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23.8.09

Hay un mundo secreto dentro de este

Si nunca te has enamorado enloquecidamente de los gestos y silencios de un extraño...
si nunca has soñado desesperadamente en medio de una junta directiva o una clase de matemáticas...
si nunca has sido arrebatado por emociones extremas mientras a tu alrededor todos permanecían inmóviles e inconscientes...
si nunca has sospechado que la vida se encontraba en otra parte, que algo más estaba ocurriendo, como bella música sonando justo fuera del alcance de tus oídos, en algún lugar más allá del distrito comercial y las afueras, lejos de las autopistas, sobre los campos y océanos...
si no queda parte insatisfecha de ti, por los más populares programas televisivos, la nueva tecnología de Internet, y la selección de cinco mil películas en el videoclub...
entonces tal vez esto no sea para ti,
Pero si escondes un ser secreto dentro de ti,
sigue leyendo.


Puedes saborearlo en el choque y el ruido de un primer e inesperado beso, o en la sangre en tu boca ese instante después de un accidente, cuando te das cuenta de que todavía estás vivo. Sopla en el viento que sientes en las azoteas de una verdadera noche imprudente de aventuras. Lo oyes en la magia de tus canciones favoritas, cuando te elevan y te transportan en formas que ninguna ciencia o psicología ha podido explicar jamás. Podría ser que hayas visto evidencia de esto, rayado en las paredes de los baños, en un código sin clave; o hayas podido hacer una pálida reflexión de ello en las películas que crean para mantenernos entretenidos. Está entre las palabras, cuando hablamos de nuestros deseos y aspiraciones, aún acechando -en alguna parte- por debajo de las limitaciones de ser "realista" y "práctico".

Cuando poetas y radicales se quedan despiertos hasta el amanecer, rompiéndose la cabeza por la perfecta secuencia de palabras o acciones, para llenar corazones (o ciudades) con fuego, ellos están intentando encontrar una entrada oculta a él. Cuando tarde en la noche, los niños escapan por sus ventanas para ir por ahí; o cuando luchadores por la libertad buscan un punto débil en la coraza del gobierno, ellos están tratando de entrar a escondidas en él; pues son ellos quienes saben mejor que nosotros donde se ocultan las puertas. Cuando adolescentes destruyen un cartel publicitario para provocar persecuciones -que duren toda la noche- con la policía, o anarquistas interrumpen una manifestación pacífica para destrozar las ventanas de una sucursal de una gran cadena de negocios; ellos están tratando de tomar por asalto sus puertas.

Cuando estás haciendo el amor y descubres una nueva sensación o región del cuerpo de tu amante, y los dos se sienten como exploradores descubriendo una nueva parte del mundo, como si hubieran descubierto un oasis en el desierto o la costa de un continente desconocido, como si fueran los primeros en llegar al polo norte o a la luna, ustedes están trazando sus fronteras.

No es un lugar más seguro que éste; al contrario, es la sensación de peligro allí presente, que nos trae de vuelta a la vida: la sensación de que por una vez, por un momento que parece eclipsar el pasado y el futuro, hay algo real en juego.

Tal vez te tropezaste con esto, una vez, por accidente y quedaste asombrado por lo que encontraste. El viejo mundo se hizo trizas detrás de ti, y ningún doctor, físico o metafísico, pudo volver a armarlo de nuevo. Todo lo anterior se convirtió en trivial, en irrelevante, en ridículo, así como de repente los horizontes parecían acercarse a tu alrededor, y caminos mucho mejores de los que pudiste imaginar se aparecieron. Y quizás juraste que nunca regresarías, que vivirías el resto de tu vida electrizado por esa urgencia, en la excitación del descubrimiento y la transformación; pero regresaste.

El sentido común impone que este nuevo mundo sólo puede ser experimentado temporalmente, que sólo es el shock de la transición, y nada más; pero los mitos que compartimos alrededor de nuestras fogatas narran una historia diferente: oímos acerca de mujeres y hombres que permanecieron allí por semanas, años, que nunca regresaron, que vivieron y murieron -allí- como héroes. Nosotros sabemos, porque lo sentimos en ese ancestral rincón de nuestros corazones que alberga el recuerdo de libertad desde épocas remotas, que este mundo secreto se encuentra cerca, esperando por nosotros. Puedes verlo en el resplandor de nuestros ojos, en el desenfreno de nuestras danzas y nuestras aventuras amorosas, en la protesta o fiesta que se escapa de las manos.

Tú no eres la única persona tratando de encontrarlo. Estamos aquí afuera, también... algunos de nosotros incluso estamos esperando por ti. Y deberías saber que cualquier cosa que alguna vez hayas hecho, o considerado hacer para llegar allí no es disparatada, sino hermosa, noble, necesaria.

La Revolución, es simplemente la idea de que podamos entrar a ese mundo secreto y nunca regresar; o mejor, que podamos hacer arder éste en llamas, para revelar por completo el que se esconde debajo.

25.7.09

Sos el blanco perfecto

>Rebeldía establecida.


La juventud es una época en la cual deberías estar reevaluando las asunciones y tradiciones de las generaciones pasadas, en la que deberías desear apartarte de aquellos que estuvieron antes que vos, y crearte una identidad propia.
Pero en nuestra sociedad, "la rebeldía juvenil" se ha convertido en un ritual: se espera que cada generación se rebele por unos años contra el orden social, antes de "crecer" y "aceptar la realidad". Esto niega cualquier posibilidad para un cambio verdadero que podría tener la fresca perspectiva de la juventud; por ahora la rebeldía es "sólo para chicos", y ningún joven se atrevería a mantener su resistencia en la adultez, por miedo a ser visto como infantil.
Este convenio actúa de manera muy positiva a favor de ciertas empresas que dependen del "mercado juvenil". ¿A dónde está yendo tu dinero cuando te comprás ese disco compacto, esa billetera con cadena, esa tintura para el pelo, esa campera de cuero, esos posters y todos los demás accesorios que te identifican como una persona joven y rebelde? Directamente a las empresas que constituyen el orden contra el cual querés estar. Se enriquecen con tus impulsos rebeldes, al venderte los símbolos de rebeldía que en realidad, lo único que hacen es mantener girando al engranaje.
Mantenés sus bolsillos llenos, y ellos los tuyos vacíos; te mantienen impotente, ocupado únicamente en intentar juntar el dinero para encajar en los moldes que ellos mismos establecen para vos.

24.7.09

Sos el protagonista de tu vida

Hoy te despiertas, con sueño, como todas las mañanas, y te vas a la cocina a desayunar como todas las mañanas. Tienes una vida medida al milímetro, estudias para asegurarte un futuro, haces las cosas que haces pensando en el futuro.
Frente a tí tienes la caja de cereales. Está ahí, donde está siempre, donde está todas las mañanas. Al igual que la tostadora, la silla, la mesa. Todo está donde está siempre. Terminas de desayunar y sales de casa camino a la universidad. Los cubos de basura están donde están siempre, todas las mañanas están ahí, como si te estuviesen esperando, al igual que el kiosquero, que está donde todas las mañanas (en el kiosco) haciendo lo de todas las mañanas (vender periódicos). Las hojas de los árboles son movidas por el viento, como todas las mañanas; se oye cantar a los pájaros, como todas las mañanas; las señoras van con el carrito de la compra, se cruzan, se sonríen y se preguntan "qué tal", como todas las mañanas. Parece que los días son fotocopias unos de otros. Parece que toda esa serie de fotocopias transcurre ante tí para que tú la veas. Te hace sentir protagonista. Esos días van pasando como fotocopias ante tí, y tú simplemente te limitas a mirarlos, a verlos pasar, como un espectador que ve una película. Con la diferencia de que en la película que estás viendo tú, todos los fotogramas son exactamente iguales, en nada se diferencian unos de otros: los cereales, la tostadora, los cubos, el kiosquero, las señoras,...todo es igual.
Y tú desde pequeño te has ido sometiendo a pruebas. Pruebas que, en teoría, te han permitido seguir adelante con tu vida. ¿Recuerdas cuando en el patio del recreo te preocupabas por aquel control de Conocimiento del Medio que tenías inmediatamente después? ¿Te acuerdas cuando acudías a los entrenamientos de fútbol los martes y los jueves, y lo nervioso que estabas cuando te tocó jugar tu primer partido? ¿Recuerdas cuando quedabas con tus amigos y os pasabáis la tarde jugando en la calle, y te preocupabas por lo que te fuese a decir tu madre por lo tarde que llegabas a casa?
Has seguido superando pruebas, aprobando exámenes, haciendo lo que te dicen tus padres porque sabes que ellos sólo quieren lo mejor para tí. Te han dado una vida que ya está escrita, tú simplemente te estás limitando a cumplir con el guión. Toda tu vida está programada, eres el protagonista de ella, todo lo que te pasa está escrito, alguien ha decidido que las cosas han de suceder así, y así es como sucederán. Tú sólo tienes que dejarte llevar. Parece que TODO lo que te rodea es un simple decorado de escenario hecho a tu medida, para que tú te desenvuelvas en él. Los cereales, la tostadora, los cubos de basura, el kiosquero, las señoras,...Todos ellos son simples elementos del decorado en el que tú te mueves. Todo te parece programado para que suceda como tiene que suceder.
Sin embargo, un día cualquiera, como tantos otros, sales a la calle y, tras haber pasado por delante de los cubos de basura, te dispones a cruzar la calzada. En el momento en el que estás cruzando, un coche que va demasiado rápido como para verte te atropella sin más, con un golpe seco en las piernas, que te envía unos metros más hacia delante, golpeándote la cabeza contra el asfalto y quedando desangrado en el suelo. Estás muerto.
Ya no existes, se acabó, estás muerto. Al día siguiente, un día como otro cualquiera, la caja de cereales sigue ahí, donde siempre; al igual que la mesa, la silla y la tostadora. Tu entrenador de fútbol sigue entrenando a chavales, tu profe de Conocimiento del Medio sigue poniendo controles a otros niños. Los cubos de basura siguen donde siempre, el kiosquero sigue donde siempre (en el kiosco), haciendo lo de siempre (vender periódicos); las hojas se siguen moviendo como todos los días, los pájaros siguen cantando como todos los días y las señoras se siguen cruzando por la calle y preguntándose "qué tal". Como todos los días. Todos los elementos del decorado siguen ahí, donde todos los días, con la única diferencia de que tú ya no estás entre ellos, estás muerto. Pero ellos siguen ahí, aún sin tí siguen ahí. Los cereales, la tostadora, los cubos, el kiosquero, las señoras, tu entrenador,...todos siguen ahí. Es entonces cuando entiendes que, en realidad, tú no eras el protagonista de tu vida, sino que también eras parte del decorado.

9.7.09

El contenido de tu vida diaria.

PIENSA ACERCA DE LAS EXPERIENCIAS CORPORALES DIRECTAS DE TU VIDA. NADIE PUEDE MENTIRTE ACERCA DE ELLO.

¿Cuántas horas al día pasas frente a la pantalla del televisor?, ¿frente a la pantalla del computador?, ¿detrás del parabrisas de tu automóvil?, ¿cuánta horas al día si sumas las tres?

¿DE QUÉ TE ESTÁS PROTEGIENDO?

¿Cuánto de tu vida te llega por medio una pantalla, a través de terceros? (¿Mirar hacer las cosas, es tan emocionante como hacerlas tú misma? ¿Tienes suficiente tiempo para hacer todo lo que quieres? ¿Tienes la suficiente energía para ello?)

¿Y cuántas horas duermes al día? ¿Cómo te afecta el tiempo estandarizado, diseñado únicamente para sincronizar tus movimientos con los de millones de personas? ¿Cuánto tiempo pasas sin saber qué hora es? ¿Quién o qué controla tus horas y tus minutos?

ESAS HORAS Y ESOS MINUTOS QUE, SUMADOS, FORMAN TU VIDA.

¿Puedes ponerle precio a un hermoso día, en el que los pájaros cantan y la gente pasea junta? ¿Cuánto dinero necesitas que te paguen para que permanezcas encerrado y vendas cosas o archives papeles? ¿Qué puedes llegar a obtener luego, que recompense este día de tu vida?

¿Cómo te afecta el estar entre el tumulto, rodeada por masas anónimas? ¿Te encuentras a ti misma limitando tus reacciones emocionales hacia otros seres humanos?

¿Y quién prepara tus comidas? ¿Comes sola a veces? ¿Son muchas las veces que comes parada? ¿Cuánto sabes acerca de lo que comes y de dónde proviene? ¿Cuánto te fías de ello? ¿De qué nos estamos privando al utilizar aparatos que nos ahorran trabajo? ¿y por los aparatos que nos ahorran pensar? ¿Cómo te afectan los requisitos de eficiencia que atribuyen mayor valor al producto antes que al proceso, al futuro antes que al presente, (ese momento presente que es cada vez más corto, a medida que nos aceleramos más y más hacia el futuro)? ¿Hacia qué nos estamos acelerando?

¿ESTAMOS AHORRANDO TIEMPO? ¿AHORRÁNDOLO PARA QUÉ?

¿Cómo te afecta ser dirigida a través de caminos prescritos, en ascensores, autobuses, metros, escaleras mecánicas, autopistas y aceras? ¿Cómo te afecta el moverte, el trabajar, y el vivir en dos -y tres- dimensiones? ¿Cómo te afecta el estar organizada, inmovilizada, y programada; en vez de errante, vagando libre y espontáneamente?, ¿reciclando "basura"?, ¿liberando productos de las tiendas?

¿Cuánta libertad de movimiento posees: libertad de moverte a través del espacio, de moverte tan lejos como quieras, en nuevas e inexploradas direcciones?

¿Y cómo te afecta esperar?: esperar en filas, en medio del tráfico, esperar para comer, esperar al autobús, esperar para ir al baño; constantemente aprendiendo a castigar e ignorar tus necesidades espontáneas.

¿Y cómo te afecta el postergar tus deseos? ¿La represión sexual? ¿El aplazamiento o la negación del placer, comenzando en la niñez, junto con la supresión de todo lo espontáneo que hay dentro de ti: todo lo que evidencia tu naturaleza salvaje, tu pertenencia al reino animal?

¿ES PELIGROSO EL PLACER? ¿PODRÍA SER PLACENTERO EL PELIGRO?

¿Necesitas a veces ver el cielo? (¿Aún puedes ver muchas estrellas en él?) ¿Necesitas a veces ver agua, hojas, plantas, animales? ¿Brillando, resplandeciendo, moviéndose?

¿Es por ello que tienes una mascota, un acuario y plantas de interior? ¿O son la televisión y el video, tu brillo, tu resplandor, tu movimiento?

¿CUÁNTO DE TU VIDA TE LLEGA POR MEDIO UNA PANTALLA, A TRAVÉS DE TERCEROS?

¿Te fascinan los videos de tú y tus amigos, como si fueras de algún modo más real en imágenes de lo que eres en vida?

¿Si hiciesen una película de tu vida, valdría la pena mirarla? ¿Y cómo te sientes en situaciones de pasividad forzosa? ¿Cómo te afecta el incesante asalto de comunicación simbólica -sonora, visual, impresa, en carteles, videos, computadores, radio, voces robóticas- al ir vagando por un bosque de letreros? ¿Qué es lo que te están imponiendo?

¿Necesitas a veces soledad, tranquilidad, reflexión? ¿Lo recuerdas? ¿Pensar por ti misma, antes que por mera reacción a estímulos? ¿Te resulta difícil no mirar?

¿ES DEJAR DE MIRAR JUSTAMENTE LO QUE NO ESTÁ PERMITIDO?

¿Adónde puedes ir y encontrar silencio y soledad? No silencio artificial, sino silencio puro. No aislamiento, sino una tierna soledad. ¿Cuántas veces te has detenido a hacerte preguntas como éstas?
¿Te encuentras cometiendo actos de violencia simbólica?
¿Te encuentras a veces sola, de tal manera que ni siquiera las palabras lo pueden expresar?

¿Te sientes a veces a punto de PERDER EL CONTROL?


Fuente: http://www.crimethinc.com/