8.12.10

Llorando en el desierto - Hector Nenofilus

Llorando en el desierto

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Bandas acústicas de Aranjuez-España, donde participan Elena en la Flauta traversa y Nene en la guitarra acústica, ambos con trayectoria en lo musical y politico dentro del movimiento libertario, estando en grupos como Regocijo en el Fango,(www.myspace.com/regocijoenelfango) Clon, Inugami, Booganvilla (www.myspace.com/booganvilla) entre otros.

Volumen 1
01-... y lo llamais cultura
02-capicúa
03-cuchillo de mi mente
04-de flores que marchitan si no se les riega
05-el silencio
06-llorando en el desierto
07-magma
08-piedra y aire
09-romance
10-regalame una sonrisa
11-al abrigo del sueño
http://www.4shared.com/file/64138996/1de20b88/Llorando_en_el_desierto_Volumen_Uno_.html?dirPwdVerified=e404273714tv0nem

Dos en medio de la nada
01-Dos en medio de la nada
02-No hay derrota sin castigo
03-palabras
04-sin comentarios
05-aprendiendo a morir solo
06-mucho por hacer
07-rie, lo sabe el viento
08-tropezando
09-notas para el recuerdo
10-arder
11-biomaquina
http://www.4shared.com/file/64145078/2b423443/llorando_en_el_desierto__dos_en_medio_de_la_nada.html?dirPwdVerified=e4042737


http://www.myspace.com/llorandoeneldesierto


Hector Nenofilus


El viaje de tu vida
01 La extincion
02 1+1
03 Anormal
04 Gota a Gota
05 Emoglobina incandescente
06 La guitarra
07 10 años atras
08 Frenar sobre mojado
09 Polvo y carton
10 a contraluz
11 Corazones rotos

http://www.4shared.com/file/66273003/80113d87/hector_nenofilus.html?dirPwdVerified=e4042737

5.10.10

Blackbird Raum



Blackbird Raum es una banda de Santa Cruz, California donde se han convertido en una parte importante dentro de la cultura de la ciudad. Son bien conocidos por su infuencia de Gypsy punk, pero son conciderados los fundadores de un nuevo genero. Bajo la infuencia de bandas americanas de cuerdas de la decada del 1920 y moderno anarco-punk.
Ellos son parte de la cultura anarquista verde y critican la destruccion humana y ambiental causada por la civilizacion actual. Las letras de sus canciones suelen contener referencias a acontecimentos historicos, criaturas miticas y los iconos culturales, como una cancion titulada Silent Spring (Primavera Silenciosa), que hace referencia al libro del mismo nombre de Rachel Carson.

http://www.anti-politics.net/raum
http://www.blackbirdraum.com
http://www.myspace.com/blackbirdraum

DISCOS


Swidden (2008)

01. Valkyrie Horsewhip Reel 3:12
02. California/Fetid Adder’s Tongue 3:33
03. Rubicon Drawn 2:31
04. Silent Spring 4:21
05. Witches 3:54
06. Greymare 0:30
07. Story from Strawmouth 2:40
08. Woodwose 3:05
09. Shot Coplifting 1:39
10. Unregistered Firearm/Ravachol in Valhalla/Crom 6:14
11. A Rat in My Dream 1:08
12. Still Sick (years after the draft) 3:04
13. Honey in the Hair 3:21
14. Coal 4:12
15. Germinal 4:25
16. Everyone up to the Wall 3:09

http://www.mediafire.com/?nqvtyynzmdm

Letras en ingles
http://www.anti-politics.net/raum/swidden-insert.pdf



Under The Starling Host (2009)


01 - Turning away
02 - Catherine's wheel
03 - Lucasville
04 - All turning backs in the meadow and wait while bones are thrown
05 - To the barricades!
06 - William
07 - The helm of ned kelly
08 - Crumbs
09 - Snare
10 - Ensemble suicide
11 - Old one eye
12 - Conquest of bread
13 - A rat in my dream
14 - Path of raven


http://www.mediafire.com/?c826486veicc6tj



We’re cowards, we’re dead if we don’t
Kill the ones maintaining the waste

2.10.10

La libertad del paseante [Andrés Devesa]

A la gente que va levantando polvo en un rugiente automóvil les muestro siempre mi rostro malo y duro, y no merecen otro mejor. Piensan entonces que soy un vigilante y policía de paisano, encargado por elevadas autoridades y organismos de vigilar a los conductores, tomar el número de los vehículos y denunciarlos después. Siempre miro sombrío a las ruedas, al conjunto, y nunca a los ocupantes, a los que desprecio, en modo alguno de forma personal, sino por puro principio; porque no comprendo ni comprenderé nunca que pueda ser un placer pasar así corriendo ante todas las creaciones y objetos que muestra nuestra hermosa Tierra, como si uno se hubiera vuelto loco y tuviera que correr para no desesperarse miserablemente.

Robert Walser: El paseo[1]

Tengo algo que confesar. Hay un aspecto de mi vida que es de sobra conocido entre mis allegados, pero que cuando sale a relucir ante gente desconocida suele causar sorpresa. No tengo coche. Sí, he de confesarlo. Pero la cuestión no queda ahí. Tengo carnet de conducir [2], pero no tengo coche y, además, –y esto es lo que más suele chocar a la gente, provocando miradas interrogantes y algún sobresalto de sorpresa- no tengo la más mínima intención de tener uno. Lo cierto es que siento un profundo desprecio por esos engendros mecánicos.

No quiero poseer un automóvil. Aunque tuviese el dinero suficiente para poder comprarme uno, no lo haría. ¿Por qué? En primer lugar, por motivos de conciencia: los automóviles suponen uno de los despilfarros –tanto en energía como en materiales- más absurdos de la sociedad industrial; son altamente contaminantes; necesitan del petróleo, un combustible peligroso –recordemos el Prestige y el lema “si tienes coche, comerás fuel”- y escaso, lo que provoca guerras por su control; causan miles de muertos y heridos todos los años, siendo la mayor causa de muerte entre la juventud; transforma destructivamente el paisaje y la ciudad etc. [3] El automóvil resume en sí todas las características del capitalismo: el individualismo exacerbado, el desprecio de la vida –humana y no humana-, el despilfarro de los recursos, la imposición totalitaria al resto de la sociedad,… Pero hay otro motivo –si bien conectado con todos estos- que me lleva a no tener coche: el de conservar, hasta donde pueda, mi libertad.

¿Qué tiene que ver tener coche con conservar la libertad? Es más, según los anuncios publicitarios –los Santos Evangelios de nuestra época-, el coche nos proporciona una mayor libertad. Libertad para circular, para desplazarnos donde queramos. Pero, ¿para qué queremos cambiar de aires si hoy todos los lugares son iguales, si todo ya se ha estandarizado y asimilado, si ya no hay dónde respirar pureza? La libertad, puta a su pesar, es utilizada por todos y echada a patadas de la cama al día siguiente. La utilizan, pero la desprecian profundamente, porque la temen. Por eso nos venden como libertad la mayor de las esclavitudes, la neolengua orwelliana en estado puro. Para mí, la libertad es algo tan sencillo como poder pasear por la ciudad, sin dirección, sin sentido, disfrutando simplemente de la calle, de las gentes, del paisaje: en una palabra, vagabundear. Esto es francamente difícil hoy día. La ciudad espectacular, con su monumentalización, especialización y enajenación de la dimensión humana –la ciudad se diseña para el coche, no para el ser humano-, impide que en ella se puede desarrollar lo que antes se llamaba vida. El acto sencillo de pasear, como antaño hiciera el flâneur por las calles de París [4], es algo que pertenece a la prehistoria, tan lejos del eterno presente que vivimos como las pinturas rupestres de Altamira. La vida en la calle es un infierno. Todo está colonizado por la mercancía, por la funcionalidad del sistema capitalista. A menudo, si te paras tranquilamente en mitad de una calle por el simple placer de observar lo que te rodea o para fumar relajadamente un cigarrillo, no tardará mucho en llegar alguien –normalmente vestido de azul y con placa y porra- para molestarte: <<¿Se ha perdido?>>. No pueden comprender que el mayor acto de libertad que puede quedarle al ser humano es sustraerse al dominio de la cosificación de la vida y que un modo maravilloso de hacerlo es negarse a participar de la locura del desplazamiento obligatorio, disfrutando del vagabundeo en la medida en la que es aún posible. ¡Me niego a perder mi libertad en la masa informe de amasijos metálicos que día a día avanzan retorciéndose por entre las ruinas de la ciudad! ¡Me niego a participar de la sinrazón! Quiero una ciudad humana, una ciudad basada en la Razón: “Hay que reconstruirlo todo: Ciudad y Razón, sobre el mismo terreno y con los materiales de derribo, escogidos, reordenados –igual que los habitantes de las chabolas, expulsados de las ciudades camelo y de los campos de mentira.”[5]

No hace muchos años, cuando aún quedaban restos de algo llamado vida, no era extraño ver a niños jugando en la calle, a señoras que bajaban sillas a la calle y charlaban sentadas tranquilamente junto a sus portales. La ciudad conservaba algún rasgo humano. Quedaba todavía un ligero recuerdo de lo que era la vida en comunidad, el disfrute de la calle como espacio público, el mercado, la plaza, el ágora como centros de reunión de gentes que compartían un espacio común. Pensar en una ciudad distinta es ser un nostálgico. Hay que celebrar el triunfo de la ciudad moderna, con sus espacios separados[6], a imagen y semejanza de la separación a que está sometido el ser humano. La ciudad espectacular ha logrado acabar con cualquier rasgo comunitario y solidario, consagrándose a la dictadura de la funcionalidad, la mercantilización y la estandarización. No podemos movernos por la ciudad sin ir a algún sitio: a la oficina, al centro comercial, a la discoteca, al cine,… corriendo para no llegar tarde y poder producir o consumir[7] más y más. La ciudad pertenece al automóvil, en tanto que motor y símbolo del sistema industrial, todo se organiza en función de sus necesidades –las necesidades humanas parecen no importar en absoluto-, transformando el paisaje, tanto urbano como rural, reduciéndolo a una sucesión de puntos intermedios entre una etapa y otra del desplazamiento automovilístico. Puntos de avituallamiento de consumo de sucedáneos de vida, mientras la realidad (por vivir) se nos escapa por entre los dedos artríticos de la estandarización.

Pero, a pesar de todo, entre coches aparcados en doble fila, atascos, anuncios luminosos, centros comerciales, policías de proximidad, suciedad, desesperación, a través de la ciudad claustrofóbica, fiel imagen de la sinrazón de la vida moderna, el nostálgico, el irreductible paseante bisnieto del flâneur, deambula sin rumbo fijo, sin ninguna ocupación, sin saber adónde va, dejándose llevar, parando aquí o allá para ver en una calle a unos niños jugando, interrumpiendo el tráfico y riéndose al contemplar a los enfurecidos automovilistas, histéricos mirando el reloj, gritando que llegan tarde… llegan tarde a dejarse consumir la vida…


NOTAS:

[1] Robert Walser: El paseo, Siruela, Madrid, 2005, p. 23

[2]Las razones por las que tengo carnet de conducir se pueden reducir a una: la imposición social y familiar. Pareciera que si con veinte años no tienes carnet de conducir no existes, no eres nadie, ahora, con el paso de los años, me alegro de ser un don Nadie, con carnet pero felizmente sin coche.

[3]Para un análisis profundo de estos aspectos del automóvil nada mejor que echar un vistazo a alguna de las publicaciones monográficas sobre el tema: Justo de la Cueva: Esos asesinos que impunemente matan cada día a miles de personas: Los automóviles, Hiru, Hondarribia, 1996; Colin Ward, Agustín García Calvo y Antonio Estevan: Contra el automóvil. Sobre la libertad de circular, Virus, Barcelona, 1996; y el especial doble de la revista Archipiélago: “Trenes, tranvías, bicicletas. Volver a andar”, Archipiélago. Cuadernos de crítica de la cultura, 18-19, 1994.

[4] “El <<flâneur>> está en el umbral tanto de la gran ciudad como de la clase burguesa. Ninguna de los dos le ha dominado. En ninguna de las dos se encuentra como en su casa. busca asilo en la multitud.”, Walter Benjamin: “París, capital del siglo XIX”, Poesía y capitalismo. Iluminaciones II, Taurus, Madrid, 2001, p. 184

[5]Encyclopédie des Nuisances: La sinrazón en las ciencias, los oficios y las artes, Likiniano elkartea, Bilbao, 2000, p. 40.

[6]La ciudad moderna consagra la “separación radical entre lugar de trabajo y vivienda, entre centro administrativo-comercial y periferia habitada”, Miguel Amorós: “Urbanismo y Orden”, Las armas de la crítica, Likiniano elkartea, Bilbao, p.101.

[7]Tanto da una cosa como la otra, pues han llegado a ser tan parecidos que es ya imposible distinguir el ocio del trabajo, ambos compulsivos y vaciados de contenidos.


Texto de Andrés Devesa.

http://fcuatrocincouno.blogspot.com/


19.7.10

La falsa oposición de la liberación animal

Desde sus inicios, el movimiento por la liberación animal ha tenido una gran acogida en todo el planeta, esto se puede ver evidenciado en el gran numero de individualidades, colectivos y/o grupos que se han venido consolidando de forma legal e ilegal.
Este texto trata acerca del camino que ha recorrido y el rumbo que muchas veces toma el movimiento por la liberación animal, transformándose, en ocasiones, en una simple tradición o costumbre que se ha ido perpetuando.
Este texto fue publicado originalmente en la revista A Murder of Crows, for Social War and the Subversion of Daily Life (Nº2, en Marzo del 2007) de Seattle; firmado por Aden Marcos. Traducido al castellano por individualidades de España.
Se añadió, a modo de prólogo, un texto publicado en Barcelona, en Octubre del 2007, titulado Replanteamiento de la Liberación Animal entre Anarquistas, cuya iniciativa parece ser la misma, hacer una crítica constructiva al movimiento por la liberación animal.


Edición a cargo de Revuelta Verde

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http://corazondefuegorecs.files.wordpress.com/2010/03/la_falsa_oposicion_de_la_liberacion_animal.pdf


"Para tener algún tipo de cambio social real y efectivo, las relaciones sociales deben ir más allá de su adhesión a ideologías y sus falsas oposiciones, más allá de las tomas de decisiones estratificadas, más allá de piadosas proclamaciones. Queremos algo radicalmente diferente, un mundo donde podamos ser libres y elegir como queremos vivir. Esto es solo posible si actuamos fuera del rol social de activista o de consumidor, sin partidos políticos y sus proclamaciones banales u organizaciones sin ánimo de lucro y sus campañas monotemáticas.
No intentamos que los convertidos adopten nuestra perspectiva. No le pedimos a nadie que niegue la explotación de los animales o simplemente que empiece a comer carne. En lugar de eso, deseamos promover un mayor pensamiento crítico y discusiones analíticas de nuestras acciones diarias así como de las teorías y las prácticas de los movimientos sociales."

26.6.10

Críticas a las teorías de conspiración

HAY ALGO MÁS ALLÁ DE NUESTRAS NARICES
Crítica a las teorías de conspiración
[1]
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Edición a cargo de Mariposas del Caos
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A lo largo de toda nuestra historia como explotados y oprimidos hemos querido liberarnos, conciente o inconcientemente, de esas relaciones capitalistas que nos hacen ajenos a nosotros mismos, esas mismas relaciones que imponen las necesidades de la economía a nuestras necesidades humanas. En este proyecto siempre ha existido el reformismo, vestido con diferentes trajes pero intacto en su interior, fiel a su esencia. Sus formas han variado, es verdad –partidos “oficiales” y “opositores”, sindicatos más o menos burocráticos, religiones conocidas o desconocidas, subculturas, ONGs- pero su contenido se mantiene ileso a lo largo del tiempo: ser la tendencia del capital para reciclarse y adaptarse a cada época, manteniendo en todo momento lo fundamental: el trabajo asalariado, la mercancía, el Estado, es decir toda dominación que nos convierte en esclavos. Su función específica es la de presentar alternativas a las formas ya obvias y clásicas de dominación, así como también a las “nuevas” e “innovadoras”, según su pobre análisis. El reformismo, en su metodología de atacar las consecuencias de un sistema -o aislar el problema para jamás encontrar una respuesta posible- ya no puede sorprendernos en sus ridículas respuestas. Así y todo, amparados en la ideología dominante, es un muerto que se sigue alimentando de sangre humana.

Ayer mismo, este partido de la reforma actuaba más o menos a cara descubierta, y de esta manera era más fácil identificar a un socialdemócrata o a un sindicalista con sus propuestas. En última instancia, si algún sector salía beneficiado económicamente con ciertas reformas era directamente éste, quedando rápidamente en evidencia. Los reformistas de hoy, en cambio, tienen cierta tendencia a actuar más escondidos, ya sea esta una expresión de su cinismo o de la dinámica dominante, y sus beneficios son difícilmente reconocibles a los ojos del ciudadano que no ve más allá de sus propias narices.

Para gran parte de la población, los políticos y opinólogos varios ya no son creíbles, porque se sabe que “se llenan los bolsillos” o “sólo actúan por el dinero y el poder”. El ciudadano no debe investigar demasiado, basta con que prenda su televisor o lea los diarios y revistas que se le ofrecen para ver imágenes de sus gobernantes y explotadores rodeados del lujo y el confort que a él se le niega. Así las cosas, aparecen estos nuevos altruistas que nos vienen a salvar sin pedir nada a cambio, otro nuevo movimiento que pretende la emancipación del ser humano: la cada vez más creciente formulación y aceptación de teorías conspirativas.

Según estas buenas gentes, las cosas no cambian para bien porque “quienes nos gobiernan son gente mala”, o porque “nosotros aún no somos lo suficientemente buenos para cambiarlas”. La modificación de la conciencia, totalmente separada de las condiciones materiales, bastaría para trasformar lo existente[2]. Para ellos, este mismo sistema, con su explotación e injusticias varias, podría engendrar la felicidad de la humanidad orientado convenientemente, de la misma manera que provoca su suicidio.

Estas teorías llevan a desviar la atención de las causas reales de los problemas. Las causas y responsabilidades de las crisis, guerras, etc. son percibidas como fruto de actividades de "hombres tras la cortina", "sociedades secretas", "lobbies ocultos", entre otros “misteriosos” sujetos. El tipo de mensaje que se da frecuentemente roza aquel del nazismo y fascismo clásicos: la conspiración masónica, los judíos, los illuminati, etc. son los culpables de las crisis, guerras y problemas del mundo. No se analiza que el problema real está en las relaciones económicas y de poder de nuestras sociedades, y en los mecanismos surgidos de ellas.

Estos señores nos harán sentir estafados por el Banco Mundial, pero no por el patrón que se devora nuestras vidas, extrayéndonos la plusvalía a diario. Nos harán sentir mal por las extremas injusticias del capitalismo, pero no podrán reconocer que esos no son momentos extraordinarios de las relaciones mercantiles, sino su misma esencia. Se asustan del montaje del 11 de Septiembre con las Torres Gemelas, mas no les asombra el asesinato diario de proletarios a manos de la policía o las cárceles atestadas de presos.

Una gran parte del origen de este problema podemos achacarlo a una crítica muy corta, simplista y cómoda al capitalismo y al poder. Es más fácil personalizar el funcionamiento del sistema en una serie de actores ocultos, que comprender como una economía tan compleja como la actual actúa, cómo son las estructuras económicas actuales y qué características tienen las estructuras de poder que se forman en el mundo. Algo que por un lado es más concreto, menos secreto, pero por otro lado es más complejo y sobre todo de una abstracción mayor. Esto obedece, claramente, a un aspecto fundamental de la sociedad “de la información”: se tiene la impresión de que hay tantas cosas por aprender y tan poco tiempo, que se aceptan y se buscan las maneras más sintéticas y básicas de obtener comprensión y conocimiento. Existe una presión, algo difusa, que empuja al individuo a querer saber un poco sobre cada asunto, a tener una visión general sobre cada disciplina, ya sea esta mecánica, política o espiritualidad. A cada una le corresponde una mercancía adaptada a la situación, ya sea en forma de best-sellers que parecen haber sido producidos por un software de combinación de frases trilladas, interminables colecciones de videos o reveladoras páginas web interesadas en cuestiones tan dispares como el fenómeno OVNI y las elecciones en Chipre: todo se consume vertiginosamente para poder pasar a la siguiente mercancía, como si de un parque de atracciones se tratara.

Pero la realidad es que vivimos en un sistema donde las personas que ocupan posiciones de decisión y gestión son perfectamente intercambiables en su mayoría, lo que hace que el real problema esté en el sistema en sí, y no en los "actores". El decir esto no es nada nuevo, como el decir que el capitalismo trae la guerra, el hambre y la crisis sin necesidad que nadie desde la sombra, desde grupos ocultos y ocultistas esté provocando estos hechos. Efectivamente, la crítica a las teorías conspirativas que hacemos corresponde al pensamiento clásico de cualquier tendencia revolucionaria que se precie como tal, que desde un principio se enfrentaban a la superstición y a la alienación que se esconden detrás de la conspiranoia/paranoia conspirativa.

Otro problema supone el que sectores reaccionarios diversos: nazis, islamistas, fundamentalistas protestantes, líderes populistas, etc. utilizan y difunden estas teorías de forma cada vez más convincente entre la población, haciendo de ellas un instrumento muy valioso para extender sus mensajes de odio: el antisemitismo, la islamofobia, nacionalismos radicales y excluyentes. En este momento, además, hay algo que juega a su favor: el desprestigio de la clase política, y sobre todo, el desprestigio de la prensa en muchos ámbitos.

Desde la reducción y personalización de la época del nazismo en Europa en “el loco” de Hitler a la justificación de la suba de precios en Argentina por la personalidad soberbia de la presidenta Cristina Fernández, o por el manejo desde las sombras de su marido y ex-presidente… Desde la personificación del imperialismo en el presidente yanqui de turno hasta la personalización de un período de dictadura cívico-militar en un represor o su cúpula más cercana: el aparato sigue intacto, la base de estas políticas económicas siguen intactas, incuestionables.

Este desprestigio se pronuncia en buscar nuevos canales para la protesta, cada vez más moderada: si antes nos desanimábamos con manifestaciones callejeras que parecían un rebaño de ovejas, hoy eso parece revolucionario en comparación con las protestas por Internet que se traducen en cadenas de e-mails, mensajes en foros, difusión de videos-documentales como “Zeigeist”[3], etc.

Así y todo, es sorprendente que a estos pseudomanifestantes aún les queden ganas de hacer esto, ya que la lejanía en la que sitúan al enemigo ya debería ser de por sí suficientemente desalentadora. Si la izquierda del sistema, aquí en América Latina, nos sitúa al enemigo en los distantes Estados Unidos, los conspiraniocos nos hablan de una o dos familias, grupos o sectas que se hallan escondidos en alguna parte del mundo, manejando desde allí las palancas de todos los países.

Nos presentan este sistema como inalterable, porque el problema parecen ser ciertas personas, mas no las relaciones miserables que engendra el capitalismo… Comprendemos que estas relaciones están personificadas por los burgueses (empresarios, políticos, directores de los mass media, etc), pero nuestra lucha no es esencialmente contra ciertas personas o grupos de personas, sino contra ciertas formas de relación social que ellos generan. Claramente, nos encontraremos con estas personas como obstáculos desde el momento en que queramos ponernos a actuar para ser verdaderamente libres, pero no comprender que se trata de personas y de relaciones sociales es no comprender la totalidad del asunto. Y, peor aún, ocultar las verdaderas causas de nuestras desgracias es seguir podando ramas sin atacar la raíz del problema.

No es la causa de la pobreza que estén conspirando para imponer una moneda única en Europa y Estados Unidos, las causas de la pobreza se encuentran en una sociedad de clases que, entre otras cosas, ha necesitado crear el dinero, el intercambio de valor, y busca sobrevivir a costa de lo que sea. No hace falta que como “ciudadanos libres” nos pongamos a luchar por combustibles alternativos al petróleo que genera guerras y degrada el medio ambiente. Primero porque no somos ni ciudadanos ni libres, somos explotados y oprimidos, y segundo porque los capitalistas ya estaban investigando de antes sobre combustibles alternativos para no detener la ruta de la mercancía.

La creencia en teorías conspirativas no sólo puede llevarnos a desarrollar puntos de vista reaccionarios y alejados de la realidad, sino incluso a servir de difusores para ideas de la extrema derecha. Por ejemplo, con respecto a las revueltas que comenzaron en Diciembre de 2008 por la región griega, en uno de estos sitios web donde su autor ve conspiraciones masónicas o illuminati por todas partes nos profetizaba:

“Hace meses, os advertí del peligro de que las lógicas protestas ante las ayudas a los bancos derivaran en disturbios, que han comenzado en Grecia tras el asesinato de un joven (comprobado por testimonios oculares, no fue una “bala perdida”). El asesinato ha sido el detonante perfecto para los disturbios que los Illuminati-Bilderberg de la Comisión Europea necesitaban mientras deciden como imponer su Constitución y las ayudas a los bancos, además de criminalizar la natural ira ante la estafa que sufrimos a sus manos. Estos disturbios artificialmente diseñados son la excusa perfecta para que muchas personas no se unan a las protestas y, así, dividir a la población. […] Si estos chicos pensaran, y supieran lo que venimos avisando desde hace años, sabrían que todas esas noticias, el crack económico y del dólar y, por supuesto, sus propias algaradas, son el pretexto buscado -y diseñado- para la supresión de la moneda “contante”, la instauración ÚNICA del dinero electrónico y, cómo no, del chip en nuestros propios cuerpos […]”

Estas estúpidas paranoias y mediocres reflexiones nos llevarían no sólo a la inacción, sino a perder de vista la potencia de nuestra clase en tanto que fuerza autónoma, destructiva y transformadora. ¿Cómo piensan estos señores que vamos a revertir las cosas? ¿Pacíficamente en nuestros computadores? ¿Votando al Partido Verde?

Resumiendo, las teorías conspirativas son un problema dentro de los movimientos sociales, y particularmente del movimiento libertario. Pero no son estas pseudo-teorías las que contaminan y desvían la praxis pretendidamente revolucionaria, sino que éstas encuentran terreno fértil en un conjunto de grupos e individuos sin una critica autónoma (de esto se trata también la autonomía, de no utilizar las posiciones de la clase dominante, por más camufladas que estén).



Claramente, esto es algo que debería ser discutido: el por qué reproducir estas quejas sin sentido, y cómo nuestras carencias en el análisis de la realidad social y económica nos impulsan a malgastar nuestras energías, nuestras luchas y nuestras vidas. Si queremos vencer al capitalismo y la dominación, debemos comprender la total complejidad de la sociedad. No podemos caer en creer que existen "los que detentan el poder" (los visibles y aquellos supuestos invisibles titiriteros) y "los engañados" (que vendríamos a ser el resto de la población mundial). Caer en el error de dar por supuesto que hay unos titiriteros que mueven toda la realidad, aparte de ser ingenuo y una simplificación, no hace más que distraer cualquier acto de resistencia y ataque real.





# Comité de herejías varias.
Invierno de 2009 en la región argentina.



[1] Inspirado en el texto Crítica a las teorías de la conspiración, aparecido en Noviembre de 2008 en el sitio web A las barricadas, firmado por Akelarre. Recomendamos dirigirse al artículo original para ampliar estas posiciones.


[2] Aquí se nos aparece la “Ley de la atracción”, esa farsa que mueve millones (mediante best-sellers, videos, conferencias, etc.) nutriendo al mismo tiempo al conformismo y la pasividad que mueven más millones aún. Este “secreto” -según lo publicitan sus beneficiarios directos y los estúpidos embaucados- se trata de algo así como: “lo semejante atrae a lo semejante": "tú obtienes las cosas que piensas” porque “tus pensamientos determinan tu realidad". Bastaría con pensar “positivamente” para salir de la crisis según estos idiotas, argumentando que el pensamiento “negativo” de una sola persona puede arruinar su vida, y el pensamiento “negativo” de gran parte de los habitantes del globo arruinaría la realidad del mismo.

[3] Este video es verdaderamente el padre de la criatura conspiranoica con su método de análisis idealista donde no hay condiciones materiales y reales, todo se trata de “ciudadanos buenos” y “hombres-monstruo malos” que sólo tienen codicia y no son funcionales ni a la burguesía ni al sistema capitalista. Este video se distribuye gratuitamente, lo que usualmente es usado como argumento para justificar su veracidad, como si el hecho de no pagar por un producto lo absolviera inmediatamente de toda función ideologizante.
En el foro de de la web de Zeitgeist se mencionó el apoyo para las elecciones de las última presidencia de USA a Ron Paul, antes miembro del Partido Libertario y ahora miembro del Partido Republicano. Casualmente este político vino a formular respuestas a todas las inquietudes políticas que se plantean en la primer parte del documental: abolir la Reserva Federal, oponerse a la Unión de Estados del Norte y poner fin al Impuesto a los Ingresos. Si entramos en su lógica conspirativa, este candidato podría haber primero lanzado el video como una forma no convencional de publicidad para luego salir “casualmente” a hablar de lo mismo, o quizás brindó respuestas a preguntas emergentes de parte de la sociedad. Nos da lo mismo: el video sigue siendo una falsificación de las cuestiones sociales, y los políticos siguen representando y defendiendo los intereses de la clase dominante.