28.5.10

Reflexiones en torno a la sociedad disciplinaria.

Reflexiones en torno a la sociedad disciplinaria. (Juan Manuel Silva)

La psicología educacional hoy en día se aboca principalmente a apoyar los procesos educativos tales como enseñanza y aprendizaje, como también estudia las variables que los afectan, desde el ambiente
educacional, hasta el entorno familiar y social. Además el psicólogo educacional es uno de los principales influyentes en la construcción de los objetivos de la educación, y con esto uno de los principales influyentes en la construcción y mantención de cierto tipo de sociedad, adquiriendo una importancia no menor en el funcionamiento de la vida social, tomando parte en la mantención o en el cambio de las relaciones sociales, ya que el aprendizaje no solo conlleva la adquisición de conocimientos, sino más bien, es consustancial al desarrollo humano, siendo parte importante de la formación de los individuos.
Una vez asumida ésta concepción y punto de vista sobre la psicología educacional, en este ensayo nos introduciremos en el análisis de cómo técnicas psicológicas son utilizadas para perpetuar el poder a partir de las instituciones educacionales en base a técnicas nacidas para vigilar y normar, y cómo hacen que el mismo individuo sea su propio vigilante, para luego dar paso a la revisión de algunas teorías alternativas, que se contraponen tajantemente a la función y forma de la educación como hoy se plantea, entendiendo que desde el momento en que se cambia la razón de la educación se puede abrir paso a cambios cualitativos. Cambios que se hacen imprescindibles en una sociedad manipulada al antojo de unos pocos, y donde (con respecto a la educación) se debe dar un amplio debate epistémico sobre el cómo y por qué de la educación, dejando claro que si se quiere una sociedad de alienados y explotados, se esta yendo por el camino correcto, no así si se pretende dar a la educación un papel emancipatorio, que por cierto se torna necesario para la realización del individuo en su plenitud.
Para Foucault, las ciencias humanas nacen en la matriz de la sociedad disciplinaria, en la cual se busca tener bajo control a los individuos, basada en la teoría de Jeremy Bentham sobre el panóptico, la cual habla de una torre de vigilancia, ubicada en el medio de un recinto circular, con un vigilante en la cima, el que tiene acceso visual para mantener vigilados a los distintos individuos que se encuentran en las celdas de barrotes ubicadas en las orillas del recinto, mostrando que si un día el vigilante no está, los individuos al no saber de su ausencia, se siguen sintiendo constantemente vigilados. Lo anterior llevado al plano de la educación se traduce en una vigilancia constante, que busca internalizar la vigilancia y los dispositivos de control en la mente de los estudiantes para formarlos como individuos domesticados, lo que busca más allá de brindarle conocimientos al estudiante, es mantenerlo en la disciplina social autoimpuesta que se da por la internalización de los valores a través del panóptico, que presupone (para tener un fundamento de vigilar) debe haber una normalidad.
El hecho de normar da por asumida la idea de que debe haber normales y anormales, pero ¿hasta qué punto podemos decidir cual es cual?, la idea de normar se muestra más bien como otra arma de las elites de individuos interesados en mantener alienados a los demás, y que necesita de alguna manera aplastar la creatividad para mantener a la población en el conformismo que se vive, afirmación que se vera apoyada, quizás un poco ingenuamente, pero no menos acertada, por Sternberg y Lubart1 al plantear que “la importancia de la creatividad está menospreciada tanto por parte de la sociedad, en general, como por parte de las instituciones especiales que existen dentro de la sociedad, como son las escuelas”, (Sternberg y Lubart, 1997, Pág.35).
Las maneras que se han encontrado para internalizar la obediencia basadas en la teoría del panóptico con múltiples, pero una de las que más efectividad se encuentra es la creación del edificio de control en
la escuela, es decir, levantar colegios en infraestructuras que permitan observar todo con una simple barrida de la mirada, dando un control visual del edificio, “Desarróllase entonces toda una problemática: la de una arquitectura que ya no está hecha simplemente para ser vistas, o para vigilar el espacio exterior, sino para permitir un control interior articulado y detallado…”, (Foucault, M., 1989, Pág. 177), así poder contar con un instrumento de formación en masa. También encontramos la reglamentación como otra forma eficaz de internalizar los valores de disciplina, y el control de tipo jerárquico, que imposibilita que desde los mismos funcionarios surjan ideas que fomenten los cambios y la creatividad, porque como podemos ver, “muchos educadores se encuentran limitados por directrices impuestas que no tienen la necesaria flexibilidad para fomentar la creatividad.”, (Sternberg y Lubart, 1997, Pág. 37). Sentirse vigilado todo el tiempo, logra que se garantice el funcionamiento automático del poder, esto, porque al internalizarse la vigilancia y los valores para crear individuos disciplinados, el individuo pasa a perder su propia consciencia, para pasar a estar dormido socialmente, lo que no le permite caer en la cuenta de su realidad como individuo, y queda imposibilitado de reaccionar, es decir, el individuo pasa a estar en un estado de alienación2.
La manera de salir de ésta domesticación es fomentando la creatividad, la cual se encuentra en total contraposición de la alienación, en la medida de que la creatividad es consecuencia de un entorno en el que el individuo es consciente de la realidad y juega con ella.
Ante esta dicotomía alienación/creatividad, es que se han planteado formas alternativas de educación que buscan devolverle al individuo su calidad de persona, alentando maneras de que el individuo tome
parte activa en la construcción del conocimiento y la su propia formación como persona.
Una de las principales contraposiciones a la educación de la sociedad disciplinaria y que ha logrado instaurarse en los debates es el constructivismo, nacido de las ideas de Jean Piaget, donde se ve el aprendizaje como un proceso en el cual el estudiante toma parte activa en la creación de nuevas ideas y conceptos basados en conocimientos presentes o pasados. El constructivismo no es un método de enseñanza, sino que, más bien, es una explicación desde un paradigma distinto que el de la escuela de hoy sobre cómo se construye conocimiento, rescatando la libertad, la auto regulación y la interacción con el ambiente en la creación de un conocimiento.
Una teoría sobre enseñanza que rescata muchos de los planteamientos del constructivismo es la teoría sobre la educación libertaria3, que ha contado con bastos experimentos, entre los cuales consta la observación de niños jugando para luego ofrecerles potenciar ciertas habilidades percibidas, o también, el caso más emblemático que se registra hasta ahora en educación libertaria, es el de la escuela de Summerhill, ubicada en Inglaterra, la cual buscaba educar personas libres, dándole la oportunidad a los niños y jóvenes de asistir a clases voluntariamente. Summerhill fue fundada 1921 por Alexander S.Neill, quien fue inspirado al conocer Little Commonwealth, donde vio como los mismos jóvenes presos por cometer delitos gestionaban el espacio. Neill planteo Summerhill como una escuela auxiliar que ayudara a los estudiantes a fomentar aquellas habilidades y aptitudes que ellos mismos querían desarrollar, en vista de la formación que cada cual este buscando. Otro dato curios de esta escuela, es que ningún adulto vale más que un niño.
En base a lo expresado en este ensayo, podemos, ahora, ver como las sociedades y sus modelos de funcionamiento dependen de la educación para perpetuarse en el tiempo, la utilizan para mantener dormida a la gente y como se plantean soluciones alternativas para combatir la alienación de la gente provocada por una sociedad sumamente disciplinaria desde los primeros años de la infancia, y se puede ver que el papel de el psicólogo educacional es sumamente importante y detenta una gran responsabilidad a la hora de ser un individuo que no reflexione y se limite solo a reproducir un sistema basado en la deshumanización del ser humano, o lo que queda de él.


1 Autores de “La creatividad en una cultura conformista”. Profesores del doctorado en psicología en la universidad de Yale.


2 Blanca Muñoz cita textualmente a Adorno refiriéndose a alienación como “Es la enajenación de la autoconsciencia”, (Muñoz, B., 2000, Pág. 52).

3 Teoría desarrollada principalmente por Francisco Ferrer Guardia, militante anarquista español que profesaba una educación antiautoritaria a la cual todos tuvieran derecho.

17.5.10

Arte y Anarquia (1989)


Documental producido por la Fundación de Estudios Libertarios Anselmo Lorenzo, con fines educativos y de difusión cultural.
Un relato de las consecutivas vanguardias artísticas (impresionismo, dadaísmo, surrealismo...) en relación con los movimientos anarquistas y en debate consigo mismos sobre el rol del artista en la transformación de una sociedad coactiva y deleznable. Imágenes de las obras de decenas de artistas y citas esenciales de manifiestos y ensayos dan forma a esta historia.

Género: Documental
Duración: 35 minutos aprox.
Año: 1989
País: España
Idioma: Castellano.


TEXTO COMPLEMENTARIO (ANEXO)
Anarquismo y Arte: Introducción a la Visión Estética Libertaria

Formato: .avi
Tamaño: 349 mb.

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9.4.10

(José María Hinojosa. Textos Oníricos)

VI

..]Una multitud de cuerpos míos corrían sobre las olas del Océano Atlántico en busca de un horizonte fijo. Mi cuerpo se multiplicaba en la lejanía y yo, amarrado en la playa a una roca, vomitaba olas y más olas de sangre que llevaban mi verdad roja hasta la negra profundidad de la luz. ¿Dónde comienzo y dónde termino? Esta evocación llevará en sus entrañas la agria arquitectura de una granada del ayo y al final de este desorden matemático encontrará a la estatua de la Libertad iluminando al mundo con sus tinieblas. Mis diez dedos temblorosos rasgan poco a poco las vestiduras negras de este cuerpo de nieve y al tenerlo entre mis manos se derrite con el fuego que brota de mi piel. ¿Será posible la libertad? ¿Será imposible el amor?[..

28.3.10

¿Es esto lo que ustedes llaman vivir?

Levantarse con la aurora. A buen paso, o aprovechando algún medio de locomoción rápido, ir al trabajo. Es decir, recluirse en un local más o menos espacioso, más o menos privado de aire. Sentado delante de una máquina, teclear sin descanso para transcribir cartas de las que no se compilaría ni la mitad si fueran escritas a mano. O fabricar, accionando algún instrumento mecánico, objetos siempre iguales. O no alejarse nunca de un motor para vigilar su funcionamiento. O, en fin, mecánica y automáticamente, recto frente a un telar, repetir continuamente los mismos gestos, los mismos movimientos. Y esto por horas y horas, sin variar, sin distraerse, sin cambiar de atmósfera ¡Todos los días!
¿Es esto lo que ustedes llaman “vivir”?
¡Producir! ¡Producir más! ¡Producir siempre! Como ayer, como antes de ayer. Como mañana, si no nos sorprende la enfermedad o la muerte ¿Producir? Cosas que parecen inútiles, pero de las que no es lícito discutir la superficialidad. Objetos complicados de los que no se tiene sino una parte en la mano, y quizá una parte ínfima. Objetos de los cuales se ignora el conjunto de las fases que atraviesa su fabricación ¿Producir? Sin conocer el destino del propio producto. Sin poder negarse a producir para quien no nos agrada, sin poder dar prueba de la más pequeña iniciativa individual. Producir: ahora, rápido. Ser un instrumento de producción que se estimula, se aguijonea, se sobrecarga, que se extenúa hasta el completo agotamiento ¿Eso es lo que ustedes llaman “vivir”?
Partir de mañana a la caza de una jugosa clientela. Perseguir, engatusar al “buen cliente”. Saltar al auto, del auto al colectivo, del colectivo al tren. Rendir cincuenta visitas por jornada. Desangrarse para sobrevaluar la propia mercancía y devaluar la ajena. Volver tarde, sobreexcitado, harto, inquieto, hacer infelices a los que nos rodean, estar privado de toda vida interior, de todo arranque hacia una mejor humanidad.
¿Y es eso lo que ustedes llaman “vivir”?
Secarse entre las cuatro paredes de una celda. Sentir lo desconocido de un futuro que nos separa de los nuestros, los que sentimos nuestros al menos, por afecto o por haber compartido riesgos juntos. Tener, si se está condenado, la sensación de que nuestra propia vida huye, que no hay nada más que podamos hacer para determinarla. Y esto por meses, años enteros. No poder luchar más. No ser más que un número, un juguete, un harapo, una cosa matriculada, vigilada, espiada, explotada. Todo en medida mucho mayor a la pena fijada en relación al delito.
¿Y es eso lo que ustedes llaman “vivir”?
Vestir un uniforme. Por uno, dos, tres años, repetir incesantemente el acto de matar hombres. En la exuberancia de la juventud, en plena explosión de virilidad, recluirse en inmensos edificios donde se entra y se sale a horas fijas. Consumir, pasear, despertarse, dormir, hacer todo y nada a horas establecidas. Y todo eso para aprender a manejar instrumentos capaces de quitar la vida a individuos desconocidos. Para prepararse a caer muerto un día por un proyectil que viene de lejos, disparado por alguien también desconocido. Entrenarse para morir, o producir la muerte. Ser instrumento, autómata en las manos de privilegiados, poderosos, monopolistas, acaparadores porque no se es privilegiado, ni poderoso ni dueño de hombres.
¿Es eso lo que ustedes llaman “vivir”?
No poder aprender, ni amar, ni estar en soledad, ni derrochar el tiempo a gusto propio. Tener que estar encerrado cuando el sol brilla y las flores emborrachan el aire con sus efluvios. No poder ir hacia el trópico cuando la nieve golpea las ventanas, o hacia el norte cuando el calor se hace tórrido y la hierba se reseca en los campos. Encontrar delante de sí, siempre y donde sea, leyes, fronteras, morales, convenciones, reglas, jueces, oficinas, cárceles, hombres en uniforme que mantienen y protegen un orden de cosas mortificante.
¿Y es eso lo que ustedes llaman “vivir”? ¿Ustedes, enamorados de la “vida intensa”, aduladores del “progreso”, todos ustedes, los que empujan las ruedas del carro de la “civilización”? Yo llamo a eso vegetar. Lo llamo morir.


Emile Armand

26.3.10

Reivindicación (poema)

Fue falso el testimonio de las rosas
vendidas, falsas y aburguesadas.
Que se mostraron, vanidosas, cual trofeos
en balcones, canteros y terrazas.
Fue teatro la humillada marcha
de arboles, cabizbajos, por las veredas.
Solo pretenden, vegetales pura sangre,
confundir, a los artificiales jardines,
con montañas, en el corazón de babilonia.
Dieron la espalda a sus ancestros, los silvestres
Se aggiornaron y acataron paisajismos.
Y creímos los humanos imponerles,
a los yuyos nuestras leyes y nuestros códigos.

Pero nunca cedieron las rebeldes enredaderas
y desacatadas hierbas, indigentes.
Nos observan silenciosas en las huecos,
de nuestra triste civilización de cemento.
Si cesáramos la constante represión
empujarían ellas en las grietas
y talarían, colapsando nuestra selva
de imponentes torres, empequeñecedoras de hombres.

Y oleada tras oleada, contenidos,
nunca ceden los treboles y yuyos
en su ataque persistente.
Desplazados, que no crucen las trincheras.
Que no rompan la ilusión de nuestras vidas
de civilización, rituales y cemento.

Fue falso el testimonio de las Rosas,
vendidas por vanidosas, aburguesadas
Nunca sepultó el cemento al verdor.
Nunca eliminó al animalismo, el pudor.

Manuel Bertelotti