26.6.10

Críticas a las teorías de conspiración

HAY ALGO MÁS ALLÁ DE NUESTRAS NARICES
Crítica a las teorías de conspiración
[1]
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A lo largo de toda nuestra historia como explotados y oprimidos hemos querido liberarnos, conciente o inconcientemente, de esas relaciones capitalistas que nos hacen ajenos a nosotros mismos, esas mismas relaciones que imponen las necesidades de la economía a nuestras necesidades humanas. En este proyecto siempre ha existido el reformismo, vestido con diferentes trajes pero intacto en su interior, fiel a su esencia. Sus formas han variado, es verdad –partidos “oficiales” y “opositores”, sindicatos más o menos burocráticos, religiones conocidas o desconocidas, subculturas, ONGs- pero su contenido se mantiene ileso a lo largo del tiempo: ser la tendencia del capital para reciclarse y adaptarse a cada época, manteniendo en todo momento lo fundamental: el trabajo asalariado, la mercancía, el Estado, es decir toda dominación que nos convierte en esclavos. Su función específica es la de presentar alternativas a las formas ya obvias y clásicas de dominación, así como también a las “nuevas” e “innovadoras”, según su pobre análisis. El reformismo, en su metodología de atacar las consecuencias de un sistema -o aislar el problema para jamás encontrar una respuesta posible- ya no puede sorprendernos en sus ridículas respuestas. Así y todo, amparados en la ideología dominante, es un muerto que se sigue alimentando de sangre humana.

Ayer mismo, este partido de la reforma actuaba más o menos a cara descubierta, y de esta manera era más fácil identificar a un socialdemócrata o a un sindicalista con sus propuestas. En última instancia, si algún sector salía beneficiado económicamente con ciertas reformas era directamente éste, quedando rápidamente en evidencia. Los reformistas de hoy, en cambio, tienen cierta tendencia a actuar más escondidos, ya sea esta una expresión de su cinismo o de la dinámica dominante, y sus beneficios son difícilmente reconocibles a los ojos del ciudadano que no ve más allá de sus propias narices.

Para gran parte de la población, los políticos y opinólogos varios ya no son creíbles, porque se sabe que “se llenan los bolsillos” o “sólo actúan por el dinero y el poder”. El ciudadano no debe investigar demasiado, basta con que prenda su televisor o lea los diarios y revistas que se le ofrecen para ver imágenes de sus gobernantes y explotadores rodeados del lujo y el confort que a él se le niega. Así las cosas, aparecen estos nuevos altruistas que nos vienen a salvar sin pedir nada a cambio, otro nuevo movimiento que pretende la emancipación del ser humano: la cada vez más creciente formulación y aceptación de teorías conspirativas.

Según estas buenas gentes, las cosas no cambian para bien porque “quienes nos gobiernan son gente mala”, o porque “nosotros aún no somos lo suficientemente buenos para cambiarlas”. La modificación de la conciencia, totalmente separada de las condiciones materiales, bastaría para trasformar lo existente[2]. Para ellos, este mismo sistema, con su explotación e injusticias varias, podría engendrar la felicidad de la humanidad orientado convenientemente, de la misma manera que provoca su suicidio.

Estas teorías llevan a desviar la atención de las causas reales de los problemas. Las causas y responsabilidades de las crisis, guerras, etc. son percibidas como fruto de actividades de "hombres tras la cortina", "sociedades secretas", "lobbies ocultos", entre otros “misteriosos” sujetos. El tipo de mensaje que se da frecuentemente roza aquel del nazismo y fascismo clásicos: la conspiración masónica, los judíos, los illuminati, etc. son los culpables de las crisis, guerras y problemas del mundo. No se analiza que el problema real está en las relaciones económicas y de poder de nuestras sociedades, y en los mecanismos surgidos de ellas.

Estos señores nos harán sentir estafados por el Banco Mundial, pero no por el patrón que se devora nuestras vidas, extrayéndonos la plusvalía a diario. Nos harán sentir mal por las extremas injusticias del capitalismo, pero no podrán reconocer que esos no son momentos extraordinarios de las relaciones mercantiles, sino su misma esencia. Se asustan del montaje del 11 de Septiembre con las Torres Gemelas, mas no les asombra el asesinato diario de proletarios a manos de la policía o las cárceles atestadas de presos.

Una gran parte del origen de este problema podemos achacarlo a una crítica muy corta, simplista y cómoda al capitalismo y al poder. Es más fácil personalizar el funcionamiento del sistema en una serie de actores ocultos, que comprender como una economía tan compleja como la actual actúa, cómo son las estructuras económicas actuales y qué características tienen las estructuras de poder que se forman en el mundo. Algo que por un lado es más concreto, menos secreto, pero por otro lado es más complejo y sobre todo de una abstracción mayor. Esto obedece, claramente, a un aspecto fundamental de la sociedad “de la información”: se tiene la impresión de que hay tantas cosas por aprender y tan poco tiempo, que se aceptan y se buscan las maneras más sintéticas y básicas de obtener comprensión y conocimiento. Existe una presión, algo difusa, que empuja al individuo a querer saber un poco sobre cada asunto, a tener una visión general sobre cada disciplina, ya sea esta mecánica, política o espiritualidad. A cada una le corresponde una mercancía adaptada a la situación, ya sea en forma de best-sellers que parecen haber sido producidos por un software de combinación de frases trilladas, interminables colecciones de videos o reveladoras páginas web interesadas en cuestiones tan dispares como el fenómeno OVNI y las elecciones en Chipre: todo se consume vertiginosamente para poder pasar a la siguiente mercancía, como si de un parque de atracciones se tratara.

Pero la realidad es que vivimos en un sistema donde las personas que ocupan posiciones de decisión y gestión son perfectamente intercambiables en su mayoría, lo que hace que el real problema esté en el sistema en sí, y no en los "actores". El decir esto no es nada nuevo, como el decir que el capitalismo trae la guerra, el hambre y la crisis sin necesidad que nadie desde la sombra, desde grupos ocultos y ocultistas esté provocando estos hechos. Efectivamente, la crítica a las teorías conspirativas que hacemos corresponde al pensamiento clásico de cualquier tendencia revolucionaria que se precie como tal, que desde un principio se enfrentaban a la superstición y a la alienación que se esconden detrás de la conspiranoia/paranoia conspirativa.

Otro problema supone el que sectores reaccionarios diversos: nazis, islamistas, fundamentalistas protestantes, líderes populistas, etc. utilizan y difunden estas teorías de forma cada vez más convincente entre la población, haciendo de ellas un instrumento muy valioso para extender sus mensajes de odio: el antisemitismo, la islamofobia, nacionalismos radicales y excluyentes. En este momento, además, hay algo que juega a su favor: el desprestigio de la clase política, y sobre todo, el desprestigio de la prensa en muchos ámbitos.

Desde la reducción y personalización de la época del nazismo en Europa en “el loco” de Hitler a la justificación de la suba de precios en Argentina por la personalidad soberbia de la presidenta Cristina Fernández, o por el manejo desde las sombras de su marido y ex-presidente… Desde la personificación del imperialismo en el presidente yanqui de turno hasta la personalización de un período de dictadura cívico-militar en un represor o su cúpula más cercana: el aparato sigue intacto, la base de estas políticas económicas siguen intactas, incuestionables.

Este desprestigio se pronuncia en buscar nuevos canales para la protesta, cada vez más moderada: si antes nos desanimábamos con manifestaciones callejeras que parecían un rebaño de ovejas, hoy eso parece revolucionario en comparación con las protestas por Internet que se traducen en cadenas de e-mails, mensajes en foros, difusión de videos-documentales como “Zeigeist”[3], etc.

Así y todo, es sorprendente que a estos pseudomanifestantes aún les queden ganas de hacer esto, ya que la lejanía en la que sitúan al enemigo ya debería ser de por sí suficientemente desalentadora. Si la izquierda del sistema, aquí en América Latina, nos sitúa al enemigo en los distantes Estados Unidos, los conspiraniocos nos hablan de una o dos familias, grupos o sectas que se hallan escondidos en alguna parte del mundo, manejando desde allí las palancas de todos los países.

Nos presentan este sistema como inalterable, porque el problema parecen ser ciertas personas, mas no las relaciones miserables que engendra el capitalismo… Comprendemos que estas relaciones están personificadas por los burgueses (empresarios, políticos, directores de los mass media, etc), pero nuestra lucha no es esencialmente contra ciertas personas o grupos de personas, sino contra ciertas formas de relación social que ellos generan. Claramente, nos encontraremos con estas personas como obstáculos desde el momento en que queramos ponernos a actuar para ser verdaderamente libres, pero no comprender que se trata de personas y de relaciones sociales es no comprender la totalidad del asunto. Y, peor aún, ocultar las verdaderas causas de nuestras desgracias es seguir podando ramas sin atacar la raíz del problema.

No es la causa de la pobreza que estén conspirando para imponer una moneda única en Europa y Estados Unidos, las causas de la pobreza se encuentran en una sociedad de clases que, entre otras cosas, ha necesitado crear el dinero, el intercambio de valor, y busca sobrevivir a costa de lo que sea. No hace falta que como “ciudadanos libres” nos pongamos a luchar por combustibles alternativos al petróleo que genera guerras y degrada el medio ambiente. Primero porque no somos ni ciudadanos ni libres, somos explotados y oprimidos, y segundo porque los capitalistas ya estaban investigando de antes sobre combustibles alternativos para no detener la ruta de la mercancía.

La creencia en teorías conspirativas no sólo puede llevarnos a desarrollar puntos de vista reaccionarios y alejados de la realidad, sino incluso a servir de difusores para ideas de la extrema derecha. Por ejemplo, con respecto a las revueltas que comenzaron en Diciembre de 2008 por la región griega, en uno de estos sitios web donde su autor ve conspiraciones masónicas o illuminati por todas partes nos profetizaba:

“Hace meses, os advertí del peligro de que las lógicas protestas ante las ayudas a los bancos derivaran en disturbios, que han comenzado en Grecia tras el asesinato de un joven (comprobado por testimonios oculares, no fue una “bala perdida”). El asesinato ha sido el detonante perfecto para los disturbios que los Illuminati-Bilderberg de la Comisión Europea necesitaban mientras deciden como imponer su Constitución y las ayudas a los bancos, además de criminalizar la natural ira ante la estafa que sufrimos a sus manos. Estos disturbios artificialmente diseñados son la excusa perfecta para que muchas personas no se unan a las protestas y, así, dividir a la población. […] Si estos chicos pensaran, y supieran lo que venimos avisando desde hace años, sabrían que todas esas noticias, el crack económico y del dólar y, por supuesto, sus propias algaradas, son el pretexto buscado -y diseñado- para la supresión de la moneda “contante”, la instauración ÚNICA del dinero electrónico y, cómo no, del chip en nuestros propios cuerpos […]”

Estas estúpidas paranoias y mediocres reflexiones nos llevarían no sólo a la inacción, sino a perder de vista la potencia de nuestra clase en tanto que fuerza autónoma, destructiva y transformadora. ¿Cómo piensan estos señores que vamos a revertir las cosas? ¿Pacíficamente en nuestros computadores? ¿Votando al Partido Verde?

Resumiendo, las teorías conspirativas son un problema dentro de los movimientos sociales, y particularmente del movimiento libertario. Pero no son estas pseudo-teorías las que contaminan y desvían la praxis pretendidamente revolucionaria, sino que éstas encuentran terreno fértil en un conjunto de grupos e individuos sin una critica autónoma (de esto se trata también la autonomía, de no utilizar las posiciones de la clase dominante, por más camufladas que estén).



Claramente, esto es algo que debería ser discutido: el por qué reproducir estas quejas sin sentido, y cómo nuestras carencias en el análisis de la realidad social y económica nos impulsan a malgastar nuestras energías, nuestras luchas y nuestras vidas. Si queremos vencer al capitalismo y la dominación, debemos comprender la total complejidad de la sociedad. No podemos caer en creer que existen "los que detentan el poder" (los visibles y aquellos supuestos invisibles titiriteros) y "los engañados" (que vendríamos a ser el resto de la población mundial). Caer en el error de dar por supuesto que hay unos titiriteros que mueven toda la realidad, aparte de ser ingenuo y una simplificación, no hace más que distraer cualquier acto de resistencia y ataque real.





# Comité de herejías varias.
Invierno de 2009 en la región argentina.



[1] Inspirado en el texto Crítica a las teorías de la conspiración, aparecido en Noviembre de 2008 en el sitio web A las barricadas, firmado por Akelarre. Recomendamos dirigirse al artículo original para ampliar estas posiciones.


[2] Aquí se nos aparece la “Ley de la atracción”, esa farsa que mueve millones (mediante best-sellers, videos, conferencias, etc.) nutriendo al mismo tiempo al conformismo y la pasividad que mueven más millones aún. Este “secreto” -según lo publicitan sus beneficiarios directos y los estúpidos embaucados- se trata de algo así como: “lo semejante atrae a lo semejante": "tú obtienes las cosas que piensas” porque “tus pensamientos determinan tu realidad". Bastaría con pensar “positivamente” para salir de la crisis según estos idiotas, argumentando que el pensamiento “negativo” de una sola persona puede arruinar su vida, y el pensamiento “negativo” de gran parte de los habitantes del globo arruinaría la realidad del mismo.

[3] Este video es verdaderamente el padre de la criatura conspiranoica con su método de análisis idealista donde no hay condiciones materiales y reales, todo se trata de “ciudadanos buenos” y “hombres-monstruo malos” que sólo tienen codicia y no son funcionales ni a la burguesía ni al sistema capitalista. Este video se distribuye gratuitamente, lo que usualmente es usado como argumento para justificar su veracidad, como si el hecho de no pagar por un producto lo absolviera inmediatamente de toda función ideologizante.
En el foro de de la web de Zeitgeist se mencionó el apoyo para las elecciones de las última presidencia de USA a Ron Paul, antes miembro del Partido Libertario y ahora miembro del Partido Republicano. Casualmente este político vino a formular respuestas a todas las inquietudes políticas que se plantean en la primer parte del documental: abolir la Reserva Federal, oponerse a la Unión de Estados del Norte y poner fin al Impuesto a los Ingresos. Si entramos en su lógica conspirativa, este candidato podría haber primero lanzado el video como una forma no convencional de publicidad para luego salir “casualmente” a hablar de lo mismo, o quizás brindó respuestas a preguntas emergentes de parte de la sociedad. Nos da lo mismo: el video sigue siendo una falsificación de las cuestiones sociales, y los políticos siguen representando y defendiendo los intereses de la clase dominante.

28.5.10

Reflexiones en torno a la sociedad disciplinaria.

Reflexiones en torno a la sociedad disciplinaria. (Juan Manuel Silva)

La psicología educacional hoy en día se aboca principalmente a apoyar los procesos educativos tales como enseñanza y aprendizaje, como también estudia las variables que los afectan, desde el ambiente
educacional, hasta el entorno familiar y social. Además el psicólogo educacional es uno de los principales influyentes en la construcción de los objetivos de la educación, y con esto uno de los principales influyentes en la construcción y mantención de cierto tipo de sociedad, adquiriendo una importancia no menor en el funcionamiento de la vida social, tomando parte en la mantención o en el cambio de las relaciones sociales, ya que el aprendizaje no solo conlleva la adquisición de conocimientos, sino más bien, es consustancial al desarrollo humano, siendo parte importante de la formación de los individuos.
Una vez asumida ésta concepción y punto de vista sobre la psicología educacional, en este ensayo nos introduciremos en el análisis de cómo técnicas psicológicas son utilizadas para perpetuar el poder a partir de las instituciones educacionales en base a técnicas nacidas para vigilar y normar, y cómo hacen que el mismo individuo sea su propio vigilante, para luego dar paso a la revisión de algunas teorías alternativas, que se contraponen tajantemente a la función y forma de la educación como hoy se plantea, entendiendo que desde el momento en que se cambia la razón de la educación se puede abrir paso a cambios cualitativos. Cambios que se hacen imprescindibles en una sociedad manipulada al antojo de unos pocos, y donde (con respecto a la educación) se debe dar un amplio debate epistémico sobre el cómo y por qué de la educación, dejando claro que si se quiere una sociedad de alienados y explotados, se esta yendo por el camino correcto, no así si se pretende dar a la educación un papel emancipatorio, que por cierto se torna necesario para la realización del individuo en su plenitud.
Para Foucault, las ciencias humanas nacen en la matriz de la sociedad disciplinaria, en la cual se busca tener bajo control a los individuos, basada en la teoría de Jeremy Bentham sobre el panóptico, la cual habla de una torre de vigilancia, ubicada en el medio de un recinto circular, con un vigilante en la cima, el que tiene acceso visual para mantener vigilados a los distintos individuos que se encuentran en las celdas de barrotes ubicadas en las orillas del recinto, mostrando que si un día el vigilante no está, los individuos al no saber de su ausencia, se siguen sintiendo constantemente vigilados. Lo anterior llevado al plano de la educación se traduce en una vigilancia constante, que busca internalizar la vigilancia y los dispositivos de control en la mente de los estudiantes para formarlos como individuos domesticados, lo que busca más allá de brindarle conocimientos al estudiante, es mantenerlo en la disciplina social autoimpuesta que se da por la internalización de los valores a través del panóptico, que presupone (para tener un fundamento de vigilar) debe haber una normalidad.
El hecho de normar da por asumida la idea de que debe haber normales y anormales, pero ¿hasta qué punto podemos decidir cual es cual?, la idea de normar se muestra más bien como otra arma de las elites de individuos interesados en mantener alienados a los demás, y que necesita de alguna manera aplastar la creatividad para mantener a la población en el conformismo que se vive, afirmación que se vera apoyada, quizás un poco ingenuamente, pero no menos acertada, por Sternberg y Lubart1 al plantear que “la importancia de la creatividad está menospreciada tanto por parte de la sociedad, en general, como por parte de las instituciones especiales que existen dentro de la sociedad, como son las escuelas”, (Sternberg y Lubart, 1997, Pág.35).
Las maneras que se han encontrado para internalizar la obediencia basadas en la teoría del panóptico con múltiples, pero una de las que más efectividad se encuentra es la creación del edificio de control en
la escuela, es decir, levantar colegios en infraestructuras que permitan observar todo con una simple barrida de la mirada, dando un control visual del edificio, “Desarróllase entonces toda una problemática: la de una arquitectura que ya no está hecha simplemente para ser vistas, o para vigilar el espacio exterior, sino para permitir un control interior articulado y detallado…”, (Foucault, M., 1989, Pág. 177), así poder contar con un instrumento de formación en masa. También encontramos la reglamentación como otra forma eficaz de internalizar los valores de disciplina, y el control de tipo jerárquico, que imposibilita que desde los mismos funcionarios surjan ideas que fomenten los cambios y la creatividad, porque como podemos ver, “muchos educadores se encuentran limitados por directrices impuestas que no tienen la necesaria flexibilidad para fomentar la creatividad.”, (Sternberg y Lubart, 1997, Pág. 37). Sentirse vigilado todo el tiempo, logra que se garantice el funcionamiento automático del poder, esto, porque al internalizarse la vigilancia y los valores para crear individuos disciplinados, el individuo pasa a perder su propia consciencia, para pasar a estar dormido socialmente, lo que no le permite caer en la cuenta de su realidad como individuo, y queda imposibilitado de reaccionar, es decir, el individuo pasa a estar en un estado de alienación2.
La manera de salir de ésta domesticación es fomentando la creatividad, la cual se encuentra en total contraposición de la alienación, en la medida de que la creatividad es consecuencia de un entorno en el que el individuo es consciente de la realidad y juega con ella.
Ante esta dicotomía alienación/creatividad, es que se han planteado formas alternativas de educación que buscan devolverle al individuo su calidad de persona, alentando maneras de que el individuo tome
parte activa en la construcción del conocimiento y la su propia formación como persona.
Una de las principales contraposiciones a la educación de la sociedad disciplinaria y que ha logrado instaurarse en los debates es el constructivismo, nacido de las ideas de Jean Piaget, donde se ve el aprendizaje como un proceso en el cual el estudiante toma parte activa en la creación de nuevas ideas y conceptos basados en conocimientos presentes o pasados. El constructivismo no es un método de enseñanza, sino que, más bien, es una explicación desde un paradigma distinto que el de la escuela de hoy sobre cómo se construye conocimiento, rescatando la libertad, la auto regulación y la interacción con el ambiente en la creación de un conocimiento.
Una teoría sobre enseñanza que rescata muchos de los planteamientos del constructivismo es la teoría sobre la educación libertaria3, que ha contado con bastos experimentos, entre los cuales consta la observación de niños jugando para luego ofrecerles potenciar ciertas habilidades percibidas, o también, el caso más emblemático que se registra hasta ahora en educación libertaria, es el de la escuela de Summerhill, ubicada en Inglaterra, la cual buscaba educar personas libres, dándole la oportunidad a los niños y jóvenes de asistir a clases voluntariamente. Summerhill fue fundada 1921 por Alexander S.Neill, quien fue inspirado al conocer Little Commonwealth, donde vio como los mismos jóvenes presos por cometer delitos gestionaban el espacio. Neill planteo Summerhill como una escuela auxiliar que ayudara a los estudiantes a fomentar aquellas habilidades y aptitudes que ellos mismos querían desarrollar, en vista de la formación que cada cual este buscando. Otro dato curios de esta escuela, es que ningún adulto vale más que un niño.
En base a lo expresado en este ensayo, podemos, ahora, ver como las sociedades y sus modelos de funcionamiento dependen de la educación para perpetuarse en el tiempo, la utilizan para mantener dormida a la gente y como se plantean soluciones alternativas para combatir la alienación de la gente provocada por una sociedad sumamente disciplinaria desde los primeros años de la infancia, y se puede ver que el papel de el psicólogo educacional es sumamente importante y detenta una gran responsabilidad a la hora de ser un individuo que no reflexione y se limite solo a reproducir un sistema basado en la deshumanización del ser humano, o lo que queda de él.


1 Autores de “La creatividad en una cultura conformista”. Profesores del doctorado en psicología en la universidad de Yale.


2 Blanca Muñoz cita textualmente a Adorno refiriéndose a alienación como “Es la enajenación de la autoconsciencia”, (Muñoz, B., 2000, Pág. 52).

3 Teoría desarrollada principalmente por Francisco Ferrer Guardia, militante anarquista español que profesaba una educación antiautoritaria a la cual todos tuvieran derecho.

17.5.10

Arte y Anarquia (1989)


Documental producido por la Fundación de Estudios Libertarios Anselmo Lorenzo, con fines educativos y de difusión cultural.
Un relato de las consecutivas vanguardias artísticas (impresionismo, dadaísmo, surrealismo...) en relación con los movimientos anarquistas y en debate consigo mismos sobre el rol del artista en la transformación de una sociedad coactiva y deleznable. Imágenes de las obras de decenas de artistas y citas esenciales de manifiestos y ensayos dan forma a esta historia.

Género: Documental
Duración: 35 minutos aprox.
Año: 1989
País: España
Idioma: Castellano.


TEXTO COMPLEMENTARIO (ANEXO)
Anarquismo y Arte: Introducción a la Visión Estética Libertaria

Formato: .avi
Tamaño: 349 mb.

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9.4.10

(José María Hinojosa. Textos Oníricos)

VI

..]Una multitud de cuerpos míos corrían sobre las olas del Océano Atlántico en busca de un horizonte fijo. Mi cuerpo se multiplicaba en la lejanía y yo, amarrado en la playa a una roca, vomitaba olas y más olas de sangre que llevaban mi verdad roja hasta la negra profundidad de la luz. ¿Dónde comienzo y dónde termino? Esta evocación llevará en sus entrañas la agria arquitectura de una granada del ayo y al final de este desorden matemático encontrará a la estatua de la Libertad iluminando al mundo con sus tinieblas. Mis diez dedos temblorosos rasgan poco a poco las vestiduras negras de este cuerpo de nieve y al tenerlo entre mis manos se derrite con el fuego que brota de mi piel. ¿Será posible la libertad? ¿Será imposible el amor?[..

28.3.10

¿Es esto lo que ustedes llaman vivir?

Levantarse con la aurora. A buen paso, o aprovechando algún medio de locomoción rápido, ir al trabajo. Es decir, recluirse en un local más o menos espacioso, más o menos privado de aire. Sentado delante de una máquina, teclear sin descanso para transcribir cartas de las que no se compilaría ni la mitad si fueran escritas a mano. O fabricar, accionando algún instrumento mecánico, objetos siempre iguales. O no alejarse nunca de un motor para vigilar su funcionamiento. O, en fin, mecánica y automáticamente, recto frente a un telar, repetir continuamente los mismos gestos, los mismos movimientos. Y esto por horas y horas, sin variar, sin distraerse, sin cambiar de atmósfera ¡Todos los días!
¿Es esto lo que ustedes llaman “vivir”?
¡Producir! ¡Producir más! ¡Producir siempre! Como ayer, como antes de ayer. Como mañana, si no nos sorprende la enfermedad o la muerte ¿Producir? Cosas que parecen inútiles, pero de las que no es lícito discutir la superficialidad. Objetos complicados de los que no se tiene sino una parte en la mano, y quizá una parte ínfima. Objetos de los cuales se ignora el conjunto de las fases que atraviesa su fabricación ¿Producir? Sin conocer el destino del propio producto. Sin poder negarse a producir para quien no nos agrada, sin poder dar prueba de la más pequeña iniciativa individual. Producir: ahora, rápido. Ser un instrumento de producción que se estimula, se aguijonea, se sobrecarga, que se extenúa hasta el completo agotamiento ¿Eso es lo que ustedes llaman “vivir”?
Partir de mañana a la caza de una jugosa clientela. Perseguir, engatusar al “buen cliente”. Saltar al auto, del auto al colectivo, del colectivo al tren. Rendir cincuenta visitas por jornada. Desangrarse para sobrevaluar la propia mercancía y devaluar la ajena. Volver tarde, sobreexcitado, harto, inquieto, hacer infelices a los que nos rodean, estar privado de toda vida interior, de todo arranque hacia una mejor humanidad.
¿Y es eso lo que ustedes llaman “vivir”?
Secarse entre las cuatro paredes de una celda. Sentir lo desconocido de un futuro que nos separa de los nuestros, los que sentimos nuestros al menos, por afecto o por haber compartido riesgos juntos. Tener, si se está condenado, la sensación de que nuestra propia vida huye, que no hay nada más que podamos hacer para determinarla. Y esto por meses, años enteros. No poder luchar más. No ser más que un número, un juguete, un harapo, una cosa matriculada, vigilada, espiada, explotada. Todo en medida mucho mayor a la pena fijada en relación al delito.
¿Y es eso lo que ustedes llaman “vivir”?
Vestir un uniforme. Por uno, dos, tres años, repetir incesantemente el acto de matar hombres. En la exuberancia de la juventud, en plena explosión de virilidad, recluirse en inmensos edificios donde se entra y se sale a horas fijas. Consumir, pasear, despertarse, dormir, hacer todo y nada a horas establecidas. Y todo eso para aprender a manejar instrumentos capaces de quitar la vida a individuos desconocidos. Para prepararse a caer muerto un día por un proyectil que viene de lejos, disparado por alguien también desconocido. Entrenarse para morir, o producir la muerte. Ser instrumento, autómata en las manos de privilegiados, poderosos, monopolistas, acaparadores porque no se es privilegiado, ni poderoso ni dueño de hombres.
¿Es eso lo que ustedes llaman “vivir”?
No poder aprender, ni amar, ni estar en soledad, ni derrochar el tiempo a gusto propio. Tener que estar encerrado cuando el sol brilla y las flores emborrachan el aire con sus efluvios. No poder ir hacia el trópico cuando la nieve golpea las ventanas, o hacia el norte cuando el calor se hace tórrido y la hierba se reseca en los campos. Encontrar delante de sí, siempre y donde sea, leyes, fronteras, morales, convenciones, reglas, jueces, oficinas, cárceles, hombres en uniforme que mantienen y protegen un orden de cosas mortificante.
¿Y es eso lo que ustedes llaman “vivir”? ¿Ustedes, enamorados de la “vida intensa”, aduladores del “progreso”, todos ustedes, los que empujan las ruedas del carro de la “civilización”? Yo llamo a eso vegetar. Lo llamo morir.


Emile Armand