23.2.11

Gabriel Sequeira, trovador.



“Si un trovador me pidiera un poquito de luz para su vida,
toda la selva en fuego convertida para su corazón yo le ofreciera”
Atah
ualpa Yupanqui

(ilustración: tapa del disco de Pablo Merletti)



''Yo canto desde lo vivido''
Gabo Sequeira, cantautor sensible a las crónicas urbanas, que en sus composiciones refleja historias marginales, de amor y su punto de vista ante la realidad político – social. Su estilo musical puede definirse dentro de la canción de autor y la trova urbana.
En su disco ''Peatones insurgentes'' hace una adaptación del poema ''Manejando a través del infierno'' de Charles Bukowski, interpreta un poema titulado ''El anarquista'' (escrito por Jose Luis parra) dedicado a Severino di Giovanni, que también lo recuerda en la canción ''Balada para un rebelde''. Entre aquellos cantos se evoca lo ocurrido en Avellaneda en el 2001, Costequi y Santillan, se recuerda la Patagonia Trágica y tantas otras cosas más que quedaron marcadas, como él dice ''marcar la huella de una canción que nos explica a todos''...







Descargas


A
01 Otro Round
02 Piel de kaktus
03 Perdido en las calles
04 Mintiendo brillar
05 Sanar
06 Camila Blues
07 Niña Salvaje
08 El Anarkista (a Severino Di Giovanni)
09 Despertarse
10 Y si amanece por fin (Sabina)




Peatones Insurgentes
01 Fuego Vindicador
02 Predicador
03 20 de diciembre del 2001
04 Emociones mezcladas
05 Los hijos de la tierra
06 Balada para un rebelde
07 Mosca de Bar
08 Sin pedir permiso
09 Manejando a traves del infierno (poema de Bukowski)
10 Agitar
11 Manual de Supervivencia
12 Refugio


Rústico y Ruidoso (Singles y Rarezas)
01 Quièn va a morirse esta mañana (Vicente Feliù)
02 El Anarkista (a Severino Di Giovanni)
03 Los hijos de la tierra (Urubù)
04 Otro Round
05 Coloquio en Ché mayor (Vicente Feliú)
06 Refugio con Feliù



8.12.10

Llorando en el desierto - Hector Nenofilus

Llorando en el desierto

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Bandas acústicas de Aranjuez-España, donde participan Elena en la Flauta traversa y Nene en la guitarra acústica, ambos con trayectoria en lo musical y politico dentro del movimiento libertario, estando en grupos como Regocijo en el Fango,(www.myspace.com/regocijoenelfango) Clon, Inugami, Booganvilla (www.myspace.com/booganvilla) entre otros.

Volumen 1
01-... y lo llamais cultura
02-capicúa
03-cuchillo de mi mente
04-de flores que marchitan si no se les riega
05-el silencio
06-llorando en el desierto
07-magma
08-piedra y aire
09-romance
10-regalame una sonrisa
11-al abrigo del sueño
http://www.4shared.com/file/64138996/1de20b88/Llorando_en_el_desierto_Volumen_Uno_.html?dirPwdVerified=e404273714tv0nem

Dos en medio de la nada
01-Dos en medio de la nada
02-No hay derrota sin castigo
03-palabras
04-sin comentarios
05-aprendiendo a morir solo
06-mucho por hacer
07-rie, lo sabe el viento
08-tropezando
09-notas para el recuerdo
10-arder
11-biomaquina
http://www.4shared.com/file/64145078/2b423443/llorando_en_el_desierto__dos_en_medio_de_la_nada.html?dirPwdVerified=e4042737


http://www.myspace.com/llorandoeneldesierto


Hector Nenofilus


El viaje de tu vida
01 La extincion
02 1+1
03 Anormal
04 Gota a Gota
05 Emoglobina incandescente
06 La guitarra
07 10 años atras
08 Frenar sobre mojado
09 Polvo y carton
10 a contraluz
11 Corazones rotos

http://www.4shared.com/file/66273003/80113d87/hector_nenofilus.html?dirPwdVerified=e4042737

5.10.10

Blackbird Raum



Blackbird Raum es una banda de Santa Cruz, California donde se han convertido en una parte importante dentro de la cultura de la ciudad. Son bien conocidos por su infuencia de Gypsy punk, pero son conciderados los fundadores de un nuevo genero. Bajo la infuencia de bandas americanas de cuerdas de la decada del 1920 y moderno anarco-punk.
Ellos son parte de la cultura anarquista verde y critican la destruccion humana y ambiental causada por la civilizacion actual. Las letras de sus canciones suelen contener referencias a acontecimentos historicos, criaturas miticas y los iconos culturales, como una cancion titulada Silent Spring (Primavera Silenciosa), que hace referencia al libro del mismo nombre de Rachel Carson.

http://www.anti-politics.net/raum
http://www.blackbirdraum.com
http://www.myspace.com/blackbirdraum

DISCOS


Swidden (2008)

01. Valkyrie Horsewhip Reel 3:12
02. California/Fetid Adder’s Tongue 3:33
03. Rubicon Drawn 2:31
04. Silent Spring 4:21
05. Witches 3:54
06. Greymare 0:30
07. Story from Strawmouth 2:40
08. Woodwose 3:05
09. Shot Coplifting 1:39
10. Unregistered Firearm/Ravachol in Valhalla/Crom 6:14
11. A Rat in My Dream 1:08
12. Still Sick (years after the draft) 3:04
13. Honey in the Hair 3:21
14. Coal 4:12
15. Germinal 4:25
16. Everyone up to the Wall 3:09

http://www.mediafire.com/?nqvtyynzmdm

Letras en ingles
http://www.anti-politics.net/raum/swidden-insert.pdf



Under The Starling Host (2009)


01 - Turning away
02 - Catherine's wheel
03 - Lucasville
04 - All turning backs in the meadow and wait while bones are thrown
05 - To the barricades!
06 - William
07 - The helm of ned kelly
08 - Crumbs
09 - Snare
10 - Ensemble suicide
11 - Old one eye
12 - Conquest of bread
13 - A rat in my dream
14 - Path of raven


http://www.mediafire.com/?c826486veicc6tj



We’re cowards, we’re dead if we don’t
Kill the ones maintaining the waste

2.10.10

La libertad del paseante [Andrés Devesa]

A la gente que va levantando polvo en un rugiente automóvil les muestro siempre mi rostro malo y duro, y no merecen otro mejor. Piensan entonces que soy un vigilante y policía de paisano, encargado por elevadas autoridades y organismos de vigilar a los conductores, tomar el número de los vehículos y denunciarlos después. Siempre miro sombrío a las ruedas, al conjunto, y nunca a los ocupantes, a los que desprecio, en modo alguno de forma personal, sino por puro principio; porque no comprendo ni comprenderé nunca que pueda ser un placer pasar así corriendo ante todas las creaciones y objetos que muestra nuestra hermosa Tierra, como si uno se hubiera vuelto loco y tuviera que correr para no desesperarse miserablemente.

Robert Walser: El paseo[1]

Tengo algo que confesar. Hay un aspecto de mi vida que es de sobra conocido entre mis allegados, pero que cuando sale a relucir ante gente desconocida suele causar sorpresa. No tengo coche. Sí, he de confesarlo. Pero la cuestión no queda ahí. Tengo carnet de conducir [2], pero no tengo coche y, además, –y esto es lo que más suele chocar a la gente, provocando miradas interrogantes y algún sobresalto de sorpresa- no tengo la más mínima intención de tener uno. Lo cierto es que siento un profundo desprecio por esos engendros mecánicos.

No quiero poseer un automóvil. Aunque tuviese el dinero suficiente para poder comprarme uno, no lo haría. ¿Por qué? En primer lugar, por motivos de conciencia: los automóviles suponen uno de los despilfarros –tanto en energía como en materiales- más absurdos de la sociedad industrial; son altamente contaminantes; necesitan del petróleo, un combustible peligroso –recordemos el Prestige y el lema “si tienes coche, comerás fuel”- y escaso, lo que provoca guerras por su control; causan miles de muertos y heridos todos los años, siendo la mayor causa de muerte entre la juventud; transforma destructivamente el paisaje y la ciudad etc. [3] El automóvil resume en sí todas las características del capitalismo: el individualismo exacerbado, el desprecio de la vida –humana y no humana-, el despilfarro de los recursos, la imposición totalitaria al resto de la sociedad,… Pero hay otro motivo –si bien conectado con todos estos- que me lleva a no tener coche: el de conservar, hasta donde pueda, mi libertad.

¿Qué tiene que ver tener coche con conservar la libertad? Es más, según los anuncios publicitarios –los Santos Evangelios de nuestra época-, el coche nos proporciona una mayor libertad. Libertad para circular, para desplazarnos donde queramos. Pero, ¿para qué queremos cambiar de aires si hoy todos los lugares son iguales, si todo ya se ha estandarizado y asimilado, si ya no hay dónde respirar pureza? La libertad, puta a su pesar, es utilizada por todos y echada a patadas de la cama al día siguiente. La utilizan, pero la desprecian profundamente, porque la temen. Por eso nos venden como libertad la mayor de las esclavitudes, la neolengua orwelliana en estado puro. Para mí, la libertad es algo tan sencillo como poder pasear por la ciudad, sin dirección, sin sentido, disfrutando simplemente de la calle, de las gentes, del paisaje: en una palabra, vagabundear. Esto es francamente difícil hoy día. La ciudad espectacular, con su monumentalización, especialización y enajenación de la dimensión humana –la ciudad se diseña para el coche, no para el ser humano-, impide que en ella se puede desarrollar lo que antes se llamaba vida. El acto sencillo de pasear, como antaño hiciera el flâneur por las calles de París [4], es algo que pertenece a la prehistoria, tan lejos del eterno presente que vivimos como las pinturas rupestres de Altamira. La vida en la calle es un infierno. Todo está colonizado por la mercancía, por la funcionalidad del sistema capitalista. A menudo, si te paras tranquilamente en mitad de una calle por el simple placer de observar lo que te rodea o para fumar relajadamente un cigarrillo, no tardará mucho en llegar alguien –normalmente vestido de azul y con placa y porra- para molestarte: <<¿Se ha perdido?>>. No pueden comprender que el mayor acto de libertad que puede quedarle al ser humano es sustraerse al dominio de la cosificación de la vida y que un modo maravilloso de hacerlo es negarse a participar de la locura del desplazamiento obligatorio, disfrutando del vagabundeo en la medida en la que es aún posible. ¡Me niego a perder mi libertad en la masa informe de amasijos metálicos que día a día avanzan retorciéndose por entre las ruinas de la ciudad! ¡Me niego a participar de la sinrazón! Quiero una ciudad humana, una ciudad basada en la Razón: “Hay que reconstruirlo todo: Ciudad y Razón, sobre el mismo terreno y con los materiales de derribo, escogidos, reordenados –igual que los habitantes de las chabolas, expulsados de las ciudades camelo y de los campos de mentira.”[5]

No hace muchos años, cuando aún quedaban restos de algo llamado vida, no era extraño ver a niños jugando en la calle, a señoras que bajaban sillas a la calle y charlaban sentadas tranquilamente junto a sus portales. La ciudad conservaba algún rasgo humano. Quedaba todavía un ligero recuerdo de lo que era la vida en comunidad, el disfrute de la calle como espacio público, el mercado, la plaza, el ágora como centros de reunión de gentes que compartían un espacio común. Pensar en una ciudad distinta es ser un nostálgico. Hay que celebrar el triunfo de la ciudad moderna, con sus espacios separados[6], a imagen y semejanza de la separación a que está sometido el ser humano. La ciudad espectacular ha logrado acabar con cualquier rasgo comunitario y solidario, consagrándose a la dictadura de la funcionalidad, la mercantilización y la estandarización. No podemos movernos por la ciudad sin ir a algún sitio: a la oficina, al centro comercial, a la discoteca, al cine,… corriendo para no llegar tarde y poder producir o consumir[7] más y más. La ciudad pertenece al automóvil, en tanto que motor y símbolo del sistema industrial, todo se organiza en función de sus necesidades –las necesidades humanas parecen no importar en absoluto-, transformando el paisaje, tanto urbano como rural, reduciéndolo a una sucesión de puntos intermedios entre una etapa y otra del desplazamiento automovilístico. Puntos de avituallamiento de consumo de sucedáneos de vida, mientras la realidad (por vivir) se nos escapa por entre los dedos artríticos de la estandarización.

Pero, a pesar de todo, entre coches aparcados en doble fila, atascos, anuncios luminosos, centros comerciales, policías de proximidad, suciedad, desesperación, a través de la ciudad claustrofóbica, fiel imagen de la sinrazón de la vida moderna, el nostálgico, el irreductible paseante bisnieto del flâneur, deambula sin rumbo fijo, sin ninguna ocupación, sin saber adónde va, dejándose llevar, parando aquí o allá para ver en una calle a unos niños jugando, interrumpiendo el tráfico y riéndose al contemplar a los enfurecidos automovilistas, histéricos mirando el reloj, gritando que llegan tarde… llegan tarde a dejarse consumir la vida…


NOTAS:

[1] Robert Walser: El paseo, Siruela, Madrid, 2005, p. 23

[2]Las razones por las que tengo carnet de conducir se pueden reducir a una: la imposición social y familiar. Pareciera que si con veinte años no tienes carnet de conducir no existes, no eres nadie, ahora, con el paso de los años, me alegro de ser un don Nadie, con carnet pero felizmente sin coche.

[3]Para un análisis profundo de estos aspectos del automóvil nada mejor que echar un vistazo a alguna de las publicaciones monográficas sobre el tema: Justo de la Cueva: Esos asesinos que impunemente matan cada día a miles de personas: Los automóviles, Hiru, Hondarribia, 1996; Colin Ward, Agustín García Calvo y Antonio Estevan: Contra el automóvil. Sobre la libertad de circular, Virus, Barcelona, 1996; y el especial doble de la revista Archipiélago: “Trenes, tranvías, bicicletas. Volver a andar”, Archipiélago. Cuadernos de crítica de la cultura, 18-19, 1994.

[4] “El <<flâneur>> está en el umbral tanto de la gran ciudad como de la clase burguesa. Ninguna de los dos le ha dominado. En ninguna de las dos se encuentra como en su casa. busca asilo en la multitud.”, Walter Benjamin: “París, capital del siglo XIX”, Poesía y capitalismo. Iluminaciones II, Taurus, Madrid, 2001, p. 184

[5]Encyclopédie des Nuisances: La sinrazón en las ciencias, los oficios y las artes, Likiniano elkartea, Bilbao, 2000, p. 40.

[6]La ciudad moderna consagra la “separación radical entre lugar de trabajo y vivienda, entre centro administrativo-comercial y periferia habitada”, Miguel Amorós: “Urbanismo y Orden”, Las armas de la crítica, Likiniano elkartea, Bilbao, p.101.

[7]Tanto da una cosa como la otra, pues han llegado a ser tan parecidos que es ya imposible distinguir el ocio del trabajo, ambos compulsivos y vaciados de contenidos.


Texto de Andrés Devesa.

http://fcuatrocincouno.blogspot.com/


19.7.10

La falsa oposición de la liberación animal

Desde sus inicios, el movimiento por la liberación animal ha tenido una gran acogida en todo el planeta, esto se puede ver evidenciado en el gran numero de individualidades, colectivos y/o grupos que se han venido consolidando de forma legal e ilegal.
Este texto trata acerca del camino que ha recorrido y el rumbo que muchas veces toma el movimiento por la liberación animal, transformándose, en ocasiones, en una simple tradición o costumbre que se ha ido perpetuando.
Este texto fue publicado originalmente en la revista A Murder of Crows, for Social War and the Subversion of Daily Life (Nº2, en Marzo del 2007) de Seattle; firmado por Aden Marcos. Traducido al castellano por individualidades de España.
Se añadió, a modo de prólogo, un texto publicado en Barcelona, en Octubre del 2007, titulado Replanteamiento de la Liberación Animal entre Anarquistas, cuya iniciativa parece ser la misma, hacer una crítica constructiva al movimiento por la liberación animal.


Edición a cargo de Revuelta Verde

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http://corazondefuegorecs.files.wordpress.com/2010/03/la_falsa_oposicion_de_la_liberacion_animal.pdf


"Para tener algún tipo de cambio social real y efectivo, las relaciones sociales deben ir más allá de su adhesión a ideologías y sus falsas oposiciones, más allá de las tomas de decisiones estratificadas, más allá de piadosas proclamaciones. Queremos algo radicalmente diferente, un mundo donde podamos ser libres y elegir como queremos vivir. Esto es solo posible si actuamos fuera del rol social de activista o de consumidor, sin partidos políticos y sus proclamaciones banales u organizaciones sin ánimo de lucro y sus campañas monotemáticas.
No intentamos que los convertidos adopten nuestra perspectiva. No le pedimos a nadie que niegue la explotación de los animales o simplemente que empiece a comer carne. En lugar de eso, deseamos promover un mayor pensamiento crítico y discusiones analíticas de nuestras acciones diarias así como de las teorías y las prácticas de los movimientos sociales."