De la servidumbre moderna (2009) es un documental de Jean-François Brient sobre el sistema totalitario mercantil en el que nos encontramos sometidos. La película disipa los engranajes y funcionamiento de la democracia liberal, que es el modelo dominante del mundo occidental y que no tiene nada que envidiar a los sistemas totalitarios que parecen criticar... Una pequeña lección, pero con olor a verdad y realismo. Este pequeno documental, 52 minutos, fue realizado sin ninguna preocupación por la propiedad intelectual y derechos de autor, es totalmente gratuito y de uso libre.
En estos tiempos de críticas fallidas y anti-revolucionarias al estilo Zeitgeist y "verdades incomodas" (al estilo Al Gore), he visto un nuevo film que apenas comienza a circular por internet: "De la servidumbre moderna", un golpe muy acertado a la cara de esta sociedad.
Fragmentos malversados de películas y documentales forman la totalidad, sobre las cuales se esbozan críticas al urbanismo, la mercancía, el trabajao asalariado, el parlamentarismo, la alimentación, el ocio... en definitiva: la sociedad mercantil totalitaria, como llama el autor a este mundo. Para discutir la propuesta final de si la democracia directa y la autogestión de las fábricas son las bases del nuevo mundo, ya que no se condice con las críticas anteriores. Lo negativo del sistema actual no se soluciona por quien lo gestiona, sino por su contenido anti-humano.
Duración: 52 min. Idioma: Español Director: Jean-François Brient Año: 2009 Formato: Avi Sin copyrights. Se alienta a su difusión y a la destrucción de la propiedad intelectual.
Certera reflexión del fallecido líder de los indios Creek, Phillip Deere, que hace reflexionar sobre lo confundida que está la sociedad de hoy y lo alejada que está de la vida natural.
Sarcástico fragmento de la película Network que hace reflexionar sobre la autenticidad de lo que muestra la televisión y del poder que tiene esta sobre los seres humanos.
Creen que este tubo es la realidad, y que sus propias vidas son irreales. Hacen lo que el tubo les dice que hagan: Se visten como el tubo, comen como el tubo, educan a sus hijos como el tubo, hasta piensan como el tubo. ¡Esto es una locura a gran escala, maniáticos!
Poético e imponente fragmento del documental La vida al final del Imperio que invita a reflexionar sobre las consecuencias que tiene vivir en un sistema social basado en la producción y el consumo sin límites.
Estamos atados en una camisa de fuerza cultural que nos hemos fabricado nosotros mismos [...] haciendo trabajos que detestamos, consumiendo productos que no nos satisfacen, distrayéndonos como podemos: televisión, drogas, comida, sexo y entretenimientos.
La vida al final del Imperio (2007) Fragmento del documental de Tim Bennett
Todos o casi todos, han probado alguna vez el comúnmente llamado Paté de foie o foiegrass. Como es normal en la mayoría de los humanos tomamos las cosas sin hacernos las preguntas básicas: ¿Que es esto? ¿Cómo llega a mí? ¿Por qué lo consumo sin siquiera entender que es?. Vivimos en un modelo que nos quitó esa capacidad de pensar y buscar respuestas, que lentamente nos preparó como maquinitas de consumo. El gusto de nuestro paladar, el placer impuesto, el olvidar la ética y el amor, son algunos de los tantos mecanismos que funcionan en nosotros sin darnos cuenta.
Pero todo cambia cuando alguien se propone aprender, investigar y duda de lo impuesto. Es probable que por ello sigas leyendo esto. La conclusión es fea e incómoda pero de lo más gratificante al entender que vivíamos en una verdadera “Matrix” de comodidad e idiotez y que avanzamos para ser mejores seres, y de esa manera, crecer.
Si te diría que a tu mascota le ponemos un embudo que llega directo al interior de su estómago y le descargamos alimento para que de esa manera engorde en tiempos récord. ¿Que opinión tendrías sobre mi? Y si hubiese gente que le gustase las mascotas bien bien gordas y me comprase mis animales engordados a la fuerza. ¿Qué pensarías de esa gente?. Eso somos al consumir ciertos productos. El panorama es cruel y las respuestas son obvias. Pero como en este caso no todos saben lo que ocurre, no nos queda más que difundir y dejar cualquier juicio de lado, e invitar a pensar y reflexionar. Ahora es hora de conocer algo que pasa a diario en nuestra vida y no precisamente con nuestra mascota pero si con otros animales igualmente dulces, cariñosos y sintientes: los patos, gansos y ocas.
El paté de foie no es mas que un procesado del hígado hipertrofiado de uno de estos animalitos sobrealimentados a la fuerza. Irónicamente, ese hígado deforme, es considerado un plato exquisito a nivel mundial.
¿Por qué se utilizan estas aves?
Porque la naturaleza las proveyó de un hígado capaz de acumular grasa para sus períodos migratorios y al ser humano lo proveyó de una asquerosa mediocridad -pero que podemos superar con nuestra voluntad.
¿Cómo es el proceso?
Alrededor de 16 días antes de que sean muertos, diariamente se les coloca por la fuerza un embudo de más de 40cm de largo por la garganta de manera tal de asegurarse que el “alimento llegue a destino” y se les introduce una mezcla de cereales y grasa -que en equivalencia sería como 12 kg de espagueti para un humano.
Luego de casi 2 semanas de este proceso diario, se intensifica durante los días restantes a 8 veces por día. La meta es lograr que el hígado del animal sea unas 7 veces más grande de lo normal. Más hígado, más plata.
Este proceso lleva al ave a una lenta agonía de 17 días -desde el comienzo del proceso hasta que su cuerpo no soporta más o es sacrificado. Durante ese tiempo el cuerpo del animal se deforma, se ve imposibilitado de moverse y respirar. Pensar en el solo hecho de que un humano de un “atracón” debe tomarse un “uvasal” o “te-cito digestivo” para bajar la comida da escalofrío imaginar el sufrimiento de estos animales. Seamos dignos de nuestra sapiencia y por tan solo un segundo hagamos el ejercicio de imaginarnos estar en su lugar.
Diferencia entre el hígado normal de un pato y el hígado que se consigue para el foie gras.
Los siguientes videos son respuestas de personas vegetarianas al anuncio de Campofrío, una empresa que fabrica productos animales, especialmente carnes. Para intentar promocionar su ''carne saludable'' han hecho un anuncio en la televisión. Como es de costumbre, la verdad esta encubierta. Te hacen creer mil cosas para que consumas sus productos, cuando en realidad lo único que logras es llenar de tóxicos y hormonas artificiales tu cuerpo e indirectamente nos hacemos participes del un sufrimiento y dolor mas allá de lo imaginado. A los grandes empresarios y garcas no les importa que te venden ni que proceso asquerosamente cruel ocurre. Lo único que importa es $$$$. Pero, es lógico, casi TODOS desconocemos que hay detrás. Se nos hace ignorantes para que no veamos mas allá de nuestras narices. Pero en estos videos se puede ver, de una manera resumida, la realidad detrás de estos productos.
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Respuesta que los vegetarianos y veganos damos al anuncio de campofrío en el que hace una parodia humorística de los vegetarianos, a los que simulan como hippies barbudos y excéntricos hartos de comer lechuga y apio. La ganadería intensiva contamina el agua, desertiza el amazonas y tiene gran parte de culpabilidad en el hambre que pesa sobre el tercer mundo. El nuevo anuncio de campofrío es una ofensa humorística hacia los vegetarianos y veganos que han decidido solidarizarse con el medio ambiente y los animales que comparten el planeta con nosotros. El vegetarianismo no solamente es una solucion compasiva y justa hacia los animales no humanos, sino también hacia los seres humanos y el planeta que todos habitamos. Respeta la vida en su presente y en su futuro.
Los animales no humanos pueden disfrutar y sufrir. Convertirlos en comida les priva de disfrutar su vida y les proboca sufrimiento. Podemos alimentarnos de forma vegetariana, estando sanos y disfrutando de platos deliciosos (no sólo de apio y lechuga). Todo el mundo sabe que sufrir ser privado de vivir es horrible. Conclusión: Haz lo que debas.
Activistas de Igualdad Animal entran en una granja de Campofrío para mostrar la realidad oculta tras los anuncios que promueven el consumo de productos animales.
La historia de las cosas (en inglés The Story of Stuff) es un corto-documental sobre el ciclo de vida de bienes y servicios. El documental de 20 minutos presenta una visión crítica de la sociedad consumista. Expone las conexiones entre un gran número de problemas sociales y del ambiente, y nos convoca a todos a crear un mundo más sostenible y justo.
Abrumador video que incita a reflexionar sobre el contrato social que aceptan las personas todos los días y como este es una sentencia de muerte para planeta. Este texto, que fue leído, entre otros, en la radio francesa NSEO.com, nos recuerda severamente el contrato social que aceptamos con prórroga. Un acuerdo tácito, que firmamos cada mañana al despertar y simplemente no hacer nada. Algo más que una crítica social, en este breve texto se destacan los hechos resultantes de nuestra innegable predilección por la comodidad, la indiferencia y la marginación.
Texto del vídeo
Sin importar nuestras creencias o nuestras ideas políticas, el sistema puesto en marcha en nuestro mundo “libre” se basa en el acuerdo tácito de algún tipo de contrato con cada uno de nosotros que a grandes rasgos os expongo:
1. Acepto la competitividad como base de nuestro sistema, aunque soy consciente de que este funcionamiento engendra frustración y cólera a la inmensa mayoría de los perdedores.
2. Acepto que me humillen o me exploten a condición de que se me permita humillar o explotar a otro que ocupe un lugar inferior en la pirámide social.
3. Acepto la exclusión social de los marginados, de los inadaptados y de los débiles porque considero que la carga que puede asumir la sociedad tiene sus límites.
4. Acepto remunerar a los bancos para que ellos inviertan mi sueldo a su conveniencia y que no me den ningún dividendo de sus gigantescas ganancias (ganancias que servirán para atracar a los países pobres, hecho que acepto implícitamente). Acepto también que me descuenten una fuerte comisión por prestarme dinero, dinero que proviene exclusivamente de los otros clientes.
5. Acepto que congelemos o tiremos toneladas de comida para que los cursos bursátiles no se derrumben, en vez de ofrecérsela a los necesitados y de permitir a algunos centenares de miles de personas no morir de hambre cada año.
6. Acepto que sea ilegal poner fin a tu propia vida rápidamente, en cambio tolero que se haga lentamente inhalando o ingiriendo sustancias tóxicas autorizadas por los gobiernos.
7. Acepto que se haga la guerra para así hacer reinar la paz. Acepto que en nombre de la paz, el primer gasto de los Estados sea el de defensa. Entonces acepto que los conflictos sean creados artificialmente para deshacerse del stock de armas y así permitir a la economía mundial seguir avanzando.
8. Acepto la hegemonía del petróleo en nuestra economía, aunque es una energía muy costosa y contaminante y estoy de acuerdo en impedir todo intento de sustitución si se desvelara que hemos descubierto un medio gratuito e ilimitado de producir energía. Acepto que sería nuestra perdición.
9. Acepto que se condene el asesinato de otro humano, salvo que los gobiernos decreten que es un enemigo y me animen a matarlo.
10. Acepto que se divida la opinión pública creando unos partidos de derecha y izquierda que tendrán como pasatiempo la pelea entre ellos haciéndome creer que el sistema está avanzando. Además acepto toda clase de división posible con tal que esas divisiones me permitan focalizar mi cólera hacia los enemigos designados cuando se agiten sus retratos ante mis ojos.
11. Acepto que el poder de fabricar la opinión pública, antes ostentado por las religiones, esté hoy en manos de hombres de negocios no elegidos democráticamente que son totalmente libres de controlar los Estados, porque estoy convencido del buen uso que harán con él.
12. Acepto que la idea de la felicidad se reduzca a la comodidad, el amor al sexo y la libertad a la satisfacción de todos los deseos, porque es lo que me repite la publicidad cada día. Cuanto más infeliz soy más consumo. Cumpliré mi papel contribuyendo al buen funcionamiento de nuestra economía.
13. Acepto que el valor de una persona sea proporcional a su cuenta bancaria, que se aprecie su utilidad en función de su productividad y no de sus cualidades, y que sea excluido del sistema si no produce lo suficiente.
14. Acepto que se recompense cómodamente a los jugadores de fútbol y a los actores y mucho menos a los profesores y los médicos encargados de la educación y de la salud de las futuras generaciones.
15. Acepto que se destierre de la sociedad a las personas mayores cuya experiencia podría sernos útil, pues, como somos la civilización más evolucionada del planeta (y sin duda del universo) sabemos que la experiencia ni se comparte ni se transmite.
16. Acepto que se me presenten noticias negativas y aterradoras del mundo todos los días, para que así pueda apreciar hasta qué punto nuestra situación es normal y cuánta suerte tengo de vivir en Occidente. Sé que mantener el miedo en nuestros espíritus sólo puede ser beneficioso para nosotros.
17. Acepto que los industriales, militares y jefes de Estado celebren reuniones regularmente para, sin consultarnos, tomar decisiones que comprometen el porvenir de la vida y del planeta.
18. Acepto consumir carne bovina tratada con hormonas sin que explícitamente se me avise. Acepto que el cultivo de OGM (Organismos Genéticamente Modificados) se propague en el mundo entero, permitiendo así a las multinacionales agroalimentarias patentar seres vivos, almacenar ganancias considerables y tener bajo su yugo a la agricultura mundial.
19. Acepto que los bancos internacionales presten dinero a los países que quieren armarse y combatir, y que así elijan los que harán la guerra y los que no. Soy consciente de que es mejor financiar a los dos bandos para estar seguros de ganar dinero y prolongar los conflictos el mayor tiempo posible con el fin de poder totalmente arrebatar sus recursos si no pueden reembolsar sus préstamos.
20. Acepto que las multinacionales se abstengan de aplicar los progresos sociales de Occidente en los países desfavorecidos. Considerando que ya es una suerte para ellos que los hagan trabajar. Prefiero que se utilicen las leyes vigentes en estos países que permiten hacer trabajar a niños en condiciones inhumanas y precarias. En nombre de los derechos humanos y del ciudadano, no tenemos derecho a ejercer injerencia.
21. Acepto que los laboratorios farmacéuticos y los industriales agroalimentarios vendan en los países desfavorecidos productos caducados o utilicen substancias cancerígenas prohibidas en Occidente.
22. Acepto que el resto del planeta, es decir cuatro mil millones de individuos, pueda pensar de otro modo a condición de que no venga a expresar sus creencias en nuestra casa, y todavía menos a intentar explicar nuestra Historia con sus nociones filosóficas primitivas.
23. Acepto la idea de que existen sólo dos posibilidades en la naturaleza, a saber: cazar o ser cazado, y si estamos dotados de una conciencia y de un lenguaje, ciertamente no es para escapar de esa dualidad, sino para justificar por qué actuamos de ese modo.
24. Acepto considerar nuestro pasado como una continuación ininterrumpida de conflictos, de conspiraciones políticas y de voluntades hegemónicas, pero sé que hoy todo esto ya no existe porque estamos en el summum de nuestra evolución, y porque las reglas que rigen nuestro mundo son la búsqueda de la felicidad y de la libertad para todos los pueblos, como lo oímos sin cesar en nuestros discursos políticos.
25. Acepto sin discutir y considero como verdades todas las teorías propuestas para la explicación de los misterios de nuestros orígenes. Y acepto que la naturaleza haya podido dedicar millones de años para crear a un ser humano cuyo único pasatiempo es la destrucción de su propia especie en unos instantes.
26. Acepto la búsqueda del beneficio como fin supremo de la Humanidad y la acumulación de riqueza como realización de la vida humana.
27. Acepto la destrucción de los bosques, la casi desaparición de los peces en los ríos y en nuestros océanos. Acepto el aumento de la polución industrial y la dispersión de venenos químicos y de elementos radiactivos en la naturaleza.
28. Acepto la utilización de toda clase de aditivos químicos en mi alimentación, porque estoy convencido de que si se añaden es porque son útiles e inocuos.
29. Acepto la guerra económica que actúa con rigor sobre el planeta, aunque siento que nos lleva hacia una catástrofe sin precedentes.
30. Acepto esta situación, y supongo que no puedo hacer nada para cambiarla o mejorarla.
31. Acepto ser tratado como ganado porque definitivamente pienso que no valgo más.
32. Acepto no plantear ninguna cuestión, cerrar los ojos sobre todo esto y no formular ninguna oposición verdadera, porque estoy demasiado ocupado por mi vida y mis preocupaciones. Incluso acepto defender a muerte este contrato si usted me lo pide.
33. Acepto pues, en mi alma y conciencia y definitivamente esta matriz triste que usted coloca delante de mis ojos para abstenerme de ver la realidad de las cosas.
Sé que todos ustedes actúan por mi bien y el de todos, y por eso les doy las gracias...