en un conjunto de grupos e individuos sin una critica autónoma (de esto se trata también la autonomía, de no utilizar las posiciones de la clase dominante, por más camufladas que estén).



Claramente, esto es algo que debería ser discutido: el por qué reproducir estas quejas sin sentido, y cómo nuestras carencias en el análisis de la realidad social y económica nos impulsan a malgastar nuestras energías, nuestras luchas y nuestras vidas. Si queremos vencer al capitalismo y la dominación, debemos comprender la total complejidad de la sociedad. No podemos caer en creer que existen "los que detentan el poder" (los visibles y aquellos supuestos invisibles titiriteros) y "los engañados" (que vendríamos a ser el resto de la población mundial). Caer en el error de dar por supuesto que hay unos titiriteros que mueven toda la realidad, aparte de ser ingenuo y una simplificación, no hace más que distraer cualquier acto de resistencia y ataque real.





# Comité de herejías varias.
Invierno de 2009 en la región argentina.



[1] Inspirado en el texto Crítica a las teorías de la conspiración, aparecido en Noviembre de 2008 en el sitio web A las barricadas, firmado por Akelarre. Recomendamos dirigirse al artículo original para ampliar estas posiciones.


[2] Aquí se nos aparece la “Ley de la atracción”, esa farsa que mueve millones (mediante best-sellers, videos, conferencias, etc.) nutriendo al mismo tiempo al conformismo y la pasividad que mueven más millones aún. Este “secreto” -según lo publicitan sus beneficiarios directos y los estúpidos embaucados- se trata de algo así como: “lo semejante atrae a lo semejante": "tú obtienes las cosas que piensas” porque “tus pensamientos determinan tu realidad". Bastaría con pensar “positivamente” para salir de la crisis según estos idiotas, argumentando que el pensamiento “negativo” de una sola persona puede arruinar su vida, y el pensamiento “negativo” de gran parte de los habitantes del globo arruinaría la realidad del mismo.

[3] Este video es verdaderamente el padre de la criatura conspiranoica con su método de análisis idealista donde no hay condiciones materiales y reales, todo se trata de “ciudadanos buenos” y “hombres-monstruo malos” que sólo tienen codicia y no son funcionales ni a la burguesía ni al sistema capitalista. Este video se distribuye gratuitamente, lo que usualmente es usado como argumento para justificar su veracidad, como si el hecho de no pagar por un producto lo absolviera inmediatamente de toda función ideologizante.
En el foro de de la web de Zeitgeist se mencionó el apoyo para las elecciones de las última presidencia de USA a Ron Paul, antes miembro del Partido Libertario y ahora miembro del Partido Republicano. Casualmente este político vino a formular respuestas a todas las inquietudes políticas que se plantean en la primer parte del documental: abolir la Reserva Federal, oponerse a la Unión de Estados del Norte y poner fin al Impuesto a los Ingresos. Si entramos en su lógica conspirativa, este candidato podría haber primero lanzado el video como una forma no convencional de publicidad para luego salir “casualmente” a hablar de lo mismo, o quizás brindó respuestas a preguntas emergentes de parte de la sociedad. Nos da lo mismo: el video sigue siendo una falsificación de las cuestiones sociales, y los políticos siguen representando y defendiendo los intereses de la clase dominante.

28.5.10

Reflexiones en torno a la sociedad disciplinaria.

Reflexiones en torno a la sociedad disciplinaria. (Juan Manuel Silva)

La psicología educacional hoy en día se aboca principalmente a apoyar los procesos educativos tales como enseñanza y aprendizaje, como también estudia las variables que los afectan, desde el ambiente
educacional, hasta el entorno familiar y social. Además el psicólogo educacional es uno de los principales influyentes en la construcción de los objetivos de la educación, y con esto uno de los principales influyentes en la construcción y mantención de cierto tipo de sociedad, adquiriendo una importancia no menor en el funcionamiento de la vida social, tomando parte en la mantención o en el cambio de las relaciones sociales, ya que el aprendizaje no solo conlleva la adquisición de conocimientos, sino más bien, es consustancial al desarrollo humano, siendo parte importante de la formación de los individuos.
Una vez asumida ésta concepción y punto de vista sobre la psicología educacional, en este ensayo nos introduciremos en el análisis de cómo técnicas psicológicas son utilizadas para perpetuar el poder a partir de las instituciones educacionales en base a técnicas nacidas para vigilar y normar, y cómo hacen que el mismo individuo sea su propio vigilante, para luego dar paso a la revisión de algunas teorías alternativas, que se contraponen tajantemente a la función y forma de la educación como hoy se plantea, entendiendo que desde el momento en que se cambia la razón de la educación se puede abrir paso a cambios cualitativos. Cambios que se hacen imprescindibles en una sociedad manipulada al antojo de unos pocos, y donde (con respecto a la educación) se debe dar un amplio debate epistémico sobre el cómo y por qué de la educación, dejando claro que si se quiere una sociedad de alienados y explotados, se esta yendo por el camino correcto, no así si se pretende dar a la educación un papel emancipatorio, que por cierto se torna necesario para la realización del individuo en su plenitud.
Para Foucault, las ciencias humanas nacen en la matriz de la sociedad disciplinaria, en la cual se busca tener bajo control a los individuos, basada en la teoría de Jeremy Bentham sobre el panóptico, la cual habla de una torre de vigilancia, ubicada en el medio de un recinto circular, con un vigilante en la cima, el que tiene acceso visual para mantener vigilados a los distintos individuos que se encuentran en las celdas de barrotes ubicadas en las orillas del recinto, mostrando que si un día el vigilante no está, los individuos al no saber de su ausencia, se siguen sintiendo constantemente vigilados. Lo anterior llevado al plano de la educación se traduce en una vigilancia constante, que busca internalizar la vigilancia y los dispositivos de control en la mente de los estudiantes para formarlos como individuos domesticados, lo que busca más allá de brindarle conocimientos al estudiante, es mantenerlo en la disciplina social autoimpuesta que se da por la internalización de los valores a través del panóptico, que presupone (para tener un fundamento de vigilar) debe haber una normalidad.
El hecho de normar da por asumida la idea de que debe haber normales y anormales, pero ¿hasta qué punto podemos decidir cual es cual?, la idea de normar se muestra más bien como otra arma de las elites de individuos interesados en mantener alienados a los demás, y que necesita de alguna manera aplastar la creatividad para mantener a la población en el conformismo que se vive, afirmación que se vera apoyada, quizás un poco ingenuamente, pero no menos acertada, por Sternberg y Lubart1 al plantear que “la importancia de la creatividad está menospreciada tanto por parte de la sociedad, en general, como por parte de las instituciones especiales que existen dentro de la sociedad, como son las escuelas”, (Sternberg y Lubart, 1997, Pág.35).
Las maneras que se han encontrado para internalizar la obediencia basadas en la teoría del panóptico con múltiples, pero una de las que más efectividad se encuentra es la creación del edificio de control en
la escuela, es decir, levantar colegios en infraestructuras que permitan observar todo con una simple barrida de la mirada, dando un control visual del edificio, “Desarróllase entonces toda una problemática: la de una arquitectura que ya no está hecha simplemente para ser vistas, o para vigilar el espacio exterior, sino para permitir un control interior articulado y detallado…”, (Foucault, M., 1989, Pág. 177), así poder contar con un instrumento de formación en masa. También encontramos la reglamentación como otra forma eficaz de internalizar los valores de disciplina, y el control de tipo jerárquico, que imposibilita que desde los mismos funcionarios surjan ideas que fomenten los cambios y la creatividad, porque como podemos ver, “muchos educadores se encuentran limitados por directrices impuestas que no tienen la necesaria flexibilidad para fomentar la creatividad.”, (Sternberg y Lubart, 1997, Pág. 37). Sentirse vigilado todo el tiempo, logra que se garantice el funcionamiento automático del poder, esto, porque al internalizarse la vigilancia y los valores para crear individuos disciplinados, el individuo pasa a perder su propia consciencia, para pasar a estar dormido socialmente, lo que no le permite caer en la cuenta de su realidad como individuo, y queda imposibilitado de reaccionar, es decir, el individuo pasa a estar en un estado de alienación2.
La manera de salir de ésta domesticación es fomentando la creatividad, la cual se encuentra en total contraposición de la alienación, en la medida de que la creatividad es consecuencia de un entorno en el que el individuo es consciente de la realidad y juega con ella.
Ante esta dicotomía alienación/creatividad, es que se han planteado formas alternativas de educación que buscan devolverle al individuo su calidad de persona, alentando maneras de que el individuo tome
parte activa en la construcción del conocimiento y la su propia formación como persona.
Una de las principales contraposiciones a la educación de la sociedad disciplinaria y que ha logrado instaurarse en los debates es el constructivismo, nacido de las ideas de Jean Piaget, donde se ve el aprendizaje como un proceso en el cual el estudiante toma parte activa en la creación de nuevas ideas y conceptos basados en conocimientos presentes o pasados. El constructivismo no es un método de enseñanza, sino que, más bien, es una explicación desde un paradigma distinto que el de la escuela de hoy sobre cómo se construye conocimiento, rescatando la libertad, la auto regulación y la interacción con el ambiente en la creación de un conocimiento.
Una teoría sobre enseñanza que rescata muchos de los planteamientos del constructivismo es la teoría sobre la educación libertaria3, que ha contado con bastos experimentos, entre los cuales consta la observación de niños jugando para luego ofrecerles potenciar ciertas habilidades percibidas, o también, el caso más emblemático que se registra hasta ahora en educación libertaria, es el de la escuela de Summerhill, ubicada en Inglaterra, la cual buscaba educar personas libres, dándole la oportunidad a los niños y jóvenes de asistir a clases voluntariamente. Summerhill fue fundada 1921 por Alexander S.Neill, quien fue inspirado al conocer Little Commonwealth, donde vio como los mismos jóvenes presos por cometer delitos gestionaban el espacio. Neill planteo Summerhill como una escuela auxiliar que ayudara a los estudiantes a fomentar aquellas habilidades y aptitudes que ellos mismos querían desarrollar, en vista de la formación que cada cual este buscando. Otro dato curios de esta escuela, es que ningún adulto vale más que un niño.
En base a lo expresado en este ensayo, podemos, ahora, ver como las sociedades y sus modelos de funcionamiento dependen de la educación para perpetuarse en el tiempo, la utilizan para mantener dormida a la gente y como se plantean soluciones alternativas para combatir la alienación de la gente provocada por una sociedad sumamente disciplinaria desde los primeros años de la infancia, y se puede ver que el papel de el psicólogo educacional es sumamente importante y detenta una gran responsabilidad a la hora de ser un individuo que no reflexione y se limite solo a reproducir un sistema basado en la deshumanización del ser humano, o lo que queda de él.


1 Autores de “La creatividad en una cultura conformista”. Profesores del doctorado en psicología en la universidad de Yale.


2 Blanca Muñoz cita textualmente a Adorno refiriéndose a alienación como “Es la enajenación de la autoconsciencia”, (Muñoz, B., 2000, Pág. 52).

3 Teoría desarrollada principalmente por Francisco Ferrer Guardia, militante anarquista español que profesaba una educación antiautoritaria a la cual todos tuvieran derecho.

9.4.10

(José María Hinojosa. Textos Oníricos)

VI

..]Una multitud de cuerpos míos corrían sobre las olas del Océano Atlántico en busca de un horizonte fijo. Mi cuerpo se multiplicaba en la lejanía y yo, amarrado en la playa a una roca, vomitaba olas y más olas de sangre que llevaban mi verdad roja hasta la negra profundidad de la luz. ¿Dónde comienzo y dónde termino? Esta evocación llevará en sus entrañas la agria arquitectura de una granada del ayo y al final de este desorden matemático encontrará a la estatua de la Libertad iluminando al mundo con sus tinieblas. Mis diez dedos temblorosos rasgan poco a poco las vestiduras negras de este cuerpo de nieve y al tenerlo entre mis manos se derrite con el fuego que brota de mi piel. ¿Será posible la libertad? ¿Será imposible el amor?[..

28.3.10

¿Es esto lo que ustedes llaman vivir?

Levantarse con la aurora. A buen paso, o aprovechando algún medio de locomoción rápido, ir al trabajo. Es decir, recluirse en un local más o menos espacioso, más o menos privado de aire. Sentado delante de una máquina, teclear sin descanso para transcribir cartas de las que no se compilaría ni la mitad si fueran escritas a mano. O fabricar, accionando algún instrumento mecánico, objetos siempre iguales. O no alejarse nunca de un motor para vigilar su funcionamiento. O, en fin, mecánica y automáticamente, recto frente a un telar, repetir continuamente los mismos gestos, los mismos movimientos. Y esto por horas y horas, sin variar, sin distraerse, sin cambiar de atmósfera ¡Todos los días!
¿Es esto lo que ustedes llaman “vivir”?
¡Producir! ¡Producir más! ¡Producir siempre! Como ayer, como antes de ayer. Como mañana, si no nos sorprende la enfermedad o la muerte ¿Producir? Cosas que parecen inútiles, pero de las que no es lícito discutir la superficialidad. Objetos complicados de los que no se tiene sino una parte en la mano, y quizá una parte ínfima. Objetos de los cuales se ignora el conjunto de las fases que atraviesa su fabricación ¿Producir? Sin conocer el destino del propio producto. Sin poder negarse a producir para quien no nos agrada, sin poder dar prueba de la más pequeña iniciativa individual. Producir: ahora, rápido. Ser un instrumento de producción que se estimula, se aguijonea, se sobrecarga, que se extenúa hasta el completo agotamiento ¿Eso es lo que ustedes llaman “vivir”?
Partir de mañana a la caza de una jugosa clientela. Perseguir, engatusar al “buen cliente”. Saltar al auto, del auto al colectivo, del colectivo al tren. Rendir cincuenta visitas por jornada. Desangrarse para sobrevaluar la propia mercancía y devaluar la ajena. Volver tarde, sobreexcitado, harto, inquieto, hacer infelices a los que nos rodean, estar privado de toda vida interior, de todo arranque hacia una mejor humanidad.
¿Y es eso lo que ustedes llaman “vivir”?
Secarse entre las cuatro paredes de una celda. Sentir lo desconocido de un futuro que nos separa de los nuestros, los que sentimos nuestros al menos, por afecto o por haber compartido riesgos juntos. Tener, si se está condenado, la sensación de que nuestra propia vida huye, que no hay nada más que podamos hacer para determinarla. Y esto por meses, años enteros. No poder luchar más. No ser más que un número, un juguete, un harapo, una cosa matriculada, vigilada, espiada, explotada. Todo en medida mucho mayor a la pena fijada en relación al delito.
¿Y es eso lo que ustedes llaman “vivir”?
Vestir un uniforme. Por uno, dos, tres años, repetir incesantemente el acto de matar hombres. En la exuberancia de la juventud, en plena explosión de virilidad, recluirse en inmensos edificios donde se entra y se sale a horas fijas. Consumir, pasear, despertarse, dormir, hacer todo y nada a horas establecidas. Y todo eso para aprender a manejar instrumentos capaces de quitar la vida a individuos desconocidos. Para prepararse a caer muerto un día por un proyectil que viene de lejos, disparado por alguien también desconocido. Entrenarse para morir, o producir la muerte. Ser instrumento, autómata en las manos de privilegiados, poderosos, monopolistas, acaparadores porque no se es privilegiado, ni poderoso ni dueño de hombres.
¿Es eso lo que ustedes llaman “vivir”?
No poder aprender, ni amar, ni estar en soledad, ni derrochar el tiempo a gusto propio. Tener que estar encerrado cuando el sol brilla y las flores emborrachan el aire con sus efluvios. No poder ir hacia el trópico cuando la nieve golpea las ventanas, o hacia el norte cuando el calor se hace tórrido y la hierba se reseca en los campos. Encontrar delante de sí, siempre y donde sea, leyes, fronteras, morales, convenciones, reglas, jueces, oficinas, cárceles, hombres en uniforme que mantienen y protegen un orden de cosas mortificante.
¿Y es eso lo que ustedes llaman “vivir”? ¿Ustedes, enamorados de la “vida intensa”, aduladores del “progreso”, todos ustedes, los que empujan las ruedas del carro de la “civilización”? Yo llamo a eso vegetar. Lo llamo morir.


Emile Armand

24.3.10

Dictadura o democracia, el enemigo es el mismo: la dominación y el capital


Se cumple un nuevo aniversario del último golpe militar en la Argentina, hoy como una mueca patética de lo que en el pasado fue una resistencia activa contra el régimen, queda un feriado y un centro de tortura convertido en museo.

Recordamos a los combatientes, a los anónimos que dieron, desde sus ideologías a nuestro parecer sumamente criticables, todo para detener la masacre desatada contra parte del pueblo. Los recordamos no con un acto conmemorativo ni alzando sus banderas, que no son las nuestras, sino con el ejemplo de su práctica, de su resistencia, de su subversión. Hoy entendemos que la dictadura no es más que el gendarme del capital, la democracia intenta ser el lado humano y garantista del mismo. Conforme se presente la situación política, económica de un país, los dominadores no dudarán en echar mano a uno u otro recurso para garantizar su paz social y mantener sumidos en el conformismo, la apatía o el miedo a la mayoría que componen los excluidos del sistema. El sitiamiento del pueblo de Corcovado (donde integrantes del grupo GEOP desaparecieron a Luciano Gonzáles, y cometieron diversas aberraciones como la violación de una niña de 8 años), la represión en Andalgalá, Catamarca, ante un pueblo que se niega a que se instale una minera que acabe con los recursos naturales, la situación de Luciano Arruga, desaparecido hace mas de un año tras ser detenido y torturado en una comisaría de Lomas del Mirador, los centros de exterminio legales (cárceles), donde día a día se acumulan personas por haberse atrevido a quebrantar las leyes que sumergen a unos en la miseria y a otros los pasean por el mar de la abundancia, las mas de 2.000 personas asesinadas desde la asunción de Alfonsín, el régimen escolar con sus formaciones, su saludo a la bandera, la explotación sistemática de la tierra en beneficio de grandes corporaciones multinacionales, la inmensa cantidad de niños que mueren desnutridos o por diversos tipos de enfermedades curables, las leyes antiterroristas, aguardando ser aplicadas a cualquier luchador que no acepte pasivamente estas injusticias, son algunas de las pruebas claras de que en democracia y dictadura existe una continuidad represiva, que el problema es la autoridad, la dominación del hombre sobre el hombre, y del hombre sobre la naturaleza.

Mientras las Madres de Plaza de Mayo se alían con el Gobierno de la verduga Cristina Kirchner, y desde los partidos de izquierda solo se animan a hacer una tibia procesión recordatoria, siempre extendiendo la suplica de Juicio y Castigo (y de este modo aceptando al poder judicial y político que dicen combatir), los anarquistas decimos que cualquier Estado es terrorista, por eso vemos lícito y sumamente necesario la organización de los excluidos para hacerle frente a este con la acción directa, la horizontalidad, y el cuestionamiento de las raíces del control que nos impusieron tanto mental como físicamente, con el fin de crear entre todos una comunidad de individualidades libres, sin policías, militares, jueces, políticos, y demás lacras que viven de nuestra sangre y dolor.

Terrorista es el Estado.
Contra toda autoridad, por la libertad.

Anarquistas.

28.2.10

Vivir su vida

-¿Por qué abandonas el camino abierto para tomar ese sendero tan estrecho y escabroso? ¿Sabes bien, muchachita, adonde te conducirá? Quizás termina en algún abismo insondable. Nadie, ni siquiera los contrabandistas se atreven a aventurarse en él. Permanece en el camino ancho y espacioso por el que todo el mundo pasa, en el camino bien cuidado y señalizado kilómetro por kilómetro. ¡Es tan cómodo y grato deambular por él!

-Estoy harta de la ruta nacional y del polvo sofocante, de los conductores lentos y de los peatones apresurados. Estoy cansada de la monotonía de los grandes caminos, de las bocinas de los automóviles y de los árboles alineados como granaderos. Quiero respirar libremente, respirar a mi gusto, vivir mi vida.

-No se consigue nunca vivir la propia vida, pobre niña. Es una quimera. Los años te curarán pronto de ese deseo. Vivimos siempre un poco para los demás y éstos, a su vez, viven, en cierta medida, para nosotros. El que siembra no es el mismo que hace el pan. Y el minero no es quien conduce la locomotora. La vida en sociedad es un conjunto de engranajes humanos muy complicados cuyo funcionamiento exige mucha vigilancia, reclama numerosas concesiones e infinitas atenciones.

Piensa, pues, en el caos que se produciría si cada uno quisiera vivir su vida. Es comparable al que reina allá abajo, en aquel sendero que ningún caminante visita, donde las malas hierbas crecen enmarañadas, y que no se sabe a donde conduce.

-Es, ¡oh anciano!, esta complicación de la vida en sociedad lo que me horroriza. Me espanta esta obligación de dependencia respecto al prójimo, obligación que siento pesar como una carga sobre mi ser ansioso de vivir a su manera. Y desfallezco ante la idea de vivir la vida de los demás. Deseo poder morder a bocado limpio sin hallarme expuesta a ser calificada de glotona o malcriada. Quiero poder tenderme sobre el césped de los prados sin temor al guardia de campo. Antes las raíces y los animales silvestres, y las zarzas del camino sin salida, que el pan dorado y el palacio en compañía de quien me repugna ¿Qué me importa saber a donde voy? Yo vivo para hoy y el mañana me es indiferente.

-Algunos, ¡oh muchachita!, han hablado un len-guaje idéntico al tuyo y también, como tú, han marchado hacia lo desconocido. Nunca lograron volver de tal viaje. Mucho tiempo después, sobre los senderos, ya allanados, y sobre las cumbres desbrozadas, han sido encontrados aquí y allá pequeños montones de huesos: esto era, sin duda, todo lo que quedaba de ellos. Habían vivido su vida, pero ¿a qué precio y durante cuánto tiempo? Contempla esas altas torres de las que se escapan sin cesar espesas nubes de humo: son las chimeneas de las fábricas grandiosas que ha edificado el género humano; es ahí donde millares de hombres, en locales blanqueados, espaciosos y ventilados, manejan esas maravillosas máquinas que dispensan a los huma-nos los artículos de primera necesidad. Y, cuando llega la noche, sencillos, satisfechos de la tarea realizada, conscientes del pan cotidiano ganado con el sudor de su frente, vuelven cantando, esos hombres, a sus hogares humildes donde les esperan los seres queridos. Y ese edificio rectangular, con grandes salas y amplias vidrie-ras, es la escuela, donde maestros abnegados preparan para vencer las dificultades de la vida a los pequeños seres que hasta aquí no encontraron en ella más que ventajas; ¿no oyes el rumor de las vocecitas infantiles que repiten la lección que se les ordenó ayer aprender de memoria?...

Esos toques marciales y esos pasos cadenciosos anuncian que en el recodo del camino aparecerá pronto, con la bandera a la cabeza, una tropa de muchachos a quienes la patria mantiene durante cierto tiempo para enseñarles a defenderla eficazmente si se viera de nuevo amenazada.

Y así evolucionan los hombres hacia el Progreso, obrando cada uno en su propia esfera y de acuerdo a sus propios medios. Hay, sin duda alguna, tribunales y cárceles, pero son los descontentos e indisciplinados los que las hacen necesarias. No obstante sus defectos, la implantación de semejante estado de cosas ha requerido siglos. Es la civilización imperfecta pero perfectible, la civilización de cuyo influjo no podrás escapar sino retrocediendo quién sabe hasta qué límite.

-En esos vastos talleres, yo no veo más que rebaños de esclavos ejecutando con monotonía, como si fueran ritos, los mismos gestos ante las mismas máquinas; esclavos que han perdido toda iniciativa y a quienes la energía individual faltará cada vez más, ya que cada vez menos el riesgo parece constituir una de las condiciones de la existencia humana. De arriba a abajo, en la escala administrativa, circula únicamente esta consigna: ahogar la iniciativa individual.

Cierto que cuando llega la noche oigo cantar a vuestros obreros, pero con voz avinada y después de haberse parado en las innumerables tabernas establecidas en las inmediaciones de las grandes fábricas. Las voces que parten de vuestras escuelas son vocecitas de niños tristes y aburridos que apenas pueden dominar el deseo de correr, de saltar las vallas, de trepar los árboles. Bajo el uniforme de vuestros soldados no veo más que seres en los cuales se pretende aniquilar todo sentimiento de dignidad individual. Disciplinar la voluntad, matar la energía, restringir la iniciativa, he ahí por qué y a qué precio subsiste vuestra sociedad. Y teméis de tal modo a los que no quieren adaptarse, que los recluís en el fondo sombrío de una celda. Entre vuestro civilizado del siglo veinte, cuya única preocupación parece ser la de evitarse el esfuerzo necesario al sostenimiento de su existencia, y el hombre “vestido con pieles de animales”, ¿de qué lado se inclina la balanza? Este último no temía el peligro; no conocía la fábrica ni el cuartel, ni la taberna, ni el prostíbulo, ni tampoco la cárcel ni la escuela. Vosotros habéis conservado, modificándoles el aspecto, sus prejuicios y supersticiones. Pero no poseéis su energía, ni su valor, ni su franqueza.
-Convengo en que el panorama de la actual sociedad presenta algunas sombras. Pero hay hombres generosos que intentan introducir una mayor equidad y justicia en su funcionamiento. Reclutan partidarios; mañana, quizá, serán los más, la irresistible mayoría. No te vayas, pues, por senderos extraviados; enarbola principios, sigue un método. Cree en mi vieja experiencia: el éxito no suele acompañar más que a lo que se realiza sistemáticamente. La ciencia te enseña que es preciso regularizar la vida. Higienistas, biólogos, médicos, te suministran en su nombre las fórmulas necesarias a la prolongación y a la felicidad de tu existencia. Carecer de principios, de autoridad, de disciplina y de programa es la mayor de las incoherencias.

-Ni necesito ni deseo vuestra disciplina. En cuanto a mis experiencias, quiero hacerlas yo misma. Es de ellas y no de vosotros de donde sacaré mi regla de conducta. Quiero vivir mi vida. Me inspiran horror los esclavos y los lacayos. Detesto a quien domina y me repugna quien se deja dominar. El que consiente en inclinar la espalda bajo el látigo no vale más que el que lo azota. Amo el peligro y me seduce lo incierto, lo imprevisto. Deseo la aventura y me importa un cuerno el éxito. Odio vuestra sociedad de funcionarios y administrados, millonarios y mendigos. No quiero adaptarme a vuestras costumbres hipócritas ni a vuestras falsas cortesías. Quiero vivir mis entusiasmos en medio del aire puro de la libertad. Vuestras calles trazadas con regla me torturan la mirada, y vuestros edificios uniformes hacen hervir de impaciencia la sangre de mis venas. Ignoro a donde voy. Y esto me basta. Sigo derecho mi camino, a tenor de mis caprichos, transformándome sin cesar, y no quiero ser mañana semejante a como soy hoy. Deambulo y no me dejo esquilar por la tijera de un comentador único. Soy amoral. Sigo adelante, eternamente apasionada y ardiente, entregándome al primer hombre que se me aproxima, al caminante harapiento, pero no al sabio grave y engreído que quisiera reglamentar la longitud de mis pasos. Ni al doctrinario que quisiera suministrarme fórmulas o reglas. Yo no soy una intelectual; soy una mujer. Una mujer que vibra ante los impulsos de la naturaleza y las palabras amorosas. Odio toda cadena y toda traba, me encanta pasear desnuda dejando acariciar mis carnes por los rayos del sol voluptuoso. Y, ¡oh anciano!, me importa muy poco que vuestra sociedad se rompa en mil pedazos con tal que yo pueda vivir mi vida.

-¿Quién eres tú, muchachita sugestiva como el misterio y salvaje como el instinto?
-Soy la anarquía.

Emile Armand, 1926