28.2.10

Vivir su vida

-¿Por qué abandonas el camino abierto para tomar ese sendero tan estrecho y escabroso? ¿Sabes bien, muchachita, adonde te conducirá? Quizás termina en algún abismo insondable. Nadie, ni siquiera los contrabandistas se atreven a aventurarse en él. Permanece en el camino ancho y espacioso por el que todo el mundo pasa, en el camino bien cuidado y señalizado kilómetro por kilómetro. ¡Es tan cómodo y grato deambular por él!

-Estoy harta de la ruta nacional y del polvo sofocante, de los conductores lentos y de los peatones apresurados. Estoy cansada de la monotonía de los grandes caminos, de las bocinas de los automóviles y de los árboles alineados como granaderos. Quiero respirar libremente, respirar a mi gusto, vivir mi vida.

-No se consigue nunca vivir la propia vida, pobre niña. Es una quimera. Los años te curarán pronto de ese deseo. Vivimos siempre un poco para los demás y éstos, a su vez, viven, en cierta medida, para nosotros. El que siembra no es el mismo que hace el pan. Y el minero no es quien conduce la locomotora. La vida en sociedad es un conjunto de engranajes humanos muy complicados cuyo funcionamiento exige mucha vigilancia, reclama numerosas concesiones e infinitas atenciones.

Piensa, pues, en el caos que se produciría si cada uno quisiera vivir su vida. Es comparable al que reina allá abajo, en aquel sendero que ningún caminante visita, donde las malas hierbas crecen enmarañadas, y que no se sabe a donde conduce.

-Es, ¡oh anciano!, esta complicación de la vida en sociedad lo que me horroriza. Me espanta esta obligación de dependencia respecto al prójimo, obligación que siento pesar como una carga sobre mi ser ansioso de vivir a su manera. Y desfallezco ante la idea de vivir la vida de los demás. Deseo poder morder a bocado limpio sin hallarme expuesta a ser calificada de glotona o malcriada. Quiero poder tenderme sobre el césped de los prados sin temor al guardia de campo. Antes las raíces y los animales silvestres, y las zarzas del camino sin salida, que el pan dorado y el palacio en compañía de quien me repugna ¿Qué me importa saber a donde voy? Yo vivo para hoy y el mañana me es indiferente.

-Algunos, ¡oh muchachita!, han hablado un len-guaje idéntico al tuyo y también, como tú, han marchado hacia lo desconocido. Nunca lograron volver de tal viaje. Mucho tiempo después, sobre los senderos, ya allanados, y sobre las cumbres desbrozadas, han sido encontrados aquí y allá pequeños montones de huesos: esto era, sin duda, todo lo que quedaba de ellos. Habían vivido su vida, pero ¿a qué precio y durante cuánto tiempo? Contempla esas altas torres de las que se escapan sin cesar espesas nubes de humo: son las chimeneas de las fábricas grandiosas que ha edificado el género humano; es ahí donde millares de hombres, en locales blanqueados, espaciosos y ventilados, manejan esas maravillosas máquinas que dispensan a los huma-nos los artículos de primera necesidad. Y, cuando llega la noche, sencillos, satisfechos de la tarea realizada, conscientes del pan cotidiano ganado con el sudor de su frente, vuelven cantando, esos hombres, a sus hogares humildes donde les esperan los seres queridos. Y ese edificio rectangular, con grandes salas y amplias vidrie-ras, es la escuela, donde maestros abnegados preparan para vencer las dificultades de la vida a los pequeños seres que hasta aquí no encontraron en ella más que ventajas; ¿no oyes el rumor de las vocecitas infantiles que repiten la lección que se les ordenó ayer aprender de memoria?...

Esos toques marciales y esos pasos cadenciosos anuncian que en el recodo del camino aparecerá pronto, con la bandera a la cabeza, una tropa de muchachos a quienes la patria mantiene durante cierto tiempo para enseñarles a defenderla eficazmente si se viera de nuevo amenazada.

Y así evolucionan los hombres hacia el Progreso, obrando cada uno en su propia esfera y de acuerdo a sus propios medios. Hay, sin duda alguna, tribunales y cárceles, pero son los descontentos e indisciplinados los que las hacen necesarias. No obstante sus defectos, la implantación de semejante estado de cosas ha requerido siglos. Es la civilización imperfecta pero perfectible, la civilización de cuyo influjo no podrás escapar sino retrocediendo quién sabe hasta qué límite.

-En esos vastos talleres, yo no veo más que rebaños de esclavos ejecutando con monotonía, como si fueran ritos, los mismos gestos ante las mismas máquinas; esclavos que han perdido toda iniciativa y a quienes la energía individual faltará cada vez más, ya que cada vez menos el riesgo parece constituir una de las condiciones de la existencia humana. De arriba a abajo, en la escala administrativa, circula únicamente esta consigna: ahogar la iniciativa individual.

Cierto que cuando llega la noche oigo cantar a vuestros obreros, pero con voz avinada y después de haberse parado en las innumerables tabernas establecidas en las inmediaciones de las grandes fábricas. Las voces que parten de vuestras escuelas son vocecitas de niños tristes y aburridos que apenas pueden dominar el deseo de correr, de saltar las vallas, de trepar los árboles. Bajo el uniforme de vuestros soldados no veo más que seres en los cuales se pretende aniquilar todo sentimiento de dignidad individual. Disciplinar la voluntad, matar la energía, restringir la iniciativa, he ahí por qué y a qué precio subsiste vuestra sociedad. Y teméis de tal modo a los que no quieren adaptarse, que los recluís en el fondo sombrío de una celda. Entre vuestro civilizado del siglo veinte, cuya única preocupación parece ser la de evitarse el esfuerzo necesario al sostenimiento de su existencia, y el hombre “vestido con pieles de animales”, ¿de qué lado se inclina la balanza? Este último no temía el peligro; no conocía la fábrica ni el cuartel, ni la taberna, ni el prostíbulo, ni tampoco la cárcel ni la escuela. Vosotros habéis conservado, modificándoles el aspecto, sus prejuicios y supersticiones. Pero no poseéis su energía, ni su valor, ni su franqueza.
-Convengo en que el panorama de la actual sociedad presenta algunas sombras. Pero hay hombres generosos que intentan introducir una mayor equidad y justicia en su funcionamiento. Reclutan partidarios; mañana, quizá, serán los más, la irresistible mayoría. No te vayas, pues, por senderos extraviados; enarbola principios, sigue un método. Cree en mi vieja experiencia: el éxito no suele acompañar más que a lo que se realiza sistemáticamente. La ciencia te enseña que es preciso regularizar la vida. Higienistas, biólogos, médicos, te suministran en su nombre las fórmulas necesarias a la prolongación y a la felicidad de tu existencia. Carecer de principios, de autoridad, de disciplina y de programa es la mayor de las incoherencias.

-Ni necesito ni deseo vuestra disciplina. En cuanto a mis experiencias, quiero hacerlas yo misma. Es de ellas y no de vosotros de donde sacaré mi regla de conducta. Quiero vivir mi vida. Me inspiran horror los esclavos y los lacayos. Detesto a quien domina y me repugna quien se deja dominar. El que consiente en inclinar la espalda bajo el látigo no vale más que el que lo azota. Amo el peligro y me seduce lo incierto, lo imprevisto. Deseo la aventura y me importa un cuerno el éxito. Odio vuestra sociedad de funcionarios y administrados, millonarios y mendigos. No quiero adaptarme a vuestras costumbres hipócritas ni a vuestras falsas cortesías. Quiero vivir mis entusiasmos en medio del aire puro de la libertad. Vuestras calles trazadas con regla me torturan la mirada, y vuestros edificios uniformes hacen hervir de impaciencia la sangre de mis venas. Ignoro a donde voy. Y esto me basta. Sigo derecho mi camino, a tenor de mis caprichos, transformándome sin cesar, y no quiero ser mañana semejante a como soy hoy. Deambulo y no me dejo esquilar por la tijera de un comentador único. Soy amoral. Sigo adelante, eternamente apasionada y ardiente, entregándome al primer hombre que se me aproxima, al caminante harapiento, pero no al sabio grave y engreído que quisiera reglamentar la longitud de mis pasos. Ni al doctrinario que quisiera suministrarme fórmulas o reglas. Yo no soy una intelectual; soy una mujer. Una mujer que vibra ante los impulsos de la naturaleza y las palabras amorosas. Odio toda cadena y toda traba, me encanta pasear desnuda dejando acariciar mis carnes por los rayos del sol voluptuoso. Y, ¡oh anciano!, me importa muy poco que vuestra sociedad se rompa en mil pedazos con tal que yo pueda vivir mi vida.

-¿Quién eres tú, muchachita sugestiva como el misterio y salvaje como el instinto?
-Soy la anarquía.

Emile Armand, 1926

Poemas de un libertario

Como pisando mierda

llovía y la ropa nos pesaba el doble
el cabello sobre la cara y los pies entumecidos
las zapatillas de lona no protegen mucho
mis lentes estaban empañados por dentro y cubiertos de gotas
que deformaban todo lo que podía ver

en nuestras mochilas protegíamos papeles y botellas plásticas
cargadas de ilusiones y combustible
nos arrastramos sobre barro y mierda por mas de 200 metros
aguardamos en las sombras y como una bala perdida
salimos a invadir la calzada y la carretera
prendimos neumáticos y detuvimos el ritmo de circulación
de los autos como glóbulos, por las carreteras como venas de un mundo como un ser vivo
y en sus ventanas asustadas pegamos boletines
y en las que estaban abiertas e iluminadas
introdujimos nuestras conciencias e ideales impresos

y como una ráfaga de metralla de un asesino grupo de milicos
nos apagamos dejando en vez de muerte y destrucción
tres nichos de fuego y en sus autos ideas de libertad
devuelta nuevamente al barro y pisando mierda de animales
que en la mañana serian faenados para alimentar burguesía
corrimos perseguidos por linternas y perros
para tras una pared de cemento ocultarnos
hasta que el sol de la madrugada
nos hizo sonreír al ver que nuestras narices estaban rojas
nuestros dedos entumecidos y nuestros cortavientos rasgados por espinas
pero que nuestro método de contra información había sido un éxito
y que al almuerzo en esas casa grandes
mientras se come un cadáver costoso se hablaría de lo ocurrido
y los hijos escucharían a sus padres hablar de un grupo de anarquistas
que en un segundo, y oliendo a mierda de vaca
llenó el auto del año de papeles que hablaban de un mundo mas justo
de una mejor repartición de los medios
y de una sonrisa amplia en los corazones


Despierta

Despierta
la noche es hermosa
el frío se fue
el césped te llama a pisarlo
a cortarte sin querer
con los delgados pastos verdes

despierta
escapa
corre lejos de todo
deja el césped y la tierra sucia
corre al mar
flota en cada gota de agua
y siembra en ese mar
cada alegría que te robara el tiempo
porque ahora el tiempo es otro
ahora el tiempo es tuyo

escapa tan lejos
que aunque vean tu cuerpo inerte
flotando en la orilla
no podrían buscarlo
escapa tan lejos que su corazones
no recuerden que una vez te conocieron

flota lejos
y aunque tus dedos se arruguen
sigue flotando
sobre sangre y agua de mar
y que su sal se meta en tus heridas
y te haga gritar de dolor
y que el dolor te haga olvidar que no estas
que te fuiste de todo y de nada
y que el dolor te mate la vida
y reviva tu muerte

despierta pequeña mía
es tarde y la vida te espera
los sueños son sueños
y se acaban al alba
cuando te levantas al frío
de la calle y de su gente
despierta pequeña
que en la esquina de siempre te espero
para de la mano llevarte al colegio
para de la mano sacarte de todo
y llevarte a mi nada
que es tuya
a mis besos que son de tu risa
a mis manos que son de tu piel
a mis sueños que son tu realidad


Caballos

caballos
se arrastran entre las sabanas nubladas del amanecer
escapando silenciosos del frío de los campos
los veo en mis sueños
y los quiero para mi... para mis canciones

caballos atravesando las vías del tren
dejándose acariciar por los primeros rayos del sol

dejo mi ser volar y arrastrarse a la vez
y seguir caballos blancos, negros y manchados
que se dirigen al horizonte, o a los bosques,
a la orilla del mar, a morir, a volver a vivir,
a amar, a soñar.

caballos
vuelan entre el viento del atardecer
buscando el ultimo rayo del sol
los veo en mi sueños
y los anhelo para mi... para mis poemas

sueño con caballos libres sobre el agua,
volando sobre la arboleda
y saliendo de debajo de la tierra como plantas
y sonrío...



Amiga solitaria

el miedo, vacío
que te hacia creer que nada
estaría bien
que los cuentos nunca llegarían
a un final
que serias amiga solitaria
y que vivirías aplastada al
suelo.

aunque aquí no hayan
arco iris, y exista una
soledad que te cala los huesos

cuando me veas a los ojos
y sepas que compartimos un
dolor, abrázate a mi cuello
y empapa mi ropa con
lagrimas saladas. porque
no serás mas amiga
solitaria, sino que primavera
en mi corazón, abrazo
caluroso y fortaleza imborrable
para las noches frías y
los inviernos oscuros
un sol.

Paseo por la ciudad

intenté dejar la oscuridad
y sumergirme un dia de esos en la mas absoluta luz
y mierda... SORPRESA!!
el sol me mareó junto con el aire limpio
me sujeté en las paredes de la ciudad
y caminé sin rumbo por horas
con los ojos entrecerrados
y la mente en blanco

como un perro que es abandonado y luego envenenado porque NO SIRVE
que sabe su futuro, caminé asustado
rogando por volver
o que el cielo se pusiera negro y el viento que me golpeaba la cara
fuera viento con olor a muerte
a cloaca o a infección

y no fue, ni lo uno ni lo otro
caminé hasta no mas poder
y llegué sin querer a un viejo edificio
donde las ratas y los mendigos hacen su vida
donde jovenes inocentes pierden su virginidad
y donde jovenes dioses drogadictos inyectan sus venas con vida
y me dejé caer
pobre y cansado
indigno y maloliente

me despertó el viento nocturno
o una rata sobre mis piernas
y me dijo que era hora de volver
me puse de pie y como un castigo
la luna iluminó mi rostro cansado

volvi a casa y abrazé mi soledad
no necesitaba mas que eso
la oscuridad y soledad como compañeras
la muerte como amante cada noche en que no podia mas

volvi a casa y no sali jamas
moriré en mi claustro
porque gente como yo
no puede tener mas que una rutina
nacer y esperar la muerte


Rutina y suicidio

Aun cuando dormiste por horas
aun cuando tu desayuno fue alimenticio
no te puedes quitar el cansancio
el astio y descontento
no puedes mas que suspirar y pensar:
"he de seguir viviendo porque soy muy sentimental para morir"
quisieras rapido un descanzo
una almohada comoda para apoyar la cabeza
y olvidar el tiempo y la rutina
a tu compañera y el pasado
no pensar en el futuro ni en las deudas
dormir

Despiertas aun cansado
de tanto dormir pero tambien de saber que no moriste en el sueño
cuando podrias hacerlo sin dolor
y te das vueltas en la cama
las cubiertas te acaloran, te aprisionan
te quitan el aire


te levantas, te rascas el trasero y te metes a la ducha
no pagaste el gas, asi que te bañas con agua fria
te remueve el cerebro
es como un millon de balas que salen de la regadera para aniquilar tu mente
te vistes con la misma ropa de siempre
no te peinas

sales a la calle, en donde pagas todo con efectivo
quisieras enviarle mariposas a tu compañera
pero se fue hace dias y no sabes donde está
te metes las manos en los bolsillos y caminas con la mirada perdida
directo al trabajo
no hay ya escapatoria
ves los autos pasar veloces
el jefe te espera
su fin de semana fue como el tuyo, asi que estará enojado
y como eres debil, el te escupirá en la cara, se reirá de ti

saltas a la calle, un automovil te golpea un poco mas abajo de la cadera
un pequeño dolor te avisa que caerás
caes al suelo
por la velocidad el auto no puede detenerse y pasa dos de sus ruedas sobre tus piernas
el dolor se intensifica pero no gritas
esperas morir
el auto un poco mas adelante frena
escuchas como se detiene el motor
una puerta que se abre y se cierra
otra puerta que se abre y se cierra
otras que se abren pero no se cierran
mas autos detenidos
estas conciente
no sientes las piernas
no las tienes
maldices en silencio
maldito el trabajo, el dia y la noche, tu compañera y el jefe
no pudiste morir

la vida continua para ti, como para otros


Quiero que

quiero que nos devuelvan los sueños que nos robaron
las palabras de animo y libertad que usábamos
las flores que habíamos cuidado por años
las estrellas que solo nosotras podíamos ver
pero que por despecho también nos robaron.
quiero que volvamos a apreciar la soledad, el viento, la lluvia y a las amigas
que volvamos a hacer cosas con el corazón aunque este esté roto.
quiero que seamos muchas mas
quiero que mis compañeras sean mis amigas
quiero saludarlas a todas con sonrisas verdaderas
quiero que todas me llamen a mi teléfono invisible y que digan "te quiero amiga".

quiero que mi mamá entienda que no soy una loca
que no dejé de tomar leche por "mañosa" y que
el amor que siento por aquella chica no es juego
que el amor que siento por mis amigas no es juego
que cuando caigo igual sufro y necesito abrazos.
Que cuando digo revolución no hablo de España del 36
Cuando digo anarquía no digo punk
Y cuando hablo de sueños no estoy siendo un inmaduro
Quiero que mis amigas entiendan que cuando digo libertad
Hablo de sonrisas e igualdad para ellas y para mi.

Aliento

La sangre dentro de nuestras venas arde
Los gritos en nuestras gargantas esperan salir
Ser escuchados y odiados

Los ojos de mis hermanos ya no quieren llorar
Sus corazones ya no quieren entregarles lo bueno a otros
A esos que nos prometieron felicidad
A esos que nos han domesticado por años
Los que nos hablan mentiras de igualdad

Queremos gritar
Queremos golpear sus excusas con utopías
Queremos crecer siendo niños
Queremos que madurar no signifique dejar de soñar
Queremos a las madres con sus hijos

La sangre dentro de nuestras venas arde
Los gritos en nuestras gargantas esperan salir
Ser escuchados y odiados

23.2.10

Petrograd

Petrograd es una banda-colectividad anarquista surgida en la ciudad de Luxemburgo, Alemania. No me gusta catalogar a las bandas dentro de estilos, creo que simplifica todo y no es necesario hacerlo, menos con una banda que canta en contra de cosas como esta, no se, emo, hardcore-punk, punk melódico, ¿ves? No tiene sentido…

EL disco nineoneone (911) sale a la luz como un grito en contra de la globalización en momentos en los cuales varias cosas habían pasado, el atentado en el World trade center y una cacería de brujas posterior en contra de colectividades anarquistas…

Creo que cada canción es un tema a debatir, un llamado a pensar y replantearse todo, y todo eso envuelto en un sonido que invita a escuchar cada canción más de una vez. además cada canción cuenta con fragmentos geniales, frases que sirven para dar inicio a una critica que se hace cada vez mas palpable.

Este disco es emotividad pura, por el sonido, por la perfección de las letras, por el mensaje, por el cariño que se nota al ver el disco original, (un librito con más de 64 hojas con las letras y textos de distintos autores, en inglés y español).

Cuando de pronto se está cansado de escuchar música de protesta, con mensajes interesantes, pero enfundada en gritos y mas gritos.. Es bueno recurrir a Petrograd, porque con el juego de voces (“hombre”-“mujer”) hace que los 11 temas sepan a poco, como cuando encuentras un buen libro y una vez acabado dices: bueno, vamos a leerlo otra vez.


July 20th es sin duda el tema que mas me gusta de este disco, dedicado al compañero Carlo Giuliani, muerto por la policía en una manifestación en contra del G8… “mantén esto en mente… la tierra no está a la venta”


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Los corazones rotos son los que conquistarán el mundo


Los corazones rotos son los que conquistarán el mundo, y lo harán aunque no quieran, porque son ellos los que pueden atacar sin miedo a perderlo todo, porque no tienen nada que perder. Los corazones rotos no caminan por la calle, ellos corren y se cruzan frente a automóviles y bicicletas, y lo hacen solo por diversión. Los corazones rotos no le temen a nada, no se esconden nada, ya cargan con los trozos en los bolsillos, de lo que una vez fuera un lindo y brillante corazón. Los corazones rotos no sangran, no lloran, no se quejan, no piden nada, solo van por ahí, serenos, pero rotos.

Los corazones rotos, no conquistaron el mundo, fueron eso si, la ultima resistencia, murieron sin gritar consignas, sin derramar lagrimas, sin extrañar a nadie, sin pedir piedad, solo murieron… y sus asesinos no sintieron la satisfacción que habían sentido al haber matado a tantos corazones brillantes, esta vez no pronunciaron palabra alguna, bajaron sus armas y caminaron a sus casas, sintiéndose cansados. De pronto entendieron: también eran corazones rotos. Tomaros sus armas y apuntaron directo, directo a sus bocas.

Escrito por un compañero.

Valientes

¿Que habría pensado esa gente vestida de militar cuando sonaban las sirenas en las ciudades, y tenían que dejar a sus “mujeres” a su hijxs, sus autos, la “comodidad” de su casa? Habrán sentido ese vomitivo sentimiento patriótico? Habrán pensado que iban a dejar su carne fétida y muerta por campos enteros defendiendo a un país que no les pertenecía? Habrán pensado en las caras de esos señores y señoras que ocultos en sus gigantes casas, puestos en el senado, apretaban los botones que hacían sonar las sirenas?

Ya no importa mucho, su carne estaba regada por los campos, las flores crecían através de manchas fétidas de sangre, los gusanos y otros seres se alimentaron de sus cuerpos patrióticos, de sus sueños de victoria, de aplastar al enemigo (japoneses, alemanes, italianos, da igual, todos tenían los mismos huesos y su mierda olía muy similar).

En todos los países se levantaron muros para recordar a esa gente, alguien escribió sus nombres en las piedras, pero sus cuerpos no están ahí, ni si quiera parte de sus cuerpos, porque los países que ellos defendían no los fueron a buscar trozo por trozo a los campos, se limitaron a dejar flamear su bandera y publicar en los periódicos hermosos himnos a los valientes soldados, esos valientes que lloraron a escondidas, que fueron muertos por la espalda cuando iban escapando o se escondían en la maleza, a esos valientes que se mearon y cagaron de miedo al sentir las balas, a esos valientes que en un momento pensaron <<>> … Esos valientes habrían querido que sus países de hombres y mujeres libres, construyeran esos muros mucho antes, para poder haberse escondido.. y que eso muros ya tuvieran sus nombres, porque antes de morir la mayoría debe haber sentido que estaban muertos antes de comenzar la guerra.

Escrito por un compañero.